Desde que Manuel Barreto asumió la jefatura de la Unidad Técnica de Menores de la FPF, en mayo del 2025, hace exactamente un año, nunca las selecciones de menores en el fútbol peruano sumaron tantos partidos. Hoy ya superan los 70 entre amistosos y torneos oficiales. En volumen, por tanto, hemos dado un paso adelante, aunque el problema sigue siendo el mismo: los resultados. Prueba de ello es el reciente fracaso de la Sub 17 en el Sudamericano, donde de la mano de Renzo Revoredo se terminó en último lugar y sin cupo al Mundial de la categoría pese a que 7 de 10 selecciones clasificaban. ¿Cómo podemos creer entonces en el ambicioso proyecto de Barreto si los resultados no van acorde con el proceso?
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El torneo se disputa a nivel nacional y está organizado en tres grandes grupos integrados por clubes con cercanía geográfica. La final se jugará en el campo híbrido de la Videna y el ganador de la categoría Sub 18 clasificará a la Copa Libertadores Sub-20 del 2027.
La fase inicial, donde todos los equipos compiten, durará entre abril y agosto. Es decir, cuatro meses aproximadamente. Entre agosto y noviembre se disputarán las siguientes fases y se conocerá al campeón.
“La nueva Liga Nacional Juvenil nace como una respuesta estructural a la necesidad de fortalecer las bases del fútbol peruano, promoviendo la competencia sostenida, el desarrollo integral de los jugadores y la consolidación del trabajo formativo de los clubes. Esto va de la mano con las decisiones políticas y deportivas que estamos tomando a futuro, entre ellas la reducir la cantidad de extranjeros en la Liga1 para el 2027 y aumentar la presencia de jugadores Sub20”, afirmó Agustín Lozano, presidente de la FPF el día del anuncio del torneo.

La nueva estructura en menores de la FPF.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El proyecto apuesta a que la edición 2027 incluya también a la categoría Sub 14. Mientras que los torneos Creciendo con el Fútbol ataquen las categorías Sub 12, 8, 10 y 6 el próximo año. ¿Cómo se solventan tantos torneos?
En palabras de Barreto, con eficiencia, planificación y atracción de inversionistas. “Lo que hay que hacer es que hay que invertir responsablemente para que esos torneos puedan ser perdurables en el tiempo, por lo menos en estos cinco años en los que se ha elaborado este proyecto. Y después está también toda la chamba del área comercial y de comunicaciones, porque ellos tienen que generar también recursos para poder hacer estos torneos sostenibles y perdurables en el tiempo”.
¿Bastará con hacer más torneos para mejorar? El rodaje y competición es fundamental, pero hay otros factores que van de la mano: capacitación del talento humano e infraestructura. Si no hay mejores profesionales que guíen a los chicos y mejores condiciones para que los menores se desarrollen, el incremento de partidos será insuficiente.
Este 2026 por lo menos ya la competencia de selecciones en menores ha crecido en volumen. Los chicos juegan más. Queda pendiente que el nivel se eleve desde la infraestructura y desde el soporte de profesionales responsables en menores.
“Me entusiasma ser parte de la federación en este momento que está dando un cambio importante en infraestructura. La inauguración del hotel de siete pisos, las oficinas, los dos campos nuevos (uno híbrido y el otro sintético) con los más altos estándares FIFA, me llena de entusiasmo. Es un paso más en ese profesionalismo que necesitamos para estar a la altura de las potencias”, afirmó Barreto a El Comercio hace unas semanas.
Si las promesas se hacen palpables en la realidad, las probabilidades de mejora en el nivel del fútbol peruano serán más altas. El otro problema es la duración del proceso: es un plan a largo plazo. En ese tránsito serán determinantes los resultados en las categorías que compiten a nivel sudamericano como la Sub 17, que ahora tendrá Sudamericano todos los años.
Categorías como la Sub 15 es por ahora una interrogante en cuanto a competencias a nivel continental. Lo cierto es que Renzo Revoredo tuvo ocho meses para trabajar con la Sub 17 y los resultados fueron los peores. No solo por marcador, sino también por cómo jugó su equipo.
Ahí hay otra de las referencias de cambio con la llegada de Mano Menezes. “Lo que estamos construyendo es algo más profundo y más duradero: una Filosofía de Fútbol Nacional que hemos venido elaborando durante estos meses de evaluación. Eso significa que todas las selecciones peruanas, desde las categorías de base van a compartir una identidad de juego común, una estructura y un estilo reconocibles, que haya un hilo conductor que le dé coherencia a todo el sistema. Evidentemente, cada selección tendrá sus propios matices en función de las características y virtudes de sus jugadores”, argumenta Barreto.
Habrá que creer hasta que el resultado evidencie el acierto o advierta el error. La meta es el 2030 y el tiempo corre.
SOBRE EL AUTOR













