domingo, marzo 22

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El pelotón se ha divido en tres docenas. Cada docena está dividida en pequeños grupos de 3 que, cada cual, desarrollará dos bloques temáticos (inseguridad, y corrupción) en un día, además de responder una pregunta ciudadana y dar un mensaje final. No desprecien los bloques temáticos porque ahí estará la gracia: son los espacios concebidos para que haya interacción peleonera con el vecino. Si un cocacho se quedó en el tintero, puede colarse en el mensaje final.

La primera semana (del lunes 23 al miércoles 25) se desarrollarán dos temas (seguridad ciudadana y corrupción). La siguiente semana (del lunes 30 de marzo al miércoles 1 de abril), los mismos candidatos sorteados en otras docenas y otros grupos de tres, debatirán el otro par de temas (educación y desarrollo económico). La clave está, por lo tanto, en el azar del trío que les salió sorteado. Ello les puede dar (o quitar) su intervención más notoria en la campaña y, en algún caso extremo, el punto que les permita saltar la valla.

Otra previsión macro: Por regla general, los top tienden a privilegiar sus planes A para afirmar las razones que les deparan más intención de voto en las encuestas. El pelotón de los ‘otros’, en cambio, no tiene nada que perder y sí mucho por ganar si privilegian sus planes B de ataque. Una interacción fogosa puede compensarles la invisibilidad mediática que han padecido hasta hoy.

Una pregunta de cajón. ¿Están obligados a pasar por el suplicio? Legalmente no, éticamente sí. El que falte se expone a que el Tribunal de Honor formado por el JNE, presidido por la politóloga y activista afroperuana Mariela Noles Cotito, dicte una amonestación meramente declarativa. El faltón no tendrá ninguna sanción contra su candidatura. Por ejemplo, Rafael López Aliaga no firmó el pacto ético electoral, así que le tiene sin cuidado la opinión del tribunal. Lo cito porque es el puntero y porque tuvo una mala experiencia en el debate de primera vuelta del 2021. Esa vez leyó, incómodo, buena parte de sus ideas. Luego explicó que estaba enfermo. El martes pasado le tocó cerrar, más tarde de lo acordado, la jornada del Foro Candidatos a la Presidencia por un voto informado, y estuvo algo errático.

“‘Porky’ no puede bajar la guardia. A todos les conviene golpearlo, especialmente a los paupérrimos de votos. Y este debate de 34 hambrientos será el festín de los pobres”.

Para remate, como puntero agresivo, a ‘Porky’ le va a llover duro sí o sí. Tiene suficientes razones para saborear la tentación de no ir. Pero en su partido Renovación Popular está el ejemplo histórico que le aconseja a ir: Renzo Reggiardo, que tomó su posta en la alcaldía de Lima, fue por varias semanas el sobrado favorito en las encuestas para la misma alcaldía en el 2018. Decidió no ir al debate de candidatos y a partir de allí perdió impulso. Ganó Jorge Muñoz y Renzo quedó tercero. No podemos estar seguros de que su inasistencia al debate determinó su derrota, pero quedó en la memoria electoral que así fue. Si López Aliaga u otro coqueteara con la idea de ausentarse, habrá alguien en su entorno que le recuerde, ‘mira lo que le pasó a Renzo’.

EL JNE tiene un reto que afrontar: el ‘look’ estratégico y simbólico de los candidatos. Me explico. Previendo que algunos quieran llevar objetos o símbolos que vulneren el principio de la ‘igualdad de armas’, se les ha prohibido hacerlo. Por ejemplo, Fernando Olivera no podrá llevar su escoba ni Jorge Nieto su perrito de tela. Ahora bien, la prohibición podría ser burlada en la vestimenta. Se les ha pedido que no lleven en la ropa el símbolo partidario pues este se verá en el ‘banner’ (franja gráfica en la parte inferior de la pantalla). También se les ha pedido que no lleven en la ropa algún símbolo de su publicidad. Se les ha sugerido -no obligado- a vestir formales, con terno los hombres y sastre, pantalón o falda las mujeres. ¿Podrá ir Roberto Sánchez, de Juntos Por el Perú, con el sombrero de ala ancha de Pedro Castillo? Con él se presentó en el debate presidencial en Salud en el auditorio del Colegio Médico. ¿Acaso le impedirán a Keiko que lleve una prenda naranja o a ‘Porky’ otra celeste? Esas son las pequeñas negociaciones predebate que debe hacer el JNE.

