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En 2005, cuando Stella McCartney lanzó su primera colaboración con H&M, la industria de la moda todavía no hablaba de sostenibilidad como lo hace hoy. El término no estaba en boca de todos, ni era un argumento de venta. Sin embargo, McCartney ya venía construyendo un discurso claro: era posible hacer lujo sin cuero, sin pieles y con una ética definida. Dos décadas después, esa conversación no solo cobra relevancia, sino que también se ha vuelto urgente. Y en ese contexto, su regreso a H&M no es casualidad.
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Para esta nueva colección (que ya está en boca de todos y promete agotarse en horas el próximo 7 de mayo), el punto de partida es el irreverente archivo de la diseñadora. McCartney rescata piezas icónicas de finales de los noventa y principios de los 2000, con guiños evidentes como la camiseta con la frase “Rock Royalty”, que usó junto a Liv Tyler en la MET Gala de 1999, el vestido brillante asociado a Kate Moss en la misma década, o referencias a siluetas que alguna vez llevó Naomi Campbell en pasarela.
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Pero si algo define esta colaboración es su intención de ampliar el acceso a sus piezas. “El diseño no debería ser una cuestión de precio”, comenta Ivalú Muscarelli, PR & Communication Manager de H&M en diálogo con Somos. “Estas colecciones demuestran que la moda y la sostenibilidad no tienen por qué ser exclusivas. Es un compromiso que H&M tiene claro con cada una de sus colaboraciones con diseñadores reconocidos, acercando piezas únicas y de calidad”, añade.
Esa idea ha sido central en la estrategia de H&M desde sus primeras colaboraciones con diseñadores (iniciadas en 2004 con Karl Lagerfeld), pero con McCartney adquiere un matiz distinto. No solo se trata de acercar nombres de lujo al gran público, sino de acercar también una filosofía. Porque si algo ha hecho la diseñadora británica es insistir en que la moda puede y debe repensar sus procesos.
Desde que fundó su marca homónima en 2001, el compromiso de McCartney con la sostenibilidad no ha sido una estrategia, sino una postura. Mucho antes de que el término ‘eco-friendly’ se volviera parte del márketing, Stella ya trabajaba bajo esa lógica. “En ese momento, estas conversaciones ni siquiera estaban ocurriendo”, recordó durante la rueda de prensa con H&M. “No había proveedores, no había materiales, no había una estructura que apoyara esta forma de diseñar. Era casi ir contra la corriente”, indicó.
Hoy, el panorama es otro. “Ahora tenemos innovación, tenemos herramientas, tenemos una responsabilidad real. Y eso cambia todo. Ya no es una opción, es parte del trabajo”, señaló la británica. Ello se ve reflejado en la flamante colección, por ejemplo, en piezas como una gabardina ‘oversized’ fabricada en algodón regenerado y certificado, y vestidos de brillos reinterpretados con un 80% de cristales de vidrio reciclado.

La colección saldrá a la venta el 7 de mayo, dos décadas después de la primera colaboración de H&M con la aclamada diseñadora y activista.
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Según Ivalú Muscarelli, actualmente el 100% del algodón que utilizan proviene de fuentes más sostenibles —orgánicas o recicladas—, un avance significativo frente a lo que existía hace dos décadas. “Es una alianza que mira hacia atrás para celebrar lo que hemos logrado, pero, sobre todo, hacia adelante, para seguir construyendo”, explica.
Pero más allá de los materiales o los porcentajes, lo que McCartney enfatiza es la necesidad de una transformación colectiva. “No puedes hacer esto sola. No funciona así —dijo la diseñadora—. Tienes que trabajar con otros, abrir la conversación. Porque si no cambiamos juntos, no cambiamos nada”.
En ese sentido, su regreso no es solo una colaboración más, sino un gesto cargado de intención. McCartney no vuelve desde el lugar de la nostalgia, sino desde el poder demostrativo de que ser sostenible no es solo para algunas esferas. “Podría no haberlo hecho, pero lo hice porque creo que hoy tenemos una oportunidad real de hacer las cosas mejor. Y eso es lo que me interesa”, apuntó en diálogo con medios de todo el mundo a puertas del lanzamiento oficial de esta colaboración.
También hay una intención clara de hablarle a nuevas generaciones de amantes de la moda. “Al final, todo se reduce a eso: a qué decides apoyar. Cada vez que compras algo, estás diciendo en qué crees. Y creo que la gente es cada vez más consciente de eso”, indicó Stella.
Ese enfoque cobra especial relevancia en un momento en que el ‘fast fashion’ enfrenta cuestionamientos constantes, algo que tampoco ha tardado en suceder después de su anuncio con H&M. La contradicción está sobre la mesa, y McCartney no la esquiva. “No se trata de ser perfectos, se trata de avanzar. De encontrar soluciones, de probar, de mejorar. Quedarse quieto no es una opción”, sostuvo, defendiendo el hecho de que la sostenibilidad debe conversarse desde todas las aristas, y no con exclusividad para algunas esferas.
Su regreso a H&M funciona, entonces, como un puente. Entre lo que fue y lo que puede ser, con un lujo accesible que no pierde intención ni propósito. Porque si algo ha sostenido en estas dos décadas es una idea clara: la moda no solo se trata de cómo nos vemos, sino de las decisiones que tomamos. Esas que, inevitablemente, también hablan por nosotros. //












