martes, febrero 17
Por Paola Villar S.

La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) está próxima a publicar la hoja de ruta del Open Banking, que dará paso al desarrollo de un ecosistema de Open Finance. En esta entrevista, Sergio Espinosa, jefe de la entidad, detalla los próximos pasos hacia ese modelo, el análisis que vienen realizando sobre el sistema de pensiones y los cambios que se plantean en el proceso de licenciamiento de nuevas entidades financieras que buscan ingresar al mercado peruano.

-La SBS ha estado trabajando en la hoja de ruta para el Open Banking, que está próxima a publicarse. ¿Cuándo se revelará?

Es cuestión de días. Ya tenemos una versión final. Estamos en el trabajo de edición, que es básicamente un ámbito de forma, pero este mes se publica.

-Luego de la hoja de ruta, ¿qué viene? ¿Cuánto tomará establecer el ecosistema del Open Finance?

El Open Finance es un concepto dentro del cual hay muchos desarrollos por hacer. El ciudadano va a tomar realmente propiedad de su información y le va a poder dar valor al hecho de que un usuario autorice que se comparta la información entre entidades financieras de manera segura para obtener un mejor producto. Para llevar eso a la práctica hay una serie de desarrollos que se requieren, y lo primero –que de alguna manera ya ha iniciado– es formar mesas de trabajo donde se va a discutir con las empresas privadas cuáles son las mejores opciones para ir avanzando. Hay grupos de datos que se van a identificar, y se van a definir pasos a seguir. […] Calculamos, a grosso modo, que el proceso avanzaría hacia el 2027, pero con aplicaciones parciales en el tiempo.

Sergio Espinosa, superintendente de Banca, Seguros y AFP. En esta entrevista, Espinosa detalla los próximos pasos hacia el modelo de Open Finance.

/ ANTONIO MELGAREJO

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-¿Qué se daría primero según la hoja de ruta?

En el primer semestre de este año esperamos tener una primera regulación sobre el primer grupo de datos identificados, para discutirla públicamente con todo el mercado. Hemos tenido ya reuniones bilaterales y conversaciones, sobre todo, con los principales bancos y con algunas cajas, para conocer el nivel de preparación que tienen para esta etapa. Ha habido una encuesta que se ha hecho, muy completa, donde hemos procesado la información para la hoja de ruta.

-¿Y están preparadas las entidades?

La característica principal del sistema financiero peruano es que es muy variado. Tenemos bancos internacionales que operan en el Perú; bancos peruanos, que son muy grandes; cajas municipales, cajas rurales y financieras; y por último, cooperativas y fintech. Hay que asumir, entonces, que no todas las entidades van a poder entrar a este proyecto, porque no todas van a poder cumplir los estándares de seguridad de la información. El usuario debe tener la certeza de que la seguridad de la información está garantizada. Probablemente el tiempo que le tome a las entidades estar listas para entrar a este ecosistema variará en función a la capacidad de inversión [en seguridad] que tengan.

-Se empezaría por los bancos, y luego: ¿qué entidades están más cercanas a ingresar a este ecosistema?

La idea es empezar por los bancos más grandes, pero dejando siempre abierta la puerta para que aquellos que voluntariamente quieran ser parte del primer piloto puedan hacerlo. Esto, sin ser necesariamente bancos grandes o de menor escala. De hecho, hay una caja municipal que ha anticipado que quiere ser parte del primer momento de este proyecto. Pero hay que verificar que los mecanismos de seguridad de la información se garanticen, porque la información va a viajar, y, por lo tanto, tiene que estar asegurada en beneficio del usuario.

Para ser parte de este ecosistema hay que pasar determinados controles de seguridad. Hay entidades que son muy pequeñas y otras a las que, por el público objetivo al que se dirigen –cooperativas que son cerradas, por ejemplo–, no les va a interesar demasiado ingresar [al Open Finance], considerando la inversión que tendrían que hacer para formar parte de este ecosistema. Eso es lo que ha ocurrido en otros países como Brasil o Chile.

