La guerra en Medio Oriente ha impulsado los niveles de precios en el mundo desde marzo debido al incremento en el precio del combustible ante el cierre del estrecho de Ormuz. Si bien los precios del petróleo cayeron en junio por el inicio de las conversaciones entre EEUU e Irán, las renovadas tensiones geopolíticas en el Medio Oriente volvieron a impulsar el precio de los combustibles en julio, informó el Reporte Semanal de Scotiabank.
Debido a esto, los bancos centrales de las principales economías muestran que las expectativas de inflación para este año han crecido durante el primer semestre y Latam no es la excepción. El incremento de la inflación entre enero y junio representan un riesgo latente, por lo cual, se espera que los bancos centrales continúen siendo cautelosos.
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Las presiones inflacionarias en Estados Unidos se han mantenido persistentemente altas, lo cual reforzaba la idea de una Reserva Federal (Fed) más precavida. Sin embargo, la inflación estadounidense pasó de 4,2% en mayo a 3,5% en junio, situándose por debajo de las expectativas del mercado en 3,8%. Las presiones inflacionarias disminuyeron, incluso la inflación subyacente, excluyendo alimentos y energía, que pasó de 2,9% a 2,6% en junio.
“Si bien esto podría parecer una buena noticia, se debe tener en cuenta que el proceso de desinflación suele ser más lento en el sector servicios, la economía estadounidense se basa en los servicios, por ello una inflación persistente seguirá siendo su principal problema. El consenso de mercado continúa esperando un alza de tasas a fin de año con una probabilidad acumulada de 83,5%, según la herramienta FedWatch”, se lee en el reporte.
En cuanto a Latinoamérica, la inflación se mantiene por encima de sus niveles prepandemia. La inflación general de México se ha moderado, pero la persistente inflación subyacente y en el sector servicios mantienen al banco central en pausa.
En Chile, se esperan alzas en las tarifas eléctricas y precios de bienes, por tanto, no se prevé un recorte de tasas hasta obtener evidencia clara de un retroceso de los precios. Las presiones inflacionarias en Perú se observan tanto por el lado del precio de petróleo y el fenómeno de El Niño, se espera que las tasas de interés se mantengan estables.
Por su parte, la inflación en Brasil viene desacelerando, dando cierto respaldo al tercer recorte consecutivo de tasas y se espera uno adicional, pero la inflación se mantiene por encima de su objetivo.
Principales riesgos para la inflación de la región
Tensiones geopolíticas persistentes y riesgos al alza para los precios del petróleo: Si bien la situación en el Medio Oriente parece evolucionar hacia una dirección más constructiva . “Las tensiones geopolíticas siguen siendo elevadas y no se puede descartar nuevas perturbaciones. Las reservas de petróleo toman tiempo en reponerse y empiezan a agotarse, dejando los precios de energía sujetos a posibles presiones alcistas, afectando directamente a la inflación general y a sus expectativas”, explicó Scotiabank.
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Otro riesgo es el impacto del fenómeno de El Niño. Los sectores más afectados se concentrarían en el sector agrícola, infraestructura y cadena de suministros. El evento climático podría generar presiones sobre la inflación y una desaceleración de la actividad económica en la región y, por tanto, cambios en la política monetaria.
Estos riesgos constituyen un golpe a la inflación a nivel regional, sobre todo a las economías importadoras de petróleo. La prolongación y posible amplificación de las presiones inflacionarias requerirían una respuesta de los bancos centrales más restrictiva, forzando subidas de tasas y ocasionando una posible desaceleración económica.














