Han pasado cuatro días desde que se conoció la interrupción del suministro de gas natural debido a la deflagración ocurrida el pasado domingo en el kilómetro 43 del ducto de Camisea. La paralización de esta vital infraestructura ha puesto en estrés al sector energético peruano.
De acuerdo a Alejandro Daly, director de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) y gerente de los Comités de Alimentos del gremio, son unas 1.000 empresas que se han visto afectadas, entre medianas y grandes, al tener que paralizar sus procesos industriales, ya que estas convirtieron su matriz energética a gas natural hace algunos años.
– ¿Cómo se han visto afectadas las industrias por la interrupción del suministro de gas natural? ¿Han tenido que paralizar su producción?
Este problema afecta a todas las ramas industriales, a todas las empresas que han optado por cambiar su matriz energética de petróleo a gas natural. En el caso de las empresas de alimentos, la afectación está en los procesos continuos de los alimentos. Por ejemplo, la cadena láctea se está afectando tanto en el acopio como en la producción de leche. No pueden recibir más leche fresca de producción nacional para atender su línea de producción, porque la maquinaria está parada.
Lo mismo ocurre con todas las demás industrias de alimentos, porque se trata de una producción continua. Sucede con las galletas, aceites, golosinas, todos los alimentos, y las bebidas también por el proceso de embotellamiento. Es un problema muy serio. No sabemos la causa, vamos a estar unas dos semanas así. Son unas 1.000 las empresas que usan gas natural que se ven afectadas.
– ¿Cuál es el impacto en los costos?, ¿cuántas empresas en el rubro de alimentos y bebidas son las impactadas?
Cuando los procesos continuos se interrumpen por situaciones como las actuales, se genera un daño económico tremendo a las empresas. Hoy la gran mayoría de las empresas de alimentos y bebidas han cambiado su matriz energética a gas natural. Estamos hablando de alrededor de 100 empresas que usan gas natural. Ante esto, la SNI están trabajando proactivamente para viabilizar el uso de combustibles alternativos, como es el caso del diésel y el GLP.
– ¿Hay stock suficiente de alimentos para cubrir el mercado en estas semanas?
Los almacenes no han cerrado, la industria de alimentos trabaja con stocks de seguridad que le permite seguir abasteciendo de manera normal el mercado interno, por lo que no vemos ningún riesgo de que pueda haber desabastecimiento. El circuito comercial continúa vigoroso, sin problemas, y vamos a seguir abasteciendo a la población con nuestros productos.
– ¿Por cuánto tiempo cubre el stock de seguridad de las empresas?
Depende de cada empresa, pero la industria siempre trabaja con stock de seguridad. No vemos riesgo con los plazos que han dado [para solucionar el problema]. Lo que sí ha habido son pérdidas cuantiosas. Y esto de alguna manera va a aliviarse cuando nos autoricen a utilizar los combustibles alternativos.
– ¿Por qué requieren esta autorización?
Cuando las empresas se reconvirtieron a gas natural, en la norma se dispuso que las empresas que habían pasado a gas natural no podían utilizar fuentes distintas a esta. No obstante, en el 2010 se dio un Decreto Supremo que indicaba que por razones excepcionales, cuando se vea en riesgo el abastecimiento de hidrocarburos, se podía autorizar el uso de otros combustibles. Es por eso que necesitamos la autorización, esa es la puerta de salida. No para solucionar el problema de fondo, pero sí para aliviar mientras se arregla la tubería y se repone el suministro.
– ¿Hoy se ha podido avanzar con el ingreso de las solicitudes y autorizaciones en Osinergmin para que puedan utilizar otras fuente de energía ante la interrupción del gas natural?
Ayer ha sido un día muy intenso, empezando con la conferencia de prensa que hubo con la premier y los ministros. También tuvimos una reunión con Osinergmin, que nos dice que ya están listos para empezar a recibir las solicitudes y dar las autorizaciones para la utilización de GLP o diésel.
– ¿Qué falta para poder ingresar las solicitudes?