El festín de los pobres

El primer día promete ser bueno. Tiene una mezcla de grandes y pequeños que asegura tensión de planes A y B. Arrancará, además, con una dramática singularidad. Para el primer grupo salieron sorteados Marisol Pérez Tello, José Luna Gálvez y Napoleón Becerra. La muerte de Becerra en un accidente vial camino a Huamanga el domingo 15, dejó al grupo con dos integrantes. Y dejó al JNE la contingencia de un incidente que, según mis fuentes, evalúa hacer lo necesario para evitar pidiendo un minuto de silencio por el candidato caído. Sino lo hace, un candidato podría pedirlo obligando a los moderadores a la lastimosa evaluación de si el silencio se le descuenta o no a su intervención.

Quedan, por lo tanto, en el arranque, ‘Pepe’ Luna, encarnación de la desaprobación del satanizado Congreso versus Marisol Pérez Tello, predicadora de buenas prácticas; el ‘pacto mafioso’ versus el ‘floro caviar’. Aunque en ninguna de las encuestas Luna se acerca a saltar la valla, en todas está mejor parado que Pérez Tello. Ambos necesitan empinarse. ¿Acaso Marisol no arremeterá contra el ‘diablo’ a su costado? ¿Acaso Pepe Luna no contratacará para dejar sin alas al ‘ángel caviar’, recordando su paso por el gobierno ‘de lujo’ de PPK y victimizándose como emprendedor discriminado en el intento? Napoléon, QEPD, nos legó esa dupla.

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El segundo grupo también promete: Alfonso López Chau, Yonhy Lescano y Carlos Álvarez. Dos tops que podrían saltar la valla con las cifras que ya les dan las encuestas y, en el medio, Yonhy, experto en objetar a todos y a todo. Pero tiene que hacer una evaluación. ¿A cuál de los dos golpear más? Si la lógica de los debates fuese ideológica, debiera golpear a Álvarez, más pegado a la derecha que le es ajena y acercarse a la izquierda de López Chau. Pero la lógica de un debate es electoral y eso significa aliarte con el enemigo para golpear y buscar los votos del que comparte tu bolsón de electores. Ahora bien, este apunte es relativo, pues la personalidad de Lescano lo lleva a dar palos de ciego, caigan a quien caigan. Álvarez es difícil de prever y tiene capacidad actoral para impostar: puede reaccionar en convincente ‘deadpan’ (cara de palo) ante el ataque o replicar con histriónica indignación. En el foro del martes, a pesar de que no estaba concebido para la polémica, sorprendió lanzando un batacazo contra José Williams, desvanecido en las encuestas (Avanza País, el partido de Williams, lució una pancarta a la entrada del foro, comparando al ‘cómico sin educación superior’ con el ‘héroe de Chavín de Huántar’). Tómenlo como señal de que Álvarez puede lanzar misiles en el debate. López Chau tiene que redoblar su ‘training’ defensivo.

El tercer grupo promete aún más: Fernando Olivera, Wolfgang Grozo y César Acuña. Olivera, desahuciado en las encuestas, protagonizó en el 2016 un hito histórico en los debates de primera vuelta. Entonces, el formato permitió que un candidato confrontara directamente, cara a cara, a quien le saliera sorteado. A ‘Popy’ Olivera le tocó en suerte su bestia negra, Alan García. Trémulo de emoción, recitó los versos de la canción “Solo le pido a Dios” de León Gieco: “Es un monstruo grande y pisa fuerte”. Tanto se viralizó Olivera ante un Alan en imposible ‘deadpan’, que el formato se canceló para los debates venideros. Esta vez las réplicas serán en fila, mirando o señalando con el dedo de costado, quizá con otro candidato de por medio. Grozo y Acuña conocen bien ese antecedente. El primero tiene la condición de outsider como escudo pero también incongruencias recientes con las que confrontarlo. Acuña está en un training intensivo para intervenir y replicar con humor y deslizar propuestas a la juventud regional. O sea, convertir memes en votos, ¡vaya reto!

