Arequipa atraviesa un período de bajo dinamismo económico. Para revertir esta situación y asegurar una mejora sostenida en la calidad de vida de sus ciudadanos, la región requiere del impulso de grandes proyectos de inversión privada.
Desempeño económico
Arequipa experimentó una lenta recuperación económica tras la pandemia. Entre el 2022 y 2024, la región acumuló una caída de 0,3%, explicada por un irregular desempeño de la minería que se contrajo en 0,4% en dicho período. Este bajo dinamismo del sector, que es el más importante de la región, se mantuvo en el primer semestre de 2025. Si bien Arequipa creció 2,8% en ese período, su desempeño fue atenuado por una caída de la producción de cobre de 9,4%.
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El bajo desempeño económico afectó la lucha contra la pobreza. Entre el 2004 y 2019, cuando Arequipa crecía 6,2% anual en promedio, el porcentaje de personas en condición de pobreza se redujo de 40% a 6%. Sin embargo, con un crecimiento del PBI nulo desde entonces, la pobreza se encuentra en 15,8%, lo que representa un retroceso de 15 años. Además, Arequipa, junto con Cajamarca y Ucayali, fueron las únicas regiones en las que la pobreza se elevó en el último año. Otros indicadores también se deterioraron, como la prevalencia de anemia que aumentó de 26% a 32% entre el 2019 y 2024, alcanzando su nivel más alto desde el 2016.
“Al 2025, Arequipa tiene en cartera seis proyectos mineros, con una inversión total de US$8.400 millones”.
Este contexto se agrava por un fuerte incremento de la delincuencia. Entre el 2019 y 2025, Arequipa pasó de ser una de las tres regiones con menos tasa de homicidios (puesto 23) a ocupar el puesto 12. Este incremento de la inseguridad está asociado con la minería ilegal: en el distrito de Atico en Caravelí, donde hay una creciente presencia de esta actividad, se registraron 75 homicidios por cada 100.000 habitantes en los últimos 12 meses. Esta es la segunda tasa más alta a escala nacional, solo por detrás de Pataz en La Libertad, y ocho veces el promedio nacional.
Potencial productivo
El desempeño económico de Arequipa ha estado ligado al desarrollo de grandes proyectos. Por ejemplo, la ampliación de Cerro Verde, que requirió una inversión de aproximadamente US$4.600 millones entre el 2012 y 2015, permitió duplicar la producción de cobre a partir del 2016. Sin embargo, la ausencia de nuevos proyectos de similar magnitud explica su tendencia decreciente (-18% entre el 2020 y 2024). Así, revertir la situación económica y social de Arequipa requiere del impulso de nuevas iniciativas de inversión.
Al 2025, la región tiene en cartera seis proyectos mineros, con una inversión total de US$8.400 millones, cuatro de ellos con fecha de inicio. Destaca el inicio de obras en Tía María (US$ 1.800 millones): su inicio de operaciones, programado hacia el 2027, permitirá incrementar en 27% la producción de cobre en la región.
El desarrollo de infraestructura productiva es clave para el futuro de la región. Por ejemplo, Majes-Siguas II, que permitiría irrigar 40.000 nuevas hectáreas, le cambiaría la cara a la agricultura regional, donde solo un quinto de los pequeños y medianos productores tiene acceso a riego tecnificado. Asimismo, se requiere recuperar al sector turismo, que genera alrededor de 95.000 puestos de trabajo en la región, pero que refleja aún algunas cifras por debajo del nivel del 2019. Así, por ejemplo, el arribo a hospedajes se encuentra 25% contraído versus su nivel prepandemia.
Macrorregión sur
Arequipa debe aprovechar el desarrollo de múltiples proyectos en la macrorregión sur, que no solo cuenta en conjunto con 28 proyectos mineros en cartera, sino que se le suman proyectos clave bajo distintas modalidades de ejecución. Entre ellos están la modernización del puerto Matarani (US$700 millones), la construcción del puerto de Marcona en Ica (US$405 millones) y del aeropuerto de Chinchero en Cusco (más de US$600 millones), la masificación del gas (US$2.500 millones), entre otros proyectos viales, aéreos, ferroviarios y energéticos.
Promover un ambiente propicio para la inversión privada, que no se vea afectada por la conflictividad social, la minería ilegal y la inseguridad, será por tanto esencial para que Arequipa y la macrorregión sur aprovechen su potencial productivo y aseguren un desarrollo sostenido.




