Durante años, el formato vertical estuvo asociado a la inmediatez de un video grabado con el celular y a la lógica de deslizar el dedo sobre la pantalla. Hoy ese mismo espacio se ha convertido en un terreno para experimentar la cinematografía. Basta recorrer plataformas como TikTok o Instagram para encontrar historias como un debate sobre distancias sociales en “¿De qué cole eres?”, de la productora peruana Cápsulas, hasta el cortometraje de la lucha de un artista callejero en “No hay sueños imposibles”, del argentino Alvaro Dama. Ambas películas cortas se concibieron para verse desde las redes sociales.
Durante años, el formato vertical estuvo asociado a la inmediatez de un video grabado con el celular y a la lógica de deslizar el dedo sobre la pantalla. Hoy ese mismo espacio se ha convertido en un terreno para experimentar la cinematografía. Basta recorrer plataformas como TikTok o Instagram para encontrar historias como un debate sobre distancias sociales en “¿De qué cole eres?”, de la productora peruana Cápsulas, hasta el cortometraje de la lucha de un artista callejero en “No hay sueños imposibles”, del argentino Alvaro Dama. Ambas películas cortas se concibieron para verse desde las redes sociales.
Convocatorias para cine vertical
Convocatoria abierta. Cineastas todavía pueden postular al 9:16 FEST en su convocatoria internacional hasta el 16 de septiembre de 2026. Mayor información en este link.
Cápsulas desarrolla talleres de cine para redes sociales. Más información en link.
Cada vez más realizadores piensan sus historias para una pantalla que cabe en la mano y esta tendencia del nuevo cine ya tiene espacios propios. El 9:16 FEST, primer festival peruano dedicado exclusivamente al cine vertical, acaba de abrir la convocatoria para su tercera edición, mientras que el Festival de Cannes incorporó competencias vinculadas a TikTok en 2022. Reflejo de que este lenguaje ganó legitimidad en el audiovisual.
Cápsulas, proyecto de Lucia Mayorga y Brian Cano, participó en la primera edición del 9:16 Film Fest con “Yo nunca” (2023), un cortometraje sobre la violencia sexual contra las mujeres. Aquella convocatoria reunió más de 300 obras, mientras que la segunda superó las 500 postulaciones de cortometrajes. Para este año, el festival recibirá trabajos de realizadores mayores de 18 años de cualquier nacionalidad en las categorías de ficción, documental y experimental, además de desarrollar talleres y clases magistrales en Lima, Arequipa y Piura.
“La intención es crear una pequeña industria de los formatos verticales”, señala la actriz y empresaria Lucia Mayorga, quien se une al jurado del 9:16 FEST, donde evaluará la actuación de las películas cortas nacionales e internacionales. “En Perú todavía no existe, pero en Estados Unidos se está moviendo mucho dinero para que la gente vea historias en este formato, como si fuera un Netflix, pero en vertical. Y si hablamos de China, está a otro nivel con la producción de este tipo de contenido”, agrega.
Cada vez más realizadores piensan sus historias para una pantalla que cabe en la mano y esta tendencia del nuevo cine ya tiene espacios propios.
(Foto: 9:16 FEST)
Mayorga y el actor y productor Brian Cano trasladaron el lenguaje de sus cortometrajes en vertical al escenario con una obra compuesta por ocho ‘nano-obras’. “Cápsulas a lo extraordinario de lo cotidiano” se presentó en el Festival “Sotano 2” del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico. El público ingresaba al teatro como si entrara a TikTok. Allí, una proyección simulaba la interfaz de la aplicación y cada cambio de escena imitaba el gesto de hacer ‘swipe’ (deslizar) para descubrir un nuevo video.
“Hay un movimiento europeo que rompe las reglas clásicas del teatro. En vez de hacer una obra de una hora, se hacen varias de uno o dos minutos”, explica Cano. Su investigación sobre este formato inició durante la pandemia, cuando la actividad artística se detuvo y muchos intérpretes comenzaron a filmar con los recursos que tenían a la mano. “Vengo del teatro y el teatro te enseña a resolver las cosas; durante la crisis de la pandemia aprendimos a autogestionarnos con el celular”, resume.
Hace unos años, estos artistas peruanos encontraron en el teléfono una herramienta para seguir creando en un espacio que estaba dominado por la televisión o el cine comercial. Desde entonces, ellos producen cortometrajes de ficción con actores como Monserrat Brugué y Emilram Cossío, y un equipo de técnicos y productores de sonido e imagen. Como muchos cineastas de hoy, más que adaptar el cine al celular, buscan demostrar que el lenguaje audiovisual puede reinventarse desde cualquier pantalla.