martes, septiembre 15

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Hace unos días, Sydney Sweeney protagonizó desnuda un anuncio para Novig, una plataforma de apuestas y predicciones deportivas, en el que cubre su cuerpo con balones, raquetas y aros de básquetbol. La pieza, de menos de un minuto, generó un rechazo inmediato entre decenas de atletas olímpicas y profesionales, que respondieron en redes sociales con videos de sus propios entrenamientos y competencias. El contraste entre ambas imágenes se viralizó en horas y se convirtió en una de las polémicas deportivas más comentadas de las últimas semanas.

Hace unos días, Sydney Sweeney protagonizó desnuda un anuncio para Novig, una plataforma de apuestas y predicciones deportivas, en el que cubre su cuerpo con balones, raquetas y aros de básquetbol. La pieza, de menos de un minuto, generó un rechazo inmediato entre decenas de atletas olímpicas y profesionales, que respondieron en redes sociales con videos de sus propios entrenamientos y competencias. El contraste entre ambas imágenes se viralizó en horas y se convirtió en una de las polémicas deportivas más comentadas de las últimas semanas.

El comercial, titulado “Just Sports”, muestra a la actriz —que saltó a la fama por su papel en “Euphoria y que recientemente protagonizó la adaptación cinematográfica de “La asistenta— posando con balones de fútbol americano, básquet y otros implementos deportivos como única cobertura, mientras la pieza cierra con la frase “just sports”. Según medios especializados en negocios deportivos, fue la propia Sweeney quien se acercó a Novig para participar en la campaña, empresa de la que además es accionista.

Jacob Fortinsky, cofundador y director ejecutivo de Novig, sostuvo que la actriz ayudó a transmitir el mensaje de la marca de una forma imposible de ignorar.

Jacob Fortinsky, cofundador y director ejecutivo de Novig, sostuvo que la actriz ayudó a transmitir el mensaje de la marca de una forma imposible de ignorar.

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La sexualización del deporte femenino no es un debate nuevo, sino una tensión que atletas y especialistas vienen señalando desde hace años, mucho antes del comercial de Novig. En el último año y medio esa incomodidad tomó una forma muy concreta en la WNBA, la liga de baloncesto femenino de Estados Unidos, donde aficionados comenzaron a lanzar juguetes sexuales a la cancha en plena competencia. Los primeros episodios se registraron entre julio y agosto de 2025 en duelos de los Atlanta Dream, los Chicago Sky y Los Angeles Sparks, entre otros equipos, y derivaron en al menos dos detenidos; la liga advirtió que expulsaría y vetaría de por vida a quien repitiera la conducta. El problema resurgió en agosto de este mismo año, cuando volvieron a arrojarse objetos similares en partidos de Chicago y Los Angeles.

En ese contexto, la primera deportista en manifestarse contra el anuncio de Novig fue la exnadadora australiana Ariarne Titmus, cuatro veces campeona olímpica, quien escribió en sus redes:No puedo describir lo furiosa que me siento cuando veo esto”. La deportista sostuvo que la publicidad ofendía tanto a quienes dedicaron su vida a perfeccionar su disciplina como a quienes disfrutan el deporte por su verdadero sentido: trabajo en equipo, dedicación y excelencia. La saltadora estadounidense Kassidy Cook, medallista olímpica, respaldó públicamente sus palabras, y la boxeadora Skye Nicolson agregó que este tipo de campañas perpetúan la burla hacia las mujeres en el deporte.

Antes de sumar los 37 millones de reproducciones reportados días después, el clip ya acumulaba 72.000 vistas en YouTube en sus primeras 12 horas y más de 3 millones en la red social X.

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Buena parte de la respuesta se canalizó a través de un mismo formato, el trend “Respectfully, Sydney Sweeney, this is sports” (“Con todo el respeto, Sydney Sweeney, esto es el deporte”), en el que las propias atletas subieron videos de sus entrenamientos, rutinas de fuerza y competencias para mostrar lo que realmente implica dedicarse al deporte de alto rendimiento. La gimnasta estadounidense Gracie Kramer fue una de las primeras en sumarse, con un video de sus propias rutinas y la frase “así luce una mujer en el deporte”. La velocista Bree Masters, semifinalista olímpica en los 100 metros, se sumó con un clip similar de sí misma compitiendo.

El gesto se replicó rápido entre otras deportistas: la waterpolista australiana Tilly Kearns, plata olímpica en París 2024, escribió que odiaba el anuncio; la surfista Felicity Palmateer lo calificó de un retroceso para el deporte femenino, y la velocista Lauren Ryan compartió también imágenes de sus propias competencias. Sweeney no respondió con palabras. En su lugar, la actriz publicó en Instagram una serie de portadas de revista en las que otras figuras del deporte, como Serena Williams, Ronda Rousey y Megan Rapinoe, quienes también habían posado desnudas.

