El Perú, reconocido como uno de los destinos más importantes en el ciclo de vida de la ballena jorobada, fue escenario de la primera expedición de marcaje satelital realizada en aguas nacionales. Este avance permitirá seguir en tiempo real las rutas migratorias de las ballenas jorobadas en el Pacífico Suroriental, conocer sus patrones de movimiento y reforzar las estrategias de conservación de esta especie emblemática.
El Perú, reconocido como uno de los destinos más importantes en el ciclo de vida de la ballena jorobada, fue escenario de la primera expedición de marcaje satelital realizada en aguas nacionales. Este avance permitirá seguir en tiempo real las rutas migratorias de las ballenas jorobadas en el Pacífico Suroriental, conocer sus patrones de movimiento y reforzar las estrategias de conservación de esta especie emblemática.
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Cada año, entre julio y octubre, cientos de ballenas jorobadas arriban a las cálidas aguas del norte del país, especialmente frente a las costas de El Ñuro, Los Órganos, Máncora y Canoas de Punta Sal, donde se reproducen y cuidan a sus crías. Esta presencia convierte a la zona en un hábitat de gran relevancia ecológica y social, fundamental no solo para la conservación de la especie, sino también para el desarrollo de actividades económicas sostenibles como el turismo de avistamiento responsable.
Anthony Llapapasca, jefe de la Reserva Nacional Mar Tropical de Grau – Sernanp, sostiene que el marcaje satelital permitirá conocer con precisión las rutas migratorias y llevar un registro de los ejemplares que transitan por esta área natural protegida. “De esta manera, la reserva se consolida como un espacio ideal para la alimentación y reproducción de las ballenas, al mismo tiempo que dinamiza la economía local mediante actividades sostenibles como el turismo”, afirmó.
No obstante, como ocurre con muchas especies altamente migratorias, aún existen vacíos de información sobre su comportamiento y su conectividad con otras poblaciones del Pacífico. Entre las principales amenazas que enfrentan las ballenas jorobadas figuran el enmallamiento con redes de pesca, las colisiones con embarcaciones, el ruido submarino y los impactos derivados de un turismo no regulado.
La investigación permitirá conocer con precisión las rutas migratorias. (Foto: Cetalab)
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“El conocimiento de los movimientos de las ballenas es una herramienta clave para la gestión de acciones que promuevan la mitigación de amenazas que enfrentan y la conservación de sus áreas críticas. Aplicar la investigación científica en la toma de decisiones informadas promueve el desarrollo de actividades sostenibles y refuerza la conservación de los cetáceos”, señaló Jorge Paz Acosta, presidente ejecutivo del Instituto del Mar del Perú (IMARPE).
Para reducir estas brechas, entre el 29 de octubre y el 9 de noviembre de 2025 se desarrolló la primera campaña de marcaje satelital en el país. Con esta iniciativa, será posible seguir en tiempo real los movimientos de tres ballenas adultas —Wallina, Tuta y Encanto—, cada una acompañada de su cría, durante su ruta de retorno hacia las zonas de alimentación en el Pacífico Suroriental.




