martes, agosto 18

El desarrollo infantil temprano está entre las 3 prioridades del gobierno entrante. Tiene sentido: en los primeros 5 años de vida el cerebro construye su arquitectura a una velocidad irrepetible; ahí se definen las capacidades cognitivas, físicas y emocionales para toda la vida. James Heckman, premio Nobel de Economía, estimó que la inversión en niños de 0 a 5 años rinde un retorno de 13% anual por niño, ya que eleva sus ingresos futuros y hábitos saludables, reduciendo el gasto público en salud, asistencia social y criminalidad. Ninguna inversión después de los 5 años de edad rinde tanto.

El desarrollo infantil temprano está entre las 3 prioridades del gobierno entrante. Tiene sentido: en los primeros 5 años de vida el cerebro construye su arquitectura a una velocidad irrepetible; ahí se definen las capacidades cognitivas, físicas y emocionales para toda la vida. James Heckman, premio Nobel de Economía, estimó que la inversión en niños de 0 a 5 años rinde un retorno de 13% anual por niño, ya que eleva sus ingresos futuros y hábitos saludables, reduciendo el gasto público en salud, asistencia social y criminalidad. Ninguna inversión después de los 5 años de edad rinde tanto.

Frente a esta necesidad, desde el 2018 Aporta viene desplegando Volar, un proyecto que fortalece capacidades de crianza de padres y madres dentro del marco Nurturing Care, promovido por la OMS, UNICEF y el Banco Mundial, que aborda el desarrollo integral, desde la salud física, el aprendizaje y el plano emocional. Los resultados de la intervención que desplegamos con el apoyo de Minsur en las zonas rurales de Puno, han sido medidos con rigurosidad y son positivos. Buscando llevar esta solución a más familias, la sumamos como capa de innovación sobre el servicio de Cuna Más en un piloto desarrollado para seis regiones adicionales. Innovations for Poverty Action e investigadores de la Universidad del Pacífico evaluaron y confirmaron el impacto positivo y hallaron que los mejores resultados—comparables con estándares internacionales—se obtienen cuando las familias sostienen su participación en el programa.

Un buen diseño e implementación no basta si la familia no persevera. Existe un reto de comportamiento: lograr que un padre o madre interactúe, juegue y responda al balbuceo de su hijo todos los días, dentro de su casa y sin supervisión. Aquí la colaboración entre el sector público y el privado es clave. El privado puede asumir el riesgo de innovar y generar evidencia ágil. El Estado tiene la escala para sostenerlo en el tiempo. Complementarse es la vía más rápida para que una prioridad de gobierno se convierta en resultados medibles en el corto plazo.

Esa ventana de 5 años decide la vida de los futuros peruanos. Es tarea de todos convertirla en la ventaja competitiva del Perú del mañana.

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