miércoles, mayo 20

Tras dos años consecutivos de caída en la autoconstrucción, el mercado del cemento vuelve a mostrar una tendencia al alza. Así lo sostiene Carlos Alberto Choy, director gerente de Cementos Inka, en entrevista durante el Día1 Summit 2026, en la que también anotó que este segmento representa el 70% o más del consumo nacional de cemento. En ese contexto, la compañía proyecta cerrar el 2026 con un crecimiento cercano al 15% y superar el millón de toneladas despachadas.

“Desde el primer trimestre hemos crecido casi 30% (versus el primer trimestre del 2025), creo que al final del año vamos a tener un crecimiento más o menos de 15%”, señala Choy.

El ejecutivo sostiene que el dinamismo observado durante el 2025 continúa este año. “El año pasado ya se vio una tendencia al alza, no solo para Cementos Inka, pero básicamente para todo el mercado a nivel nacional. Y este año se ve que los números siguen la continuidad del 2025 e incluso mejores”, afirma.

El avance del mercado ocurre en medio de mayores costos logísticos asociados al alza del petróleo y al conflicto en Medio Oriente. Según explica Choy, el incremento ya comienza a trasladarse al precio final del cemento.

“Vemos que en el tema de las bolsas de cemento había un aumento quizá alrededor de entre 50 centavos y un sol, pero para el autoconstructor es bastante”, comenta. Añade que muchos consumidores compran cientos de bolsas para ejecutar obras o ampliar viviendas, por lo que el impacto termina siendo relevante en el presupuesto final.

A ello se suma el efecto de la inseguridad sobre la cadena comercial. “Hemos tenido clientes ferreteros que han tenido temas de extorsión”, afirma.

Actualmente, Cementos Inka tiene presencia en 21 departamentos del país y mantiene mercados relevantes fuera de Lima, especialmente en Ica y el norte del país. Según Choy, ciudades como Trujillo tienen un peso importante en el volumen total de ventas de la compañía.

Parte de ese crecimiento ha sido respaldado por la planta de Pisco, inaugurada hace cerca de tres años, que elevó la capacidad instalada de la empresa. “La planta de Lima tiene una capacidad de medio millón de toneladas, que ya estaba copada en el 2019, y la planta de Pisco de 800 mil toneladas”, explica.

El crecimiento de la demanda ya lleva a la compañía a operar cerca de su capacidad actual. “Este año vamos a pasar posiblemente el millón de toneladas, estamos muy cerca de la capacidad que tenemos”, indica.

En ese escenario, Cementos Inka continúa evaluando el desarrollo de una planta integral de clinker valorizada en US$ 250 millones, aunque la decisión final dependerá del contexto político y económico de los próximos meses.

“Hoy en día yo le pondría una espera, porque estamos a muy pocos días de la segunda vuelta”, comenta Choy. Añade que, en su opinión, cualquier empresario mantendría cautela frente a inversiones de gran escala en un escenario de incertidumbre.

Pese a ello, sostiene que el mercado peruano todavía tiene espacio para sostener una mayor demanda de cemento por la brecha de infraestructura existente en el país. “Hay un déficit de infraestructura de más de US$ 150.000 millones. Todo eso necesita básicamente cemento”, afirma.

De cara al cierre del año, Choy espera un escenario más favorable para la inversión y el crecimiento económico. “Estoy esperanzado que el Perú vote por mayor crecimiento y mayor inversión”, comenta. Además, considera que, si el conflicto en Medio Oriente disminuye en los próximos meses, “el último trimestre del Perú sería espectacular”.

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