En el Perú, construir desarrollo sostenible requiere diálogo, información y trabajo conjunto. Participar de la conversación pública desde ese lugar –con datos y experiencia– es parte del rol de quienes generan impacto en el país.
En el Perú, construir desarrollo sostenible requiere diálogo, información y trabajo conjunto. Participar de la conversación pública desde ese lugar –con datos y experiencia– es parte del rol de quienes generan impacto en el país.
El sector privado no observa la realidad desde afuera. Está presente en el territorio, en el empleo y en las economías locales. Desde el trabajo con agricultores y proveedores hasta el pequeño comercio y los puntos de venta en todo el país, millones de personas dependen de cadenas productivas que conectan esfuerzo, inversión y oportunidades. Cuando esas cadenas funcionan, el impacto va mucho más allá de cualquier empresa y se refleja en familias y comunidades enteras.
Ser parte de la conversación país implica reconocer que el desarrollo no es una abstracción. Desafíos como la informalidad (que aún afecta a más de siete de cada diez trabajadores), el acceso desigual a oportunidades, la sostenibilidad de los recursos o la baja productividad requieren miradas técnicas, continuidad y colaboración. No se resuelven con soluciones aisladas ni con diagnósticos simplistas.
En ese camino, las alianzas público-privadas son una herramienta clave cuando parten de problemas reales y objetivos compartidos. Funcionan cuando cada actor aporta lo que mejor sabe hacer: el Estado desde su rol regulador y articulador; la empresa desde su capacidad de inversión, ejecución y escala; y la sociedad civil desde su cercanía con las personas y los territorios. No se trata de protagonismo, sino de impacto.
Participar de esta conversación también exige escuchar más. Escuchar a las comunidades, a los pequeños emprendedores y a los actores locales que conocen de primera mano los desafíos cotidianos. Escuchar incluso cuando las miradas son distintas, porque solo así se construye confianza y se generan soluciones sostenibles en el tiempo.
Ser parte de la conversación país es, en esencia, una forma de compromiso. No solo con el presente, sino con el futuro que queremos seguir construyendo juntos.