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-¿El modelo que vamos a aplicar nosotros está basado en la experiencia regional o estamos tomando como referente principal a India?

La ventaja de empezar después, como nos ocurre a nosotros, es que podemos recorrer los caminos que otros ya han seguido. Gracias a la asesoría del Banco Mundial y por nuestra relación con los supervisores de otros países, hemos tenido mucha comunicación con Colombia, Chile y Brasil, que son los principales referentes regionales, pero también con casos como India o Reino Unido, que tuvieron otra visión y otra forma de encarar el reto. Tenemos, por ello, la ventaja de saber qué cosas no hacer. Una recomendación, por ejemplo, es empezar con grupos de datos y casos de uso acotados. En el caso brasileño empezaron con muchos casos a la vez y eso absorbió muchas inversiones que no fueron necesariamente útiles. Es mejor concentrarse en aquello en lo que hay consenso de que se puede avanzar rápidamente.

-Con todo esto, ¿qué expectativas tienen este 2026 para los avances con la hoja de ruta?

Es un proyecto prioritario, además, para un mercado como el peruano, por las características que tiene. Tenemos un 30% de ciudadanos adultos que no tienen ningún tipo de producto financiero en términos de ahorro o billetera; y entre los que sí están en el sistema, solo 34% o 35% tiene un producto de crédito. Tenemos una brecha enorme. Este es un proyecto que apunta a cubrir esa brecha y por lo tanto se le va a dar la máxima prioridad, tanto desde el punto de vista de las horas hombre invertidas como desde la inversión que la superintendencia va a ejecutar.

-En una entrevista anterior nos comentó que se haría una nueva revisión del sistema nacional de pensiones. ¿Se avanzó con el grupo de trabajo que estaban estableciendo en la SBS para abordar el tema?

El análisis del sistema previsional es sumamente interesante porque hemos visto que después de un intento de reforma, que se hizo hace algunos meses, llegó una “re-reforma”, que se dio el año pasado [con la aprobación del retiro de AFP], donde se derogaron algunos temas centrales. […] La semana pasada nos llegó una carta de la OCDE con las observaciones que tienen del sistema peruano de pensiones en su conjunto; no solamente por el retroceso que ha significado esa última ley, sino por los mismos vacíos que la reforma ya tenía. Uno de los temas que les llama la atención, por ejemplo, es que el Perú no tiene un sistema de pensiones con pilares complementarios, sino que tiene dos sistemas de pensiones que compiten entre sí: el nacional y el privado. Hay un avance en cuanto a la pensión mínima, que es muy importante, y también abrir el mercado a mayor competencia. Pero siguen siendo dos sistemas [que compiten], y desde el punto vista de la OCDE eso no tiene mucho sentido.

En ese contexto es que llegamos a la conclusión de que necesitábamos hacer una revisión bastante más exhaustiva del estado de situación del sistema de pensiones en el Perú, incluyendo los regímenes especiales como los de la caja militar y policial o el diplomático. […] Este estudio no trata de plantear una nueva reforma, sino pensar más allá sobre qué podemos proponer, analizar, y costear, también, para ver qué opciones se pueden acomodar a un país como el nuestro.

Foto: Andina

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-¿Cuánto tiempo va a durar este estudio?

Es un trabajo que esperamos terminar hacia agosto de este año, que va a tener cuatro etapas. La primera etapa, de hecho, está casi lista, pero la idea es publicar todo junto como un estudio que incluye un diagnóstico, que se está concluyendo en este momento, y de ahí vendrán las alternativas y los costos, porque no se trata de proponer un informe si no hay forma de pagarlo.

-¿La idea es que esto se convierta en un nuevo proyecto de ley?

La idea es que se convierta en un insumo que sea discutido por el gobierno entrante y que se analice. Tendrá sus propios planteamientos e ideas, pero queremos que sirva como insumo, con sustento técnico, y con data de otros países del mundo, considerando las particularidades que tiene el mercado peruano.

