Han pasado tres días desde que se conoció la interrupción del suministro de gas natural debido a la deflagración ocurrida el pasado domingo en el kilómetro 43 del ducto de Camisea. La paralización de esta vital infraestructura ha puesto en estrés al sector energético peruano.
Han pasado tres días desde que se conoció la interrupción del suministro de gas natural debido a la deflagración ocurrida el pasado domingo en el kilómetro 43 del ducto de Camisea. La paralización de esta vital infraestructura ha puesto en estrés al sector energético peruano.
De acuerdo a Alejandro Daly, director de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) y gerente de los Comités de Alimentos del gremio, son unas 1.000 empresas que se han visto afectadas, entre medianas y grandes, al tener que paralizar sus procesos industriales, ya que estas convirtieron su matriz energética a gas natural.
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“Este problema afecta a todas las ramas industriales, a todas las empresas que han optado por cambiar su matriz energética de petróleo a gas natural”, comenta a El Comercio.
Daly explica que, en el caso de las empresas de alimentos, la afectación está en los procesos continuos de los alimentos. Cita como ejemplo a la cadena láctea, que se está afectando tanto en el acopio como en la producción de leche. Esto, explica, porque no pueden recibir más leche fresca de producción nacional para atender su línea de producción porque la maquinaria está parada.

El reciente accidente en el sistema de gas de Camisea ha dejado a 1.000 empresas de Cusco y Lima sin gas natural, obligándolas a recurrir a combustibles más caros. La economía ya se siente afectada por una reducción del 90% en el suministro, mientras se implementa un racionamiento excepcional.
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“Lo mismo ocurre con todas las demás industrias de alimentos, porque se trata de una producción continua. Sucede con las galletas, aceites, golosinas, todos los alimentos. Es un problema muy serio. No sabemos la causa pero sí sabemos que es un problema serio y que vamos a estar unas dos semanas así”, afirma. También está el caso de las bebidas por el proceso de embotellamiento.
Daly explica que cuando los procesos continuos se interrumpen por situaciones como las actuales, “causa un daño económico tremendo a las empresas”. Cuenta, además, que hoy la gran mayoría de las empresas de alimentos y bebidas han cambiado su matriz energética a gas natural. “Estamos hablando de alrededor de 100 empresas que se usan gas natural”, refiere.
Embotellamiento es el proceso que se ha visto interrumpido en el caso de bebidas. (Kenzo TRIBOUILLARD / AFP).
/ KENZO TRIBOUILLARD
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Al respecto, adelanta que desde la SNI están trabajando para viabilizar el uso de combustibles alternativos, como es el caso del diésel y el GLP.
Daly remarca que los almacenes no han cerrado y precisa que la industria de alimentos trabaja con stocks de seguridad que le permite seguir abasteciendo de manera normal el mercado interno, por lo que descarta que pueda haber desabastecimiento.
“No vemos ningún riesgo de que pueda haber desabastecimiento. El circuito comercial continúa vigoroso, sin problemas, y vamos a seguir abasteciendo a la población con nuestros productos”, asegura.
¿Por cuánto tiempo cubre el stock de seguridad de las empresas? Daly sostiene que esto depende de cada empresa, pero confirma que la industria siempre trabaja con stock de seguridad.
Alimentos.
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“No vemos riesgo con los plazos que han dado [para solucionar el problema]. Lo que sí ha habido son pérdidas cuantiosas. Y esto de alguna manera va a aliviarse cuando nos autoricen a utilizar los combustibles alternativos”, remarca.
Hoy por la mañana el Ministerio de Energía y Minas (Minem) autorizó y exhortó a las empresas, precisamente a utilizar los combustibles alternativos. Al respecto, Daly sostiene que aún hace falta viabilidad la autorización, por lo que hoy la industria sostendrá reuniones para “ver cómo se agilizan los procedimientos de autorización ante Osinergmin. Tenemos que ver detalles como cuánto va a demorar (la autorización), por cuál oficina se van a ingresar las solicitudes, entre otros detalles”, detalla.
¿Por qué requieren esta autorización? Daly explica que cuando las empresas se reconvirtieron a gas natural, en la norma se dispuso que las empresas que habían pasado a gas natural no podían utilizar fuentes distintas a esta. No obstante, recuerda que en el 2010 se dio un Decreto Supremo que indicaba que por razones excepcionales, cuando se vea en riesgo el abastecimiento de hidrocarburos, se podía autorizar el uso de otros combustibles.
“Es por eso que necesitamos la autorización, esa es la puerta de salida. No para solucionar el problema de fondo, pero sí para aliviar mientras se arregla la tubería y se repone el suministro”, nos cuenta.
¿Cuánto tiempo podría demorar? Daly, con optimismo, espera que hoy mismo se puedan presentar las solicitudes y obtener la autorización.
En cuanto a las pérdidas y sobrecostos que se están generando en la industria, el director de la SNI detalla que son de dos tipos. Uno, por toda la materia prima que estaba en proceso de producción y que se tuvo que paralizar. Y el otro, por el costo adicional que tendrá el uso de GLP o diésel, fuentes de energía más costosas que el GNV. “Ahí vamos a tener un aumento de costos”.
Daly prefirió no dar una cifra de cuánto representará este sobrecosto para la industria pero indica que dependerá de cada empresa, ya que cada una calcula sus costos de manera individual.
Alejandro Daly, representante de Alimentos y Bebidas de la SNI (Archivo: El Comercio)
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Al respecto, Peter Anders, empresario del sector químico y expresidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), agrega que se trata de un problema bastante serio. “Muchas industrias se han reconvertido al GNV y ahora tienen que parar su producción. Es un problema bastante serio. Adicionalmente los automóviles, camiones, también trabajan con el GNV. Yo espero que esto tenga soluciones rápidas, está afectando a muchas industrias”, anota.
¿Se generarán sobrecostos? Sí, de todos modos, ya que no es tan fácil reconvertir lo que ya usaban con GNV. “Algunas [industrias] tienen que paralizar, otras tratarán de reconvertirse a petróleo otra vez si es que se puede, pero yo lo veo difícil. Una vez que se ha cambiado a gas natural, volver a reconvertir va a demorar un tiempo”, indica. A su vez, espera que esta situación se pueda resolver en menos de 14 días.
Ante la consulta de cuánto generará en sobrecostos, comenta que todavía no se ha hecho esa evaluación y habrá que observar cuántas [empresas] están parando. “Aún es difícil cuantificar, sobre todo, porque aún se está conociendo qué empresas están paralizando”, apunta.




