El problema de Sekou Gassama no es solo la lesión. Es el tiempo. Desde el 27 de diciembre del 2025, día en que Universitario anunció oficialmente su fichaje, han pasado 70 días. Desde su llegada a Lima el 21 de enero, 45 días. Y desde su debut con la camiseta crema ante Cienciano el 13 de febrero, 21 días. El saldo futbolístico, hasta ahora, es demasiado corto para la expectativa que generó su contratación: apenas 30 minutos disputados.
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En ese mismo periodo, Universitario ha jugado 450 minutos en la Liga 1, contando las cinco primeras fechas del Apertura. Gassama participó en apenas una pequeña fracción de ese tiempo. Una muestra que todavía no alcanza para evaluarlo con justicia, pero sí suficiente para encender las primeras críticas.
El silencio de Campomar la mañana del miércoles 4 de marzo no parecía anunciar nada extraordinario. Un amistoso de rutina contra César Vallejo, a puertas cerradas, servía para sumar minutos y ajustar piezas en el engranaje de un Universitario de Deportes que sigue buscando su mejor versión en el inicio del 2026. Pero antes de que el balón empezara a rodar, una noticia ya recorría los pasillos del complejo crema: Sekou Gassama no jugaría. Una contractura en el abductor lo había dejado fuera.
Sekou Gassama sufre una contractura en el abductor que lo dejó fuera del partido ante Los Chankas. (Foto: Universitario de Deportes)
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La lesión se produjo durante el entrenamiento previo al partido y obligó a que el delantero fuera descartado del ensayo que terminó en empate 2-2. En apariencia, una dolencia muscular menor. En la práctica, una nueva piedra en el camino de un fichaje que todavía no logra despegar en Ate.
La consecuencia inmediata también está definida: Gassama no será considerado en la lista de convocados para el partido de este domingo 8 de marzo ante Los Chankas, en Andahuaylas, por la fecha 6 del Torneo Apertura 2026. En Universitario prefieren la prudencia antes que arriesgar una recaída.
Desde la interna del club, una fuente consultada por El Comercio explicó el escenario médico del atacante.
“Gassama tuvo una contractura en el entrenamiento y su participación de este fin de semana va a depender de que supere esta lesión. Si todavía persiste esta contractura, ya seguramente empezará a jugar desde la próxima semana”, revelaron.

Sekou Gassama. (Foto: Universitario)
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El diagnóstico no parece grave. El tiempo de recuperación estimado para una contractura muscular oscila entre cinco y diez días, lo que abre la posibilidad de que el delantero pueda reaparecer el sábado 14 de marzo cuando Universitario visite a UTC, a las 8:30 p.m. Sin embargo, en el fútbol —y más en un club con la presión permanente de ganar— los tiempos médicos rara vez son los mismos que los tiempos del hincha.
Las miradas, inevitablemente, se dirigen al despacho del director deportivo Álvaro Barco, responsable de la planificación del plantel. En un equipo que aspira al tetracampeonato y a competir en la Copa Libertadores, cada refuerzo extranjero debe marcar diferencia. Y en el caso de Gassama, el impacto todavía no aparece.
La pregunta que muchos se hacen en el entorno crema es inevitable: ¿qué ocurre si el delantero sigue sin sumar minutos?
En El Comercio consultamos si el contrato del futbolista contempla algún tipo de cláusula vinculada a su rendimiento deportivo. La respuesta fue clara.
“Si bien es cierto los contratos son confidenciales, los contratos de los futbolistas no pueden tener cláusula de bajo rendimiento. Lo único que puede haber son cláusulas de rendimiento, pero a favor. Por ejemplo, que por una cantidad de goles pueda recibir bonificaciones o por asistencias. Muchos jugadores tienen ese tipo de cláusulas, pero siempre a favor. La FIFA y la FPF no permiten cláusulas por bajo rendimiento o por falta de juego”.
Es decir: no existe una sanción contractual por no jugar.
Sekou Gassama debutó con Universitario en el triunfo 2-1 ante Cienciano por la Liga 1. (Foto: Universitario)
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Pero eso no significa que la situación sea indefinida. En el fútbol moderno, cuando un refuerzo extranjero no logra integrarse al equipo o no consigue continuidad, siempre existe la posibilidad de una rescisión anticipada. Universitario podría optar por ese camino si la situación deportiva no cambia y liberar así un cupo extranjero para incorporar a otro jugador.
Por ahora, ese escenario todavía es hipotético. Pero la lesión llega en el peor momento posible para el atacante.
Hay, además, otro elemento que atraviesa estos días de Gassama lejos del campo. El delantero se encuentra cumpliendo con la tradición musulmana del Ramadán, que este año se desarrolla entre el 17 de febrero y el 19 de marzo.
Durante este periodo, los creyentes practican el ayuno diario desde el amanecer hasta la puesta del sol. Una costumbre profundamente espiritual, pero que también exige una planificación física y nutricional especial para los deportistas de alto rendimiento.
En el 2020, el diario AS de España documentó cómo los futbolistas musulmanes del Fuenlabrada —entre ellos Gassama— vivían este mes sagrado durante la temporada. La nutricionista del club, Sara Pino, explicaba entonces el principal desafío.
“El horario de comidas es mucho menor. Por ende, se limita el número de ingestas posibles”. Sin embargo, también aclaraba que el impacto puede manejarse con una adecuada planificación alimentaria. “Tan solo es cuestión de reorganizar un menú específico acorde a estos horarios especiales”.
Es un equilibrio delicado entre fe y profesión, entre tradición y rendimiento. Muchos futbolistas musulmanes lo han logrado con éxito en ligas de primer nivel. El caso de Gassama, sin embargo, atraviesa un inicio más accidentado.
Mientras tanto, Universitario sigue su camino en el Apertura con un plantel que todavía busca consolidarse. Diego Romero ha respondido bajo el arco. Caín Fara se ha ganado un lugar en defensa. Lisandro Alzugaray empieza a mostrar destellos en ataque.
Sekou Gassama en la lista de convocados de Universitario de Deportes. (Foto: @Universitario)
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El lugar del “9” que acompaña a Alex Valera, en cambio, sigue siendo una incógnita. Quizá la contractura sea apenas una pausa breve en el proceso de adaptación de Gassama. Quizá el delantero encuentre en las próximas semanas el ritmo que todavía no aparece. El fútbol tiene esa capacidad de cambiar historias en cuestión de partidos.
Pero hoy, en Universitario, la realidad es otra: el delantero que llegó como refuerzo todavía no logra despegar. Y cada día que pasa sin verlo en el campo hace que las preguntas crezcan un poco más.




