Cuando ocurre un terremoto, una de las primeras dificultades para los equipos de emergencia es determinar qué tan segura es una estructura antes de ingresar. En edificios parcialmente colapsados, espacios estrechos o zonas donde persiste el riesgo de nuevas caídas, los robots cuadrúpedos pueden convertirse en una herramienta de apoyo para explorar el terreno y obtener información sin exponer inicialmente a los rescatistas.
Cuando ocurre un terremoto, una de las primeras dificultades para los equipos de emergencia es determinar qué tan segura es una estructura antes de ingresar. En edificios parcialmente colapsados, espacios estrechos o zonas donde persiste el riesgo de nuevas caídas, los robots cuadrúpedos pueden convertirse en una herramienta de apoyo para explorar el terreno y obtener información sin exponer inicialmente a los rescatistas.
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El terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia vuelve a poner este desafío sobre la mesa: ¿puede un robot entrar primero donde todavía es peligroso para una persona?
La respuesta tecnológica ya existe. Estos equipos pueden desplazarse sobre superficies irregulares, ingresar a espacios reducidos y transmitir imágenes del entorno en tiempo real. Uno de ellos es Alqo, un robot cuadrúpedo utilizado por en laboratorios peruanos.
“En una emergencia, el robot puede funcionar como una primera línea de reconocimiento. Permite conocer las condiciones de una zona, identificar obstáculos y posibles riesgos y, con esa información, tomar mejores decisiones antes de exponer al personal de rescate”, explica Ana Luna Torres, docente de la carrera de ingeniería civil de la Universidad de Lima.
Esta tecnología que utiliza pulsos de luz para medir distancias y generar información tridimensional del entorno. (Foto: Difusión)
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El robot puede entrar primero
Uno de los principales recursos de estos equipos es el LiDAR, una tecnología que utiliza pulsos de luz para medir distancias y generar información tridimensional del entorno.
En una estructura dañada, estos datos pueden ayudar a identificar obstáculos, desniveles y cambios en la configuración del espacio. Las cámaras complementan el registro con imágenes en tiempo real.
La ventaja está en obtener información antes del ingreso de los equipos humanos. El robot puede recorrer una zona potencialmente peligrosa mientras los especialistas observan lo que ocurre desde un lugar seguro y definen por dónde intervenir.
“El reto no es solamente manejar un robot, sino saber qué información necesitamos obtener y cómo utilizarla para tomar decisiones técnicas”, señala Luna.
¿Puede encontrar a una persona atrapada?
Un perro robot no reemplaza a un perro de búsqueda y rescate, cuya capacidad olfativa sigue siendo fundamental para localizar personas bajo los escombros.
El aporte del robot está principalmente en la inspección del entorno. Dependiendo de la plataforma, también puede incorporar sensores adicionales para obtener información sobre las condiciones del lugar.
“La ventaja de un robot es que puede ingresar, registrar y documentar sistemáticamente un escenario que podría ser peligroso para una persona. Pero no reemplaza las capacidades de un perro de rescate. Lo más efectivo sería utilizar ambos recursos de manera complementaria”, explica Luna.
El desafío todavía está en mejorar aspectos como la autonomía, la conectividad y la capacidad de desplazamiento en escenarios extremos. Sin embargo, su utilidad puede ser concreta: reducir la exposición de los rescatistas durante las primeras evaluaciones de una zona afectada.
Así, después de un terremoto, el primer ingreso a una estructura dañada no necesariamente tendría que hacerlo una persona. Un robot podría entrar primero, recorrer el escenario, transmitir información y ayudar a determinar dónde y cómo intervenir.
La tecnología no reemplaza al rescatista, pero puede ayudarlo a estar mejor preparado.



