El fútbol peruano suele regalarnos pasajes donde la temperatura del juego sobrepasa con creces el trámite táctico. Lo vivido este último fin de semana en el estadio IPD de Huancayo fue un claro reflejo de ello, en un final verdaderamente de infarto entre Sport Huancayo y Sport Boys que pasó de la tensión absoluta al descontrol desmedido. El detonante: un discutido penal sancionado por el árbitro Daniel Ureta a los 90 minutos por una supuesta falta de Carlos Zambrano, decisión que desató la furia de los futbolistas rosados y tuvo a Christian Cueva como principal protagonista del reclamo.
El fútbol peruano suele regalarnos pasajes donde la temperatura del juego sobrepasa con creces el trámite táctico. Lo vivido este último fin de semana en el estadio IPD de Huancayo fue un claro reflejo de ello, en un final verdaderamente de infarto entre Sport Huancayo y Sport Boys que pasó de la tensión absoluta al descontrol desmedido. El detonante: un discutido penal sancionado por el árbitro Daniel Ureta a los 90 minutos por una supuesta falta de Carlos Zambrano, decisión que desató la furia de los futbolistas rosados y tuvo a Christian Cueva como principal protagonista del reclamo.
Apenas Ureta pitó la pena máxima en favor del ‘Rojo Matador’, el volante rosado -que venía de ser figura con una asistencia para el descuento chalaco- se fue encima del cuatro árbitro para exigir explicaciones con notable impotencia. Entre ademanes de incredulidad y gestos de abierta protesta, ‘Aladino’ se plantó frente al réferi con un sarcástico “¿Te aplaudo, entonces?”, una desafiante reacción que reflejaba la indignación del vestuario rosado, que sentía cómo se le escapaba un punto clave de la altura en la agonía del encuentro. “Nos están perjudicando”, señaló también.
Sin embargo, el clima ya enrarecido terminó por dinamitarse segundos después. Tras la ejecución perfecta de Javier Sanguinetti desde los doce pasos para anotar el 2-1 definitivo, el volante argentino celebró el tanto de forma eufórica y desmedida cerca de la delegación y la tribuna visitante. La provocación no fue pasada por alto por el plantel del Callao: futbolistas como Yuriel Celi y el propio Cueva acudieron de inmediato a increpar al jugador huancaíno, encendiendo una verdadera batalla campal sobre el césped.
El tumulto incluyó empujones, insultos cruzados y manotazos entre futbolistas de ambos bandos e integrantes de los cuerpos técnicos que intentaban separar. Tras varios minutos de paralización e incertidumbre, Daniel Ureta logró retomar el control expulsando al propio Sanguinetti por su desmedido festejo, además de enviar a las duchas al rosado Erick Gonzales y al colombiano Yonatan Murillo, quien se encontraba en el banquillo local.
Con este polémico desenlace, Sport Boys sufrió un trago amargo en una plaza sumamente complicada y el malestar de la directiva ‘misilera’ no tardó en manifestarse, anunciando reclamos formales ante la CONAR tras considerar que las decisiones arbitrales inclinaron la balanza de manera injusta. Por su parte, Cueva volvió a dejar en evidencia ese carácter visceral que lo acompaña en cada batalla: un talento indiscutible con la pelota que, cuando siente que la justicia del juego se quiebra, no duda en enfrentar al silbato de turno.
********
SOBRE EL AUTOR
Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más