Mucho antes de cantar ritmos suaves, como el jazz y el R&B, Emma Cadenas ya era parte del soundtrack de otra Lima. Tuvo su primera aventura artística en los años ochenta, cuando formó una banda de rock con sus amigos. La segunda experiencia vino con el título de ministra de música en una iglesia. Luego, dobló hacia otra dirección, una más académica. En 1999, se formó en la universidad como teóloga, y más adelante aprendió en las redacciones de periodismo de forma autodidacta para, años después, finalmente obtener un posgrado en diversidad y género en el extranjero. “Suelo presentarme como cantautora, poeta y escritora trans peruana… También periodista, teóloga y docente”, dice a este Diario.
La agenda de presentaciones musicales de Emma Cadenas (60) está llena en junio. Diversos países celebran el Mes del Orgullo LGTBQI+ para conmemorar la lucha de esta comunidad por sus derechos con una marcha masiva el día 28. Los próximos conciertos de la cantautora incluirán un repertorio escrito y compuesto por ella. Un show en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) será su última presentación del mes.
Eventos de junio
Las próximas presentaciones de Emma Cadenas serán en Centro Cultural Xochicali el 13 de junio, el “Concierto por las diversidades” en El Dragón de Barranco el 20 de junio y una presentación musical en el LUM el 25 de junio. (Foto: EL COMERCIO/CESAR ALVARO CAMPOS MEDINA)
“En toda mi obra, desarrollada en diferentes vertientes, como lo artístico, académico, literario y periodístico, se acoge mi perspectiva sobre ‘encajar’ y ‘no encajar’ en los mandatos sociales. Me he dado cuenta de que mi trabajo siempre giró en torno a una rebeldía, insurgencia o incomodidad hacia esos mandatos, sean de género o de cualquier índole”, comenta Emma Cadenas.
Dice que encontró un hilo conductor en su obra y también en las complicidades que fue averiguando sobre sí misma en el camino. Lo bautizó con “Solo para ovejas negras”, el mismo nombre de su actual ciclo de conciertos y de su última presentación en Valencia, España, junto a la banda integrada por los artistas chilenos Jaime Fe y Lanfranco, y el argentino Juan Manuel Canizo. Ese título, explica Emma, es la forma que encontró para hablar de quienes reciben “un castigo, burla o exclusión” por no ajustarse a las costumbres dominantes y terminan señaladas, justamente, como “ovejas negras” que se salen del redil.
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Identidad propia
“Jugué a las escondidas / conmigo y perdí / todos los demás juegos / de esta vida”, escribe Emma en su poemario bandera “Muñeca rota” (España, 2024), donde explora en clave poética su niñez trans no vivida y otros tránsitos como casarse con una mujer y formar una familia de dos hijas.
A finales de 2019, adelantó con su familia la noticia de su transición de género, pero no hizo público su viaje como mujer trans sino hasta inicios de 2020, cuando apareció el COVID. El confinamiento la llevó a escribir un artículo en la revista “Artífice” tomando con humor aquella frustración. Se tituló “Del clóset del género al clóset de la pandemia”. En esa etapa sintió volando en su mente una letra de canción tras otra. Antes de eso, hacía covers en línea de sus cantantes favoritos, como Jorge Drexler, Pedro Aznar, Serú Girán o Fito Páez. Hasta que, de pronto, eso ya no bastaba y comenzó a escribir dos o tres canciones al día.
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“Si algo político hago, es existir”, dice Emma sin énfasis en parecer una oradora de masas, sino como quien enuncia una conclusión a la que llegó por cansancio y convicción a través de sus libros, sus canciones y sus estudios. Sostiene contundentemente que su obra no tiene una postura política, pero cuando habla de su identidad dice: “Es político tener el desparpajo de desarrollarme en esta sociedad a plena luz del día y no pedir perdón ni permiso. Dicen que eso es valiente, pero no lo sé (risas). Yo no concibo otra manera de vivir si no es siendo quien soy”.




