viernes, febrero 27

Las lluvias intensas que vienen afectando al país han llevado al Senamhi a declarar alerta naranja y roja en diversas regiones del territorio nacional. De acuerdo con los reportes técnicos, el riesgo de inundaciones, deslizamientos y crecida de ríos podría extenderse hasta marzo de 2026, con niveles que superan los umbrales habituales.

Las lluvias intensas que vienen afectando al país han llevado al Senamhi a declarar alerta naranja y roja en diversas regiones del territorio nacional. De acuerdo con los reportes técnicos, el riesgo de inundaciones, deslizamientos y crecida de ríos podría extenderse hasta marzo de 2026, con niveles que superan los umbrales habituales.

Si bien las precipitaciones impactan distintas zonas del país, las mayores exposiciones económicas se concentran en la costa norte y es allí donde se ubican importantes polos industriales, logísticos, comerciales y de infraestructura crítica. En estas zonas, los desbordes de ríos representan riesgos significativos para plantas productivas, almacenes, centros de distribución, puertos, proyectos inmobiliarios e infraestructura urbana.

En un contexto donde los eventos climáticos muestran mayor recurrencia y severidad, la gestión preventiva del riesgo deja de ser opcional y se convierte en una decisión estratégica.

Desde Howden Perú se advierte que la protección efectiva no empieza cuando ocurre el evento, sino mucho antes, en la evaluación técnica de vulnerabilidades y en la implementación de medidas de mitigación en la infraestructura productiva.

Más allá de contar con una póliza vigente, las empresas deben reforzar sus activos físicos frente a escenarios de lluvias intensas. Entre las principales medidas preventivas recomendadas destacan:

  • Revisión técnica y limpieza integral de sistemas de drenaje pluvial, canaletas y alcantarillado interno en plantas industriales y centros logísticos.
  • Evaluación estructural de techos, coberturas metálicas y edificaciones industriales ante acumulación de agua.
  • Elevación o reubicación de maquinaria crítica, servidores, tableros eléctricos y sistemas de control a niveles superiores al histórico de inundación.
  • Impermeabilización de muros perimetrales y sellado de juntas críticas en almacenes y centros de distribución.
  • Actualización de planes de continuidad del negocio y protocolos de emergencia, incluyendo simulacros y cadenas de decisión claras.
  • Estas acciones permiten reducir la severidad del impacto, minimizar interrupciones operativas y proteger activos de alto valor que sostienen la cadena productiva.
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