Sweeney debutó como Cassie Howard en junio de 2019, aunque la directora de casting de la serie inicialmente no la consideraba apta para el papel y le pidió que ni se presentara a la audición. (Foto: HBO)

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Meses antes de esta controversia, Sweeney ya había protagonizado otro episodio polémico, aunque de naturaleza distinta. El 26 de enero de 2026, poco antes del lanzamiento oficial de su marca de lencería SYRN, un video difundido por TMZ la mostró junto a su equipo colgando sujetadores en el letrero de Hollywood, el ícono de la industria del cine en Los Ángeles. En las imágenes, la actriz y su comitiva escalan hasta las letras con bolsos deportivos cargados de ropa interior de la nueva marca, en lo que se interpretó como una acción publicitaria pensada para generar expectativa antes del debut de SYRN.

La acción, sin embargo, no contaba con autorización. La Cámara de Comercio de Hollywood, entidad que administra el cartel, aclaró que ni Sweeney ni su productora, Persuasion Pictures, habían solicitado el permiso correspondiente para intervenir el monumento. Si bien el equipo sí había tramitado autorización ante FilmLA, el organismo que regula los rodajes en Los Ángeles, esa aprobación no alcanza al letrero, que es propiedad privada de la Cámara y cuyo acceso está prohibido: quien lo escala o lo altera puede enfrentar multas de hasta 20.000 dólares y cargos legales. A diferencia de otras polémicas de la actriz, en este caso el reproche no fue por el contenido —colgar ropa interior no resultó ofensivo en sí mismo— sino estrictamente por la falta de permiso.

Sweeney no pidió disculpas por lo ocurrido. Al día siguiente, el 28 de enero, lanzó oficialmente SYRN con la consigna “sin explicación, sin disculpa”, que terminó de convertir el episodio en parte de la estrategia de lanzamiento de la marca. La noticia sobre la falta de autorización se difundió en medios de Estados Unidos, lo que garantizó una cobertura global del debut de SYRN sin necesidad de una inversión publicitaria adicional.

El video se grabó la noche del lunes 26 de enero sobre la letra «H» del cartel, en el Monte Lee, dentro del Parque Griffith, en Los Ángeles. Al terminar la sesión, el equipo retiró la mayoría de los sujetadores, aunque entre cuatro y cinco permanecieron colgados. (Foto: Sydney Sweeney / Instagram)

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La primera gran controversia publicitaria de Sydney Sweeney, sin embargo, se remonta a julio de 2025, cuando American Eagle presentó su campaña de otoño con el eslogan “Sydney Sweeney has great genes” (“Sydney Sweeney tiene buenos genes”), un juego de palabras con jeans (vaqueros) pensado para promocionar una nueva línea de denim. La frase fue interpretada por buena parte de la crítica como un guiño a discursos de superioridad racial, dado que remitía a conceptos asociados a la eugenesia, en momentos en que Estados Unidos atraviesa un debate especialmente sensible sobre el racismo. La discusión escaló hasta la Casa Blanca, donde algunos asistentes reconocieron haber sido consultados al respecto, mientras que el propio Donald Trump elogió el anuncio en redes y calificó a Sweeney como una de las protagonistas más atractivas de la publicidad.

Mientras un sector acusaba a la marca de usar un lenguaje con ecos históricos vinculados a movimientos racistas —algunos incluso compararon el spot con propaganda nazi—, otros lo defendieron como un simple juego de palabras para vender ropa. American Eagle respondió con un comunicado breve, insistiendo en que la frase aludía únicamente a los jeans y no a los genes, y difundió un video en el que Sweeney borra la palabra “genes” de un cartel y escribe “jeans” en su lugar. La actriz, sin embargo, guardó silencio durante meses; recién en diciembre de 2025 admitió que la reacción la había sorprendido y aseguró que buscaba “unir a la gente”, además de rechazar cualquier vínculo de la campaña con discursos de odio.

Pese a la polémica, American Eagle terminó calificando la campaña como una de las más exitosas en la historia de la marca, y en abril de 2026 la propia Sweeney protagonizó un nuevo comercial que hacía un guiño humorístico al episodio, cambiando otra vez “genes” por “jeans”. La controversia de los vaqueros abrió, además, un patrón que se repetiría con cada nueva campaña de la actriz: meses más tarde, en agosto de 2026, el spot “Birthday Collection” de su marca de lencería SYRN —en el que aparece cubriéndose con trozos de torta de cumpleaños— también generó comentarios divididos en redes por su tono sexualizado, aunque con una repercusión mucho más acotada que los otros episodios.

El «Sydney Jean» incluye, además de la mariposa bordada, un dije dorado con un guante de boxeo, en referencia al papel de Sweeney como la boxeadora Christy Martin en la película Christy.

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