La madurez de nuestra institucionalidad pública y privada es fundamental para desarrollar todo nuestro potencial económico.
La madurez de nuestra institucionalidad pública y privada es fundamental para desarrollar todo nuestro potencial económico.
En dicho sentido, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), fundada en mayo de 1896 y que a la fecha agrupa en términos de PBI, al 15% de nuestra economía, es una entidad con el propósito de discutir y proponer acciones que contribuyan a la adopción de las mejores prácticas de la industria minera, petrolera y energética.
La SNMPE a lo largo de 130 años ha sido partícipe y testigo de hitos significativos del desarrollo económico de nuestro país; como la inversión a inicios de 1900, de la Cerro de Pasco Corporation, que generó el primer cluster económico que integró las regiones de Cerro de Pasco, Junín y Lima, con infraestructura clave como el ferrocarril central, la fundición de La Oroya y el muelle de concentrados en El Callao. Esta inversión norteamericana generó a su vez, un ecosistema que impulsó a la minería subterránea nacional. Luego vendría la inversión de Southern Peru Copper Corporation en la mina de cobre de Toquepala y la fundición de Ilo. Posteriormente durante el régimen militar (1968 – 1980) una ola de nacionalizaciones creó Centromin Perú, Hierro Perú y Minpeco. Sin embargo, en dicho periodo se construyeron las minas de cobre de Cuajone y plata de Ucchucchacua. Ya en los ochenta, el retorno de la democracia tuvo que enfrentar un severo Fenómeno de El Niño en 1983, apareció la hiperinflación y el país entero tuvo que encarar el periodo de violencia generado por grupos terroristas. En los noventa la derrota de los grupos terroristas, el control de la hiperinflación, la reinserción del país a las finanzas globales, la privatización de las empresas públicas y el trato equivalente al capital extranjero, le permitieron a nuestro país concretar las inversiones sucesivas en Yanacocha, Cerro Verde, Antamina, Toromocho, Las Bambas y Quellaveco.
Así llegamos a la situación global actual, donde la escasez de minerales críticos viene cuestionando el concepto de globalización y aparecen criterios geopolíticos, en la demanda de los metales. Ante ello nuestro país debería seguir manteniendo una posición neutral; es decir, promoviendo por igual inversiones nacionales y foráneas; pero con autoridades reguladoras muy atentas ante cualquier acción anti-mercado, que impida o limite el fortalecimiento del ecosistema desarrollado en el Perú.
En el ámbito local actual, tenemos que revisar la frondosa regulación ambiental y operacional, para que contemos con agilidad y predictibilidad, sin reducir los estándares establecidos; y así lograr concretar la inversión de más de US$50.000 millones en nuestro portafolio de proyectos de cobre. Y asimismo, tenemos que lograr formalizar la actividad minera a pequeña escala, dotándola de trazabilidad física, fiscalización centralizada y mejoras progresivas de productividad.
La SNMPE cumple 130 años de vida institucional y continúa contribuyendo al desarrollo económico y social de nuestro país, a través de inversiones responsables. Celebremos todos por ello.