“La lógica de los debates no es ideológica sino electoral y eso significa aliarte con el enemigo para golpear y buscar los votos del que comparte tu bolsón de electores”.

El cuarto grupo incluye al top, López Aliaga, con José Williams y Álex Gonzales ‘Tocotoco’. No parecen vecinos de temer, pero ‘Porky’ no puede bajar la guardia. A todos les conviene golpearlo, especialmente a los paupérrimos en intención de votos. Y este debate de 34 hambrientos será el festín de los pobres.

En el segundo bloque temático los tríos varían. No se pierdan el segundo grupo, que será de dos porque incluía a Becerra. ¡Pero qué dos! Porky y Lescano. Ahora bien, Yonhy siempre golpea y gana por cansancio. Pero aquí tiene que ganar por rapidez, no hay tiempo para cansar a nadie. López Aliaga, si superó la tentación de ausentarse, de hecho está estudiando la contingencia. Lescano, en cambio, no es de ensayar ni seguir planes, suele improvisar mucho; pero nadie duda de que aprovechará el momento. A continuación, Grozo enfrentará a Pérez Tello y a Olivera. También necesita su plan de contingencia. El último grupo del día parece un sainete: Álvarez, Luna y Acuña. Como para que Álvarez dude en replicar o remedar.

No puedo dar spoilers con certezas pero sí recomendar lo imperdible: el martes 24 no hay candidatos fuertes, pero sí ciertas combinaciones de pequeños que buscarán empinarse con sus estilos en contraste. En el primer bloque temático, el segundo grupo combina a George Forsyth con Carlos Espá. Forsyth pasó las de caín en el debate de la primera vuelta del 2021, cuando, en un cálculo fatal, provocó que Keiko Fujimori y Verónika Mendoza se aliaran para bajarle las ínfulas. Lo consiguieron. Esa es una prueba de que la lógica de las alianzas en los debates no es ideológica sino electoral. Con esa experiencia a cuestas, George apuntará más fino esta vez. En el segundo bloque, me intriga el cuarto grupo que combina a Fiorella Molinelli y Roberto Sánchez. Molinelli intentará sobresalir por su experiencia como gestora pública pero no querrá desaprovechar la posibilidad de golpear al hombre que reivindica a Pedro Castillo, quien, de hecho, ya tiene preparado un contrataque. Enrique Valderrama, por su lado, intentará demostrar el legado de la escuela de oratoria aprista.

El tercer día tendrá como imán a Keiko Fujimori, en su séptimo debate presidencial (tres en primera vuelta, cuatro en segunda porque en el 2016 tuvo dos careos con PPK). Ha entrenado para cada una de esas ocasiones y lo está haciendo de nuevo. Le tocará en el primer bloque, Jorge Nieto del Partido de Buen Gobierno y Mesías Guevara del Partido Morado. Nieto es de los que quieren brillar por el contenido, pero no puede dejar de lado la contingencia. Guevara es de la peleona escuela acciopopulista de Lescano. Ese trío es impredecible. En el segundo bloque, por sí Mesías no le dijo todo lo que quería decir a Keiko, le vuelve a tocar con ella. Esta vez, mediando Mario Vizcarra; pura contingencia.

La siguiente semana ya está sorteada. Solo para darles un anticipo, el martes 31 el primer bloque lo abren Keiko, Porky y Marisol Pérez Tello que quizá demuestre que la sororidad se impone sobre los anticuerpos. Pero esa será otra historia, con los contendientes evaluando la performance propia y la ajena, encuestas mediante. Y pronto sabremos el impacto que los clips del debate podrían haber tenido para bajar ínfulas o premiar afanes.

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