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La huida se dio pasadas las 7:30 p.m. del último lunes. Javier Sebastián salió de su celda, ubicada en el pabellón 10, durante el conteo e identificación de los presos, conocido como “precierre”, mecanismo que realizan agentes del INPE antