Durante años, Lima ha sido protagonista de un sinfín de cables en postes de luz, techos de casas y distintos lugares, ocasionando así contaminación visual. Sin embargo, en el distrito de Santiago de Surco se ha ejecutado un ambicioso plan que consiste en soterrar los cables; es decir, migrar del cableado aéreo al subterráneo, lo que a su vez ha llamado la atención de otros distritos de la capital para ejecutar sus propios proyectos.
Todo inició durante el primer año de la actual gestión de la Municipalidad de Santiago de Surco. En diálogo con El Comercio, Elías Ruiz, gerente de Servicios a la Ciudad del municipio y encargado del proyecto, comentó que “la idea nació del deseo de remodelar todo el centro histórico del distrito. Se trata del proyecto de la Supermanzana de Surco Pueblo. El soterrado de cables es parte del proyecto, ya que este va más allá; buscamos renovar el centro de manera integral, peatonalizando las vías, generando una zona atractiva para el comercio y el turismo, entre otros aspectos”.
Resaltó que este trabajo se viene realizando en una extensión de 22.000 metros cuadrados, que abarca aproximadamente 12 manzanas alrededor de la Plaza de Armas de Santiago de Surco. En total, son cerca de 88 kilómetros de ductos subterráneos los que se vienen instalando. Los jirones intervenidos son: jirón Sáenz Peña, jirón Bolognesi, jirón José Gálvez, jirón Batalla de Ayacucho, jirón Arica y jirón Tacna.
Respecto a la profundidad de los trabajos, la zona donde están colocados los buzones es de 2 metros y medio, mientras que la de las buzonetas es de 1,80 metros. Foto: GEC.
/ Julio Reaño
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“Elaborar un expediente de esta naturaleza demora un poco. Se debe tener aprobación del Ministerio de Cultura y coordinaciones con todas las empresas que brindan servicios, lo cual hemos venido ejecutando”, indicó.
El ingeniero explicó cómo es que funciona este cableado subterráneo. “Soterrar implica, en primer lugar, colocar ductos, en los cuales se insertarán los cables. Posteriormente, se interconectarán dichos ductos con sistemas de buzones. Los buzones son cámaras de control”, dijo.
“Luego de los buzones, estos ductos se trasladan hacia las llamadas buzonetas, que son más pequeñas y están en la vereda, para que luego los cables entren a las casas. La diferencia es que ya no llegan a las casas por los techos, sino por las veredas. Es todo un tejido el que ahora ocurrirá debajo de la ciudad, con tuberías enterradas que luego salen por las veredas”, agregó.
Resaltó que es la misma mecánica que la de un cableado aéreo, solo que ahora, en lugar de tener todo colgado en postes, las fibras estarán debajo del suelo. “La contaminación visual que se tiene ahora con los cables aéreos es de lo peor. Imagínate solamente ese gran cambio de no ver tanta maraña de cables. Ahora la gente no va a ver ni un solo cable colgando en el centro histórico del distrito”, expresó.

El soterrado de cables es parte del proyecto, ya que este va más allá. La municipalidad busca renovar el centro de manera integral, peatonalizando las vías, generando una zona atractiva para el comercio y el turismo, entre otros aspectos. Foto: GEC.
/ Julio Reaño
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Respecto a la profundidad de los trabajos, comentó que es variada; por un lado, la zona donde están colocados los buzones es de 2 metros y medio, mientras que donde están las buzonetas es de 1,80 metros.
“Con este proyecto de cableado subterráneo terminamos la gestión; quizás la próxima gestión pueda retomar el modelo y hacerlo en otros lugares del distrito. Pero definitivamente es un precedente y un ejemplo para que los otros distritos repliquen algo similar”, añadió.
El proyecto lleva poco más de dos meses de ejecución y registra un 25% de avance. Se tiene previsto que esté culminado en noviembre. Sin embargo, la municipalidad asegura que está trabajando aceleradamente para terminarlo a fines de julio.
A raíz de este proyecto, otros municipios también están priorizando el cableado subterráneo. Uno de ellos es la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), que el año pasado ordenó el retiro del cableado aéreo que atravesaba puntos clave del Centro Histórico de Lima. La Gerencia de Planificación, Gestión y Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima) lidera esta labor en áreas como Mesa Redonda, el Mercado Central y el Triángulo de Grau, donde la alta concentración demandó soluciones para ordenar visualmente el entorno.
Así es cómo quedaría la zona, libre de todo tipo de cableado. Render: Municipalidad de Santiago de Surco.
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Se realizaron intervenciones en más de 50 cuadras, abarcando los jirones Andahuaylas, Áncash, Junín, Huallaga y Paruro, además de las trece cuadras que forman el Triángulo de Grau. El plan contempla, a futuro, realizar el soterramiento del cableado en los jirones mencionados, para así mejorar la accesibilidad peatonal y reforzar el valor de las calles.
Por otro lado, un municipio que ha manifestado interés en replicar el proyecto de Surco es San Miguel. El gerente municipal del distrito, Jorge Román, dijo a El Comercio que saluda la ejecución de esta obra y contó que han participado en la selección de un plan de inversión de Lima Metropolitana para que el Banco Mundial financie con 16 millones de soles su proyecto de soterramiento de cables.
“La municipalidad de San Miguel está totalmente de acuerdo con este tipo de iniciativas. Por ello, queremos hacer lo propio en el distrito. Estamos evaluando en qué sectores podemos hacerlo posible. Mientras tanto, estamos esperando que nuestro proyecto sea aprobado y así financiado por el Banco Mundial. En San Miguel también estamos encaminados hacia la modernidad y buscamos impulsar una iniciativa de este tipo. Por eso aplaudimos a Surco. Nosotros estamos en el mismo camino para que seamos los próximos”, aseguró.
Por su parte, en la Municipalidad de Miraflores, con el objetivo de proporcionar un ambiente armonioso a vecinos y visitantes, se viene trabajando con las empresas de telecomunicaciones para realizar un cableado de forma soterrada. Así, el municipio ha logrado establecer 57 km de cableado bajo tierra y el retiro de más de 18 km de cables en desuso que obstruían el tránsito y generaban contaminación visual.
Además, el reciente proceso de instalación de 113 cámaras de seguridad ciudadana implicó el despliegue de 17 km de fibra óptica en diversas zonas del distrito. Todo el sistema es subterráneo. Asimismo, la empresa Luz del Sur implementará, adicionalmente, medidores para más de 70 cámaras que contarán con cableado subterráneo.
Elías Ruiz, gerente de Servicios a la Ciudad del municipio y encargado del proyecto, comentó que la idea nació del deseo de remodelar todo el centro histórico del distrito. Foto: GEC.
/ Julio Reaño
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Respecto a si es posible este tipo de iniciativas en todo Lima, el ingeniero civil especializado en ciudades sostenibles y magíster en Urban Management por la Technische Universität Berlin, Krishan Barr Rosso, sostuvo a este Diario que la migración hacia el cableado subterráneo en Lima Metropolitana es técnicamente viable, pero su implementación masiva depende de variables críticas como la densidad urbana, el tipo de suelo, las interferencias con redes existentes (agua, desagüe y gas) y los costos de inversión.
“Enterrar redes eléctricas y de telecomunicaciones implica obras civiles intensivas, rediseño de la infraestructura y una coordinación estricta entre municipalidades, concesionarias y entes reguladores. En términos económicos, es relativamente más costoso que el tendido aéreo, pero se compensa parcialmente con menores costos de mantenimiento, mayor resiliencia ante eventos climáticos y reducción de fallas operativas; además, aquí no solo importa lo económico, sino el impacto directo en la calidad de vida urbana”, dijo.
Sostuvo que, más allá de lo técnico, el retiro del cableado aéreo es fundamental para reducir la contaminación visual que afecta significativamente la calidad del espacio urbano en Lima. “La acumulación desordenada de cables, muchos en desuso, no solo degrada la imagen de la ciudad, sino que evidencia una débil gestión de activos por parte de las empresas operadoras. Iniciativas como las impulsadas en Surco demuestran que, con fiscalización y planificación, es posible avanzar en la eliminación progresiva de este problema. La viabilidad, por tanto, no es solo técnica, sino también institucional; requiere regulación efectiva y una política sostenida de renovación urbana”, concluyó.
Infografía GEC.
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