-¿El diagnóstico cuándo estaría listo?

En marzo. No podemos publicar las propuestas si no se tiene también el costo estimado. Tenemos que debatir qué queremos como sistema de protección para los adultos mayores en el Perú.

-El Perú busca, ya hace tiempo, ingresar a la OCDE. ¿Para la OCDE un requisito es que se modifiquen más aspectos de nuestro sistema nacional de pensiones?

Yo creo que sí. Cuando se discutió la reforma aprobada en el Comité de Mercado Financiero de la OCDE en setiembre del año pasado, ya había reparos. Además de la ausencia de pilares, otro tema que observaron es que la reforma contenía el aporte obligatorio de los independientes con un mecanismo progresivo que llegaba hasta el 5%. Para la OCDE, con el 5% no se financia nada. La respuesta del gobierno peruano fue que una vez la gente entendiera que era beneficioso, se podría subir la tasa [de aporte]. Pero a las dos semanas de esa conversación, se desarmó todo.

Con este estudio tenemos que hacer un ejercicio extremo de imaginación, contemplar todas las posibilidades, establecer condiciones para que haya más competencia y más actores en el mercado, de manera que sea un sistema más barato de administrar, y que eso atraiga a nuevos competidores que generen, también, una mayor sensación de pertenencia de la gente.

-¿Pensar en un mecanismo de ahorro para los independientes en el sistema de pensiones nacional no es una batalla perdida, considerando lo ocurrido el año pasado?

Yo no creo que haya batallas perdidas. Hay batallas mucho más difíciles que otras. Creo que hay que alinear incentivos y complementar, y esas son precisamente las ideas que se van a discutir.

(Foto: Andina)

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-Para usted, ¿qué alternativas podrían ser las más óptimas para que los independientes estén dispuestos a aportar?

Todavía no hemos llegado a la etapa de revisar alternativas. Estamos recién en la etapa de diagnóstico. […] Pienso que hay que incentivar mecanismos de ahorro voluntario. Hay maneras y hay otras experiencias en otros países. En algún momento se propuso, por ejemplo, que haya una parte de la cuenta sobre la que sí se puedan hacer retiros ante determinadas emergencias. Sí hay algo que creo que no ha funcionado es el dogmatismo: decir que esto tiene que ser obligatorio ‘tanto’ por ciento.

-¿Qué va a cambiar este año en la regulación de inversiones del sistema privado de pensiones?

Una de las virtudes que tiene la ley de reforma es abrir las condiciones para la competencia de administración en el mercado. Hoy en día tenemos cuatro AFP que administran los fondos y hay muy poca movilidad, muy poca competencia, incluso entre ellas cuatro. Ese es el estado actual. La ley dice que pueden entrar bancos, financieras, cajas y compañías de seguros al mercado de administración de fondos, y nosotros hemos sacado una norma bastante flexible y ágil con los requisitos para ingresar. Incluso nos hemos fijado un plazo muy retador para aprobar solicitudes. Sin embargo, no ha habido ni una sola solicitud hasta ahora.

Ninguna. Yo diría que la principal razón fue el octavo retiro, porque nosotros teníamos expresiones de interés de algunos grupos locales.

-Usted nos comentó en noviembre que en el extranjero había una expresión de interés.

Correcto. Pero cuando se ha dado el octavo retiro –y no sabemos si en el curso de la campaña se vienen más–, hubo desánimo. Eso no genera estabilidad para invertir en el sector.

-En este momento el Perú no es un mercado atractivo para las entidades financieras.

Es un mercado incierto. Para equilibrar la balanza, queremos aligerar la carga regulatoria que existe. Por esa incertidumbre que existe, es muy difícil que haya una solicitud de acá, por lo menos, hasta que se configure el panorama del Congreso entrante. Pero lo que queremos hacer es darle más lógica, más racionalidad y un enfoque basado en riesgos a la regulación de las administradoras de fondos de pensiones.

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