Tras un proceso de recuperación post-pandemia, el sector de franquicias se proyecta como uno de los motores más estables de la economía nacional. Según datos de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), se estima que para el cierre de este ciclo el mercado de franquicias alcance una facturación cercana a los US$ 1. 300 millones, 4.3% respecto al año anterior.
Para la Cámara Peruana de Franquicias (CPF), este modelo de negocio ha demostrado ser una alternativa de inversión altamente atractiva frente al emprendimiento independiente. “La franquicia reduce drásticamente el riesgo, ya que el inversionista se suma a una marca con posicionamiento y un modelo de gestión probado”, afirma Nathaly Pflucker, directora de la CPF.
El Perú, reconocido mundialmente por su cultura culinaria, refleja esta fortaleza en sus indicadores comerciales: entre el 55% y 60% de las franquicias activas pertenecen al rubro gastronómico. No obstante, sectores como el de belleza, salud y fitness han emergido como el segundo pilar de crecimiento, con una expansión acelerada de centros de estética, spas y salones especializados en todo el territorio nacional.
Pflucker agrega que, aunque el país aún carece de una ley específica de franquicias, el sector se rige por altos estándares de formalidad. “Para que un negocio sea franquiciable en el mercado peruano, debe contar con una marca registrada ante Indecopi, una estructura financiera rentable y procesos totalmente estandarizados”, explica.
Dentro de esta expansión y con miras a fortalecer este ecosistema, se realizará la octava edición de la Feria Internacional de Franquicias (FIF), organizada por la Cámara Peruana de Franquicias, con el respaldo de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL).
El evento vuelve tras una pausa desde antes de la pandemia y tendrá su edición VIII, que se realizará los días 20 y 21 de marzo en el campus de la USIL en La Molina.
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