jueves, agosto 27

La búsqueda de futbolistas con ascendencia peruana dejó de ser una tarea improvisada en la Federación Peruana de Fútbol. Hoy responde a una estrategia que comienza varios años antes de que los jugadores alcancen la élite. En esa lista de jóvenes talentos aparece un nuevo nombre: Alonzo Vincent, mediocampista de madre peruana nacido en Ginebra, Suiza, que con apenas 17 años ya dio el salto al profesionalismo con el Servette FC y es seguido de cerca por la FPF con miras a las próximas selecciones juveniles.

La búsqueda de futbolistas con ascendencia peruana dejó de ser una tarea improvisada en la Federación Peruana de Fútbol. Hoy responde a una estrategia que comienza varios años antes de que los jugadores alcancen la élite. En esa lista de jóvenes talentos aparece un nuevo nombre: Alonzo Vincent, mediocampista de madre peruana nacido en Ginebra, Suiza, que con apenas 17 años ya dio el salto al profesionalismo con el Servette FC y es seguido de cerca por la FPF con miras a las próximas selecciones juveniles.

Nacido en 2008, Vincent se desempeña principalmente como volante. Su formación comenzó en el fútbol suizo y, tras destacar en divisiones menores, llegó al Servette FC, uno de los clubes más tradicionales del país. Con 17 títulos de liga, el equipo ginebrino es el tercer más laureado de Suiza, solo por detrás del Grasshopper y el Basilea, una institución acostumbrada a promover jóvenes talentos hacia las principales ligas de Europa.

El crecimiento del futbolista ha sido acelerado. En febrero de este año firmó su primer contrato profesional con el Servette, vínculo que lo une a la institución hasta el 2029 y que confirma la confianza del club en su proyección. Semanas antes ya había dado señales de su potencial cuando debutó oficialmente con un gol en la Copa de Suiza, actuación que llamó la atención tanto en Europa como en el Perú.

Su evolución también fue reconocida por la Federación Suiza. Vincent integró la selección Sub 16 de ese país y marcó goles en partidos amistosos frente a Escocia e Irlanda, consolidándose como una de las promesas de su generación. El último domingo volvió a aparecer en el radar internacional al integrar el banco de suplentes del Servette en la derrota por 1-0 frente al Basilea, en el inicio de una nueva temporada de la Super League suiza. Aunque no sumó minutos, su presencia en la convocatoria refleja que ya forma parte de la dinámica del primer equipo.

Sin embargo, Suiza no es la única federación que sigue sus pasos. En enero del 2025, cuando Carlos Silvestri dirigía la selección peruana Sub 17, Alonzo Vincent fue incluido en un microciclo de entrenamientos, una convocatoria que confirmó el interés de la FPF por acercarlo al proyecto de menores antes de que deba tomar una decisión definitiva sobre su futuro internacional.

Ese seguimiento forma parte de una política que la Federación ha reforzado durante los últimos meses. Manuel Barreto, jefe de la Unidad Técnica de Menores (UTM), explicó en una entrevista con El Comercio que el objetivo es identificar a los futbolistas con raíces peruanas desde edades tempranas y construir con ellos un vínculo que vaya más allá de una simple convocatoria.

“Lo que nosotros estamos haciendo es encontrar ese Lapadula para que venga al Perú en Sub 15, Sub 16, Sub 17, y desde ahí pueda tener esa identificación y mostrarle lo que significa el proyecto de selecciones”, señaló Barreto. El directivo explicó que hoy existe un contacto permanente con las familias de estos futbolistas para presentarles el plan deportivo de la selección peruana y no esperar hasta que el jugador ya esté consolidado en Europa.

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Barreto también reveló que el trabajo de scouting se ha modernizado de manera importante. Según explicó, los captadores mantienen contacto con jóvenes futbolistas incluso a través de redes sociales y siguen competencias de distintas categorías alrededor del mundo para detectar talento con ascendencia peruana. “Hoy tenemos profesionales apasionados que están en Instagram contactando a chicos Sub 11 o Sub 12 para conocer a sus familias. Ven millones de partidos porque quieren generar un cambio”, comentó.

La estrategia responde a una experiencia que el fútbol peruano aprendió con casos como Gianluca Lapadula, cuyo proceso de incorporación se produjo cuando ya era un futbolista consolidado. La intención ahora es distinta: acompañar el desarrollo de estos jugadores desde la adolescencia para fortalecer su sentido de pertenencia con la camiseta peruana.

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