Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Recientemente, el complejo arqueológico de T’aqrachullo, ubicado en la provincia de Espinar, en la región Cusco, volvió a captar la atención internacional luego de que investigaciones difundidas por National Geographic reforzaran la hipótesis de que este asentamiento correspondería a Ancocagua, una antigua ciudadela ceremonial y política mencionada por cronistas de la conquista española.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Otro factor clave fue la limitada difusión de las investigaciones previas. Aunque T’aqrachullo viene siendo estudiado desde 1994 y fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2010, gran parte de esos trabajos permanecieron circunscritos al ámbito académico y regional.
“La entrega de la obra, las investigaciones y las publicaciones sí se realizaron, pero tal vez faltó una mayor difusión a nivel nacional”, señaló Candia en su entrevista con El Comercio. Incluso la hipótesis de que el sitio podía corresponder a Ancocagua ya había sido planteada décadas atrás por el explorador Johan Reinhard y posteriormente reforzada por investigaciones locales.
Mientras Machu Picchu se consolidó desde el siglo XX como símbolo internacional del legado inca, T’aqrachullo quedó relegado a estudios especializados y proyectos arqueológicos poco conocidos fuera del Cusco. Recién tras la reciente difusión internacional de National Geographic, el complejo comenzó a captar atención masiva dentro y fuera del Perú. “La revista le ha dado la vuelta al mundo y ha despertado el interés nacional”, afirmó Candia.
La importancia histórica detrás del hallazgo
El creciente interés sobre T’aqrachullo no radica únicamente en su tamaño o en las comparaciones que surgieron recientemente con Machu Picchu. Lo que realmente despierta expectativa entre investigadores y especialistas es la posibilidad de que el sitio haya cumplido un rol político, ceremonial y estratégico durante distintos periodos de ocupación andina, incluidos los últimos años del Tahuantinsuyo.
Crónicas coloniales mencionan a Ancocagua como uno de los templos sagrados más importantes del Imperio Inca y como escenario de enfrentamientos ocurridos durante la resistencia indígena frente a la invasión española. En los últimos años, las excavaciones arqueológicas hallaron proyectiles de piedra, puntas de lanza y restos óseos con señales de violencia, elementos que podrían reforzar esa narrativa histórica.
Además, las investigaciones permitieron identificar cerca de 600 estructuras entre viviendas, recintos ceremoniales y contextos funerarios, así como evidencias de ocupaciones anteriores al periodo inca vinculadas a culturas como Wari y Qolla.
T’aqrachullo es más extenso que Machu Picchu y posee avistamientos fenomenales del río Apurímac. (Foto: Andina)
/ Diego Aquino Pedraza
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Para Patricia Aparicio, profesora de la Maestría en Patrimonio Construido en Región Andina de la PUCP, uno de los aspectos más relevantes del sitio es precisamente esa continuidad histórica y simbólica que atraviesa distintas etapas culturales.
“La ocupación del sitio no solamente pertenece al periodo Inca, sino también a periodos anteriores, incluso Wari. Eso demuestra que ya era un lugar especial para el entorno mucho antes de los incas”, explicó.
La especialista considera que la ubicación geográfica de T’aqrachullo también refuerza su posible importancia ceremonial y territorial. El asentamiento se encuentra sobre una meseta elevada con amplio dominio visual sobre los alrededores, una característica que, según señala, habría sido clave para sociedades anteriores y posteriormente reutilizada por los incas.
Aparicio añade que el valor histórico del complejo no debe entenderse únicamente desde una perspectiva monumental, sino también desde su relación con el paisaje y las dinámicas culturales de la región sur andina.
“Comprender el paisaje y el entorno donde están asentados estos sitios es fundamental para entender su importancia social y cultural”, afirma.
El reto turístico: entre la puesta en valor y la preservación arqueológica
La posibilidad de convertir a T’aqrachullo en un nuevo destino turístico abre expectativas para Cusco y para el país, especialmente en un contexto donde el turismo busca diversificar rutas más allá de Machu Picchu. Sin embargo, especialistas y representantes del sector coinciden en que el crecimiento turístico deberá ir acompañado de planificación, investigación y sostenibilidad para evitar repetir problemas de sobrecarga observados en otros destinos arqueológicos del Perú.
Para Fernando Santoyo, presidente de la Cámara de Comercio de Cusco, el complejo arqueológico podría convertirse en uno de los principales motores de descentralización turística en el sur andino. Según estimó, T’aqrachullo tendría la capacidad de atraer alrededor de 200 mil visitantes adicionales al circuito turístico cusqueño y consolidarse, junto a Machu Picchu y Choquequirao, como parte de una nueva trilogía de grandes atractivos culturales de la región.
Santoyo considera que el principal desafío será construir un nuevo modelo de gestión turística que involucre al Estado, los operadores privados y las comunidades locales. “Necesitamos una gobernanza integrada sobre lo que significan los atractivos turísticos y los productos turísticos del Perú”, sostuvo durante su entrevista con El Comercio.
Asimismo, planteó la posibilidad de desarrollar un circuito turístico sur que conecte Cusco, Espinar, Suykutambo y el valle del Colca, permitiendo integrar cultural y económicamente a distintas localidades de Cusco y Arequipa.
El representante empresarial también señaló que un eventual desarrollo turístico en la zona podría generar alrededor de 10 mil empleos directos e indirectos durante los primeros años de funcionamiento del circuito. No obstante, remarcó que el crecimiento dependerá de inversiones en infraestructura, carreteras, salud, comunicaciones, hospedaje y servicios básicos que permitan convertir a Espinar en un destino preparado para visitantes nacionales y extranjeros.
