jueves, febrero 12

Como cada año, cientos de personas subieron el Cerro San Cristobal motivados por la fe de Semana Santa y, una vez en la cima, presenciaron la escenificación del Vía Crucis a cargo de Mario Valencia Rivadeneira, conocido popularmente como el ‘Cristo cholo’. Fue una jornada llena de esperanza y reflexión, que además unió a diversas familias en este feriado largo.

Las actividades de este Viernes Santo empezaron desde temprano: a las 11 de la mañana partió la procesión desde la plaza de Armas del Rímac y continúo su recorrido por los jirones Marañón y Trujillo hasta llegar a la Plaza de Armas de Lima. Luego siguió su camino por los jirones Carabaya, Ica, Azángaro, Áncash y Abancay para ingresar nuevamente al distrito bajopontino por el jirón Loreto.

Alrededor de las 3:00 p. m., llegó el turno del ‘Cristo cholo’, quien puso sus pies por los jirones Marañón, Hualgayoc y Madera para después subir al cerro San Cristobal con su obra teatral denominada “Carga tu cruz y sígueme”.

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Esta escenificación representa las últimas horas de Jesucristo, quien es obligado a cargar una cruz hasta el monte Gólgota, donde fue crucificado por los romanos.

Cientos de fieles acompañaron el recorrido de cuatro kilómetros de este Viernes Santo e hicieron pausas en las 14 estaciones para orar y recordar la pasión de Cristo. Asimismo, para pegar piedras por cada uno de sus deseos.

Estaciones que recuerdan la pasión de Cristo. Ciudadanos colocan piedras por cada uno de sus deseos. Foto: Antonio Melgarejo/ @photo.gec

El camino hacia la cima del cerro San Cristobal, ubicado entre los distritos del Rímac y San Juan de Lurigancho, estaba abarrotado y desplazarse se hacía difícil; sin embargo, los ciudadanos continuaron su recorrido en un acto de sacrificio y devoción.

Una vez que llegaron al objetivo, Mario Valencia Rivadeneira escenificó la crucifixión de Jesús junto a su grupo teatral delante de cientos de personas.

Como se recuerda, Francisco Pizarro bautizó al cerro como San Cristóbal en 1535 y la cruz que se observa en la cima se empezó a construir en 1927. La mañana del 23 de diciembre de 1928, fue inaugurada en una ceremonia en la que participó el presidente Augusto B. Leguía y el arzobispo de Lima, monseñor Gaetano Cicognani.

Hoy, esta cruz es parte de un espacio de peregrinaje y cada año son más los que se unen al recorrido por Semana Santa. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, fue una de las últimas frases que repitió a toda voz el ‘Cristo cholo’ como parte del Vía Crucis.

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