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La baja cobertura de vacunación registrada en los últimos años y el aumento de casos en el continente (México, Estados Unidos, Canadá, entre otros) han puesto al sarampión nuevamente en la mira. El Gobierno ha declarado la emergencia sanitaria por un periodo de 90 días en Lima Metropolitana, Callao y otros 10 departamentos, luego de confirmarse transmisión local en la región de Puno y detectarse un alto riesgo de expansión hacia otras jurisdicciones.
La baja cobertura de vacunación registrada en los últimos años y el aumento de casos en el continente (México, Estados Unidos, Canadá, entre otros) han puesto al sarampión nuevamente en la mira. El Gobierno ha declarado la emergencia sanitaria por un periodo de 90 días en Lima Metropolitana, Callao y otros 10 departamentos, luego de confirmarse transmisión local en la región de Puno y detectarse un alto riesgo de expansión hacia otras jurisdicciones.
No es la primera vez que el Perú enfrenta nuevos brotes de sarampión. Ya en la década de los 90, y gracias a las masivas campañas de vacunación, el país pudo mantener contenido el virus.
MIRA: ¿Cómo pasó el Perú de registrar más de 22 mil casos de sarampión en los 90 a erradicarlo? (Y los peligros que enfrenta hoy)
Actualmente, no existen tratamientos antivirales específicos, por lo que la vacunación es la principal estrategia preventiva. Sin embargo, según explicó el viceministro de Salud Pública, Henry Rebaza Iparraguirre, en una entrevista con El Comercio, actualmente en el país solo siete de cada diez niños completan su esquema de inmunización, mientras que tres permanecen expuestos al virus debido a las bajas coberturas registradas durante los últimos años.
“Tenemos muchos departamentos con niños en edad de vacunarse que no han sido inmunizados. Esa situación se agravó tras la pandemia por la desinformación alrededor de las vacunas”, indicó.
4 días después de los síntomas iniciales, suele aparecer el característico sarpullido del sarampión. | Foto: Freepik
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Según la Clínica Mayo de Estados Unidos, el sarampión es una enfermedad viral que afecta principalmente a los niños y que, décadas atrás, era muy común. Actualmente, puede prevenirse mediante la vacunación.
El sarampión es altamente contagioso y puede provocar complicaciones graves, incluso la muerte, especialmente en menores de edad. Aunque la vacunación ha permitido reducir considerablemente las muertes a nivel mundial, la enfermedad todavía causa más de 200 mil fallecimientos cada año, la mayoría en niños.
Los síntomas del sarampión suelen aparecer entre 10 y 14 días después de haber estado expuesto al virus. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran la fiebre, la tos seca, el goteo nasal, el dolor de garganta y la inflamación de los ojos o conjuntivitis.
También pueden aparecer pequeñas manchas blancas con un centro azul blanquecino sobre un fondo rojizo en el interior de las mejillas, conocidas como manchas de Koplik. Otro signo característico es un sarpullido de manchas rojas y planas que tienden a unirse entre sí.
La enfermedad se desarrolla en varias etapas a lo largo de dos o tres semanas. Durante la fase inicial de incubación, que dura entre 10 y 14 días, el virus se expande por el organismo sin provocar síntomas visibles.
Posteriormente aparecen los primeros signos inespecíficos, como fiebre moderada, tos persistente, secreción nasal, conjuntivitis y dolor de garganta. Esta etapa suele prolongarse durante dos o tres días.
Luego llega la fase aguda, en la que aparece el sarpullido. Las manchas rojas surgen primero en el rostro y, en los días siguientes, se extienden hacia el pecho, la espalda, los brazos y finalmente las piernas y los pies. En paralelo, la fiebre puede elevarse bruscamente y superar los 40 °C.
Durante la recuperación, el sarpullido comienza a desaparecer gradualmente, empezando por la cara y terminando en las extremidades inferiores. Aunque otros síntomas desaparecen, la tos y la descamación u oscurecimiento de la piel pueden persistir hasta 10 días.
Una persona con sarampión puede contagiar el virus durante unos ocho días: desde cuatro días antes de la aparición del sarpullido hasta cuatro días después de que este se manifiesta.
Perú entra en emergencia sanitaria por brote de sarampión y bajas coberturas de vacunación. (Foto: Andina)
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El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus que se aloja en la nariz y la garganta de las personas infectadas. Cuando alguien con sarampión tose, estornuda o incluso habla, libera pequeñas gotas que contienen el virus y que pueden ser inhaladas por otras personas.
Estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire durante cerca de una hora. Además, el virus también puede quedarse sobre superficies durante varias horas, por lo que una persona puede contagiarse si toca una zona contaminada y luego se lleva las manos a la boca, la nariz o los ojos.
La capacidad de contagio del sarampión es muy elevada. Una persona infectada puede transmitir el virus desde aproximadamente cuatro días antes de que aparezca el sarpullido hasta cuatro días después. De hecho, cerca del 90 % de las personas no vacunadas o que nunca tuvieron la enfermedad terminan infectándose tras exponerse al virus.
Entre los principales factores de riesgo figura no estar vacunado, ya que esto aumenta considerablemente las probabilidades de contraer la enfermedad.
También existe un mayor riesgo en quienes viajan a países donde el sarampión sigue siendo frecuente o presenta brotes activos.
Otro factor importante es la deficiencia de vitamina A. Una alimentación baja en esta vitamina puede favorecer síntomas más severos y aumentar el riesgo de complicaciones relacionadas con el sarampión.
No existen tratamientos antivirales específicos, por lo que la vacunación es la principal estrategia preventiva. La vacuna triple vírica protege contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis. Las campañas de vacunación han logrado reducir significativamente los casos, aunque la desinformación y la baja cobertura siguen siendo retos para evitar brotes.
Esta vacuna también puede incluir protección contra la varicela. Los proveedores de atención médica recomiendan que los niños reciban la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola entre los 12 y los 15 meses, y otra vez entre los 4 y los 6 años, antes del ingreso escolar.
Las dos dosis de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola tienen un 97 % de eficacia en la prevención del sarampión y protegen a quienes las reciben de por vida. La poca cantidad de personas que contraen sarampión después de vacunarse generalmente presentan síntomas leves.