T’aqrachullo se muestra como posible ciudadela Ancocagua, generando expectativas en la arqueología. (Imagen: National Geographic)
/ Diego Aquino Pedraza
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Por otra parte, Noelia Roa, arqueóloga, museóloga y gestora cultural peruana, considera que la integración de T’aqrachullo a futuros circuitos turísticos es viable, siempre que el desarrollo no priorice únicamente la explotación turística del sitio. En su opinión, uno de los mayores riesgos es que el interés económico avance más rápido que la investigación arqueológica y la conservación patrimonial.
“El turismo descontrolado es uno de los factores de mayor riesgo para cualquier sitio arqueológico”, advirtió en diálogo con El Comercio. Para Roa, el éxito de un sitio arqueológico no debería medirse por la cantidad de turistas o ingresos económicos que genera, sino por el nivel de investigación, conservación y experiencia cultural que ofrece.
La especialista también enfatizó la importancia de trabajar junto a las comunidades locales y desarrollar un turismo responsable que permita generar beneficios económicos sin alterar la identidad cultural ni el equilibrio territorial de la zona.
Una carretera que busca convertir a Espinar en nuevo eje turístico
El creciente interés por T’aqrachullo también comenzó a generar movimientos desde el ámbito político y de infraestructura. El Gobierno Regional del Cusco anunció el inicio de la carretera Yauri–Suykutambo, un proyecto vial que apunta a mejorar el acceso hacia las comunidades cercanas al complejo arqueológico y potenciar el turismo en la provincia de Espinar.
La obra, cuya ejecución iniciará el próximo 15 de junio, contempla más de 44 kilómetros de vía departamental y una inversión superior a los S/323 millones. Según informó el gobernador regional Werner Salcedo, el proyecto incluirá asfaltado, puentes, alcantarillas, drenajes y señalización vial.
Además de reducir tiempos de traslado y fortalecer el comercio agropecuario entre Cusco y Arequipa, la nueva vía busca facilitar el acceso hacia T’aqrachullo, una zona que hasta ahora ha permanecido relativamente aislada debido a sus limitaciones geográficas y de conectividad.
Durante su entrevista con El Comercio, Maritza Rosa Candia, señaló que la carretera ya existe parcialmente, pero sostuvo que su mejoramiento permitirá articular con mayor facilidad hacia zonas cercanas de Arequipa y la cuenca del Apurímac. Según explicó, la intervención vial ayudaría a consolidar futuros circuitos turísticos en una provincia que concentra varios sitios arqueológicos aún poco difundidos.
Candia remarcó que T’aqrachullo ya cuenta con condiciones mínimas para recibir visitantes, entre ellas señalización, paneles informativos, centro de interpretación y módulos de atención. Asimismo, indicó que el sitio arqueológico forma parte de una red más amplia de monumentos patrimoniales ubicados en Espinar, como Maukallacta, Kanamarca y diversos pucaras de la zona, los cuales podrían integrarse en el futuro a un circuito turístico regional.
Las construcciones de piedra y los distintos recintos hallados en el complejo arqueológico reflejan el rol ceremonial, político y territorial que habría desempeñado este espacio durante las épocas prehispánicas. (Foto: National Geographic).
/ Diego Aquino Pedraza
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
“La propuesta es generar circuitos turísticos dentro de la provincia de Espinar, que cuenta con muchos sitios arqueológicos muy importantes”, sostuvo Candia. Además, afirmó que el desarrollo vial podría contribuir económicamente a una de las zonas altoandinas con mayores índices de pobreza en Cusco, aprovechando el potencial cultural y paisajístico existente alrededor del cañón del Apurímac.
Desde el sector empresarial, Fernando Santoyo, consideró que la infraestructura vial será uno de los factores decisivos para convertir a T’aqrachullo en un destino turístico sostenible.
“Necesitamos vías de comunicación que permitan llegar en un tiempo rápido, seguro y bien señalizado hacia la zona”, indicó.
El representante de la Cámara de Comercio también consideró que la aparición de nuevos destinos como T’aqrachullo podría ayudar reducir la presión sobre Machu Picchu distribuyendo mejor el flujo de visitantes hacia otras provincias del Cusco.
La comparación constante con Machu Picchu ha servido para atraer atención internacional hacia T’aqrachullo, pero el valor del sitio no debería medirse únicamente por su tamaño o potencial turístico.
Más allá de las dimensiones del complejo, el verdadero aporte de T’aqrachullo estaría en la información histórica que podría ofrecer sobre los últimos años del Imperio Inca.
Para Martín Mac Kay, arqueólogo, historiador y docente universitario peruano, uno de los principales aportes de T’aqrachullo es que permite aproximarse al pasado andino desde la evidencia arqueológica y no únicamente desde las interpretaciones dejadas por los cronistas españoles.
“Lo que sabemos de los incas está muy sesgado por la visión occidental del conquistador”, señaló durante su entrevista con El Comercio. En ese sentido, explicó que la arqueología permite contrastar, confirmar o incluso corregir parte de los relatos históricos construidos tras la conquista.
Asimismo, Mac Kay advirtió que el crecimiento turístico no debería acelerarse únicamente por el impacto mediático generado en las últimas semanas. En su opinión, el desarrollo del sitio debe priorizar la investigación científica, la planificación y el trabajo multidisciplinario antes de impulsar una masificación turística similar a la observada en otros destinos del Cusco.
En esa línea, el arqueólogo propuso que el complejo forme parte de un circuito cultural más amplio que permita comprender la evolución histórica de distintas sociedades andinas que ocuparon la región durante siglos.