Estamos todos a la espera del decreto supremo, que a su vez autoriza a Osinergmin a dar esta autorización. Y este decreto, según tenemos entendido, va a salir publicado en una edición extraordinaria de El Peruano en cualquier momento hoy.
– ¿A partir de mañana entonces ya se podrían tener las autorizaciones?
Una vez que sale el decreto y que Osinergmin emita las normas, inmediatamente las empresas empezaremos a presentar las autorizaciones con los requisitos. Según nos dice el organismo, ellos piensan resolverlas en el día.
– ¿Les darán las autorizaciones el mismo día?
Exactamente.
– Ayer también se se conoció el cierre de la planta de Pluspetrol en Pisco, lo que impacta en la producción de Gas Licuado de Petróleo (GLP). ¿Esto genera preocupación a los industriales?
Todo lo que sea el cierre de suministro de cualquier fuente de energía nos tiene que preocupar, pero realmente nosotros estamos ahora abocados a que salgan el decreto supremo y las autorizaciones de Osinergmin.
– Ante el mayor costo de producción por el uso de una fuente de energía más costosa, ¿los precios de los productos al consumidor pueden sufrir algún incremento?
Ahí hay dos temas. Lo primero es el abastecimiento. Si esto durara lo que se dice que va a durar -como máximo catorce días- que la gente esté tranquila, la industria tiene stock para abastecer. Respecto a los precios, es algo que yo no puedo contestar porque las empresas fijan sus precios de manera individual e independiente.
Lo que está subiendo es el costo del producto, pero ya cada empresa resuelve como mejor le parece.
– ¿Hay algún cálculo de cuánto más va a costar la elaboración de los productos al usar ahora diésel o GLP?
Son diferentes industrias. El costo de la energía sí va a subir de manera muy importante y esta es parte del costo total del producto, pero cada uno tiene su estructura. No sé exactamente cuánto.
– Y en cuanto al precio al consumidor, ¿va a depender de cómo cada empresa absorberá ese sobrecosto?
Sí, cada una toma su decisión.
– ¿Entonces no se descartaría que en algunos casos sí pueda haber un incremento de algunos productos?
Ni lo descarto ni lo afirmo. Sobre esto yo no puedo decir nada.
– De acuerdo a lo que han conversado ayer, ¿usted confía que en este plazo de 14 días, desde el primero de marzo, se va a resolver el problema?
La primera ministra- que nos invitó a la Comisión de Crisis- nos dijo ayer que ya habían podido llegar al lugar del problema, porque el acceso es bastante complejo por cuestiones climáticas. Ya habían llegado en helicópteros y ya habían empezado los trabajos de reparación. Entonces, como dijo la ministra, si el clima ayuda vamos a llegar a los 14 días o tal vez un poco menos. Sería la situación ideal.
– En un escenario en el que se extiendan por más de esos 14 días las reparaciones, ¿qué pasaría y qué acciones tomarían?
Lo que estamos haciendo es viendo que sea en esos días. No nos hemos puesto en el escenario de que se prolongue, más bien nos hemos puesto en el escenario de que pronto se solucione esto y mientras ocurren las reparaciones poder utilizar los combustibles alternativos.
– Diésel y GLP.
Sí, GLP y diésel.
– En el caso de ambos, por ejemplo, si lo comparamos con el GNV, ¿cuánto más cuestan?
No tengo la cifra exacta, pero es mucho más costoso. Pero, ¡qué remedio!, más nos cuesta parar la fábrica.
– ¿Cuánto puede costar un día de paralización para una fábrica?
Depende. Los datos los tiene cada empresa y depende del sector también. En cuanto a las pérdidas y sobrecostos que se están generando en la industria, hay dos tipos: por toda la materia prima que estaba en proceso de producción y que se tuvo que paralizar. Y lo otro, por el costo adicional que tendrá el uso de GLP o diésel, fuentes de energía más costosas que el GNV. Ahí vamos a tener un aumento de costos.














