Este domingo llegará a su fin el primer lance de la campaña electoral por la renovación del liderazgo político nacional. Llegamos a este primer hito con un electorado sumido en el desconcierto y la apatía, cuando no en el escapismo.
Como es evidente, la jornada del domingo brindará algunas certezas. Son pocas, pero son. En primer término, las cifras difundidas al cierre del plazo legal confirman a uno de los dos participantes de la segunda vuelta, programada para el domingo 7 de junio. La segunda vuelta será, como es usual, una campaña breve e intensa.
También podemos avizorar el tono que tomará el balotaje, dependiendo de los participantes. Tanto los debates como los actos en torno a los respectivos cierres de campaña darán pistas sobre si se tratará de una campaña de choque o de debate alturado. Un componente adicional será el ánimo con el que los contendores asuman los resultados del domingo, algunos, probablemente, muy ajustados tanto a nivel nacional como subnacional.
En tercer lugar, tendremos un acercamiento a la composición congresal. Se avizorará, al menos, a gran parte de los pocos partidos que superen la valla, aunque con escaños sin nombre. Ello será particularmente relevante en la mitad del Senado elegida por voto de distrito electoral múltiple. Es que, en todas las circunscripciones (excepción de Lima), la votación puede ganarse, en teoría, por un voto, por lo que las impugnaciones estarán a la orden del día.
Finalmente, es altamente probable que se reproduzcan las viejas brechas que separan a Lima de las regiones. La diferencia de resultados, por ejemplo, entre Lima y el sur, seguramente, generará asombro e incredulidad entre una buena porción de observadores asentados en la capital. ¿Cómo es que no vimos venir a tal personaje? ¿De dónde tal candidato obtuvo ese porcentaje en aquella localidad?
Debe recordarse que, en las regiones, la campaña estuvo signada por la apatía y el desinterés. ¿Tiene sentido ocuparse de una elección de un jefe o jefa del Estado que probablemente estará más a merced de la indulgencia del Parlamento que de la empatía del ciudadano de a pie? ¿No tiene más sentido estar atentos a los comicios de octubre, cuando se elijan alcaldes y gobernadores? Al final de cuentas, en las regiones la política se valora más en lo concreto y en lo cotidiano, pues ‘all politics is local’, como reza el dicho norteamericano.
Frente a ello, hay acciones que profundizan y agravan estas distancias. Por ejemplo, la reciente decisión de las autoridades electorales que, desde incomprensibles “interpretaciones antojadizas”, no hace más que “ahondar la crisis de representatividad”, como bien señala Carlos Meléndez al referirse al fallo del JNE sobre la valla electoral para el Senado (El Comercio, 5/4/2026).
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.














