Once candidatos presidenciales participaron en la segunda de las seis fechas de debates organizadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), rumbo a los comicios del próximo 12 de abril.
La jornada, que se extendió por unas tres horas, estuvo marcada por la exposición de propuestas y se desarrolló con menor confrontación entre los aspirantes a Palacio de Gobierno, pero tampoco faltaron los pullazos.
Aunque inicialmente fueron doce los convocados, el prófugo Vladimir Cerrón, quien postula por Perú Libre desde la clandestinidad, no asistió. Sobre él pesa una orden de captura con mandato de prisión preventiva.
El debate comenzó a las 8:00 p.m. en el Centro de Convenciones de Lima, en el distrito de San Borja. A diferencia de la primera jornada, en esta segunda fecha se registró inicialmente una menor presencia de simpatizantes en los exteriores del recinto; sin embargo, el grupo fue creciendo conforme se acercaba la hora de inicio del debate.
Con un perímetro de seguridad más amplio (esta vez se cerró la calle Del Comercio), las portátiles de partidos como el PRIN, Juntos por el Perú, Partido Cívico Obras, Fe en el Perú, Somos Perú y la alianza Fuerza y Libertad se mezclaban con transeúntes que apuraban el paso por la estación La Cultura del Metro de Lima para retornar a sus hogares. Llamó la atención que, además de las clásicas pancartas y banderolas, un candidato de Fuerza y Libertad llevara un caballo como parte de su portátil, en alusión al símbolo de su agrupación política.
La jornada se desarrolló bajo fuertes medidas de seguridad y acaparó la atención de la prensa nacional e internacional. Al igual que en la primera fecha, el debate se estructuró en cuatro bloques: seguridad ciudadana y lucha contra la criminalidad; una pregunta ciudadana dirigida a cada candidato; integridad pública y lucha contra la corrupción; y, finalmente, un mensaje de cierre de los postulantes. Todo ello, con la moderación de los periodistas Fernando Carvallo, de RPP Noticias, y Claudia Chiroque, de Panamericana TV.
El primero en llegar al debate fue el candidato presidencial Álvaro Paz de la Barra (Fe en el Perú), quien arribó minutos antes de las 7:00 p.m. Posteriormente arribaron Walter Chirinos (PRIN), Carlos Jaico (Perú Moderno) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), este último con camisa blanca y aparentemente un sombrero chotano, en clara alusión a la imagen del recluido expresidente Pedro Castillo, a quien ha ofrecido liberar de llegar al poder. A su llegada, aseguró haber conversado con el exmandatario horas antes.
A diferencia de la primera fecha, todos los candidatos —salvo Cerrón— arribaron antes de la hora pactada; y el debate inició sin contratiempos.
Mira aquí todo el debate:
El primero en intervenir fue el candidato Charlie Carrasco (Partido Demócrata Unido Perú), en una terna conformada por Álvaro Paz de la Barra (Fe en el Perú) y Ricardo Belmont (Partido Cívico Obras). Carrasco arrancó indicando que gobernará “con los principios bíblicos”, acusó que el Perú “se encuentra secuestrado por un pacto mafioso” y que “los partidos políticos se convirtieron en organizaciones criminales”.
A su turno, Paz de la Barra empezó agradeciendo a Dios y pidiendo perdón a Sofía Franco, la madre de su hijo, según dijo, por las “palabras desafortunadas” que tuvo en 2021. En otro momento de su intervención, el candidato dijo que se promoverá un programa de recompensas ciudadanas que llamó “Chapa tu corrupto”, al tiempo que enseñaba a toda la audiencia unas marrocas. Esto generó el reclamo de uno de los moderadores.
En tanto, Ricardo Belmont apeló a su edad y trayectoria como alcalde de Lima Metropolitana, cargo que ejerció entre 1990 y 1995. Se presentó él mismo como “el candidato más viejo de la historia del Perú”. “Ya con eso paso a la historia; ahora, ganar, es otra cosa”, expresó.
En alusión a Belmont, Carrasco señaló posteriormente que, en realidad, “el Perú necesita un gobierno joven”. “Sin duda la juventud que acá me acompaña le pone la energía, nosotros los mayores le ponemos la experiencia”, replicó Belmont.
El candidato Francisco Diez Canseco (Perú Acción) planteó en el primer bloque la creación de un —como él lo denominó— “consejo nacional de moral pública”, el cual no está previsto en la Constitución. Dijo que este sería elegido por votación popular y que se encargaría de expectorar a los malos elementos de la Policía Nacional del Perú (PNP) y del sistema de justicia.
Al ser consultado sobre cómo se formularía por uno de los moderadores, parafraseó al novelista George Orwell, para luego —en otra ronda— mostrar lo que —dijo— era el decreto de urgencia de su creación de este consejo; documento que —dijo— iba a expedir el 29 de julio y aplicarlo al día siguiente de llegar al poder.
Diez Canseco insistió con su propuesta a lo largo de toda la jornada, generando un amago de cruce de palabras con George Forsyth (Somos Perú), quien ante la insistencia de Diez Canseco aseguró que él proponía un “jurado popular en casos de corrupción”.
Al inicio, Forsyth también había apelado a su paso como alcalde de La Victoria (2019-2020) y dijo que iba a tomar el control de los penales con las Fuerzas Armadas “desde el primer día”. “Mucha teoría, George, y poca práctica”, le señaló Diez Canseco, lo que motivó que ambos compartieran sonrisas tras algunos amagos de choques.
Por su parte, el candidato Armando Masse (Partido Democrático Federal) apeló a su experiencia y a su profesión como médico durante su intervención, al haber acudido con su habitual saco blanco con una escarapela. Planteó promover un programa de recompensas para asestar golpes definitivos y dijo que, si era necesario, iba a donar “todo” su sueldo de presidente. “Si tú conoces a un delincuente, gánate esa plata limpia y ayuda a tu patria”, expresó.
El candidato Walter Chirinos (PRIN) se ufanó en el evento de que, para luchar contra la corrupción, tenía dentro de su equipo al exministro del Interior del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, pero también a Rocío Chávez, quien —dijo— era la asesora principal del exjefe del SIN Vladimiro Montesinos. Dijo que se desarrolló con ellos un plan para acabar con la criminalidad, pero con inteligencia.
Uno de los episodios que hizo soltar algunas carcajadas en la sala de prensa del evento fue cuando, en una de las rondas, al candidato Masse únicamente le quedaba un segundo. Un agudo Carvallo le recordó el tiempo y le dijo que tenía derecho a decir tres palabras. No más. “Marquen las banderas”, se limitó a decir un atónito Masse, entre risas de sus contrincantes.
Hacia el final del tercer bloque, los candidatos Roberto Sánchez (JPP) —quien insistió en su intervención en que se requería una nueva Constitución— y Fiorella Molinelli (FyL) encendieron el debate, pues ambos tuvieron un breve cruce de palabras.
Previamente, Molinelli cuestionó que, además de un Congreso mafioso, se tenga una terna incompleta, pues Cerrón se encontraba prófugo. Sacando una paleta con el rostro del prófugo, Molinelli dijo que fue ella quien lo destituyó de EsSalud por lucrar con sus licencias sindicales “y vivía del Estado”, enseñando la resolución de su destitución.
Fiorella Molinelli se dirigió a Vladimir Cerrón. (Captura Tv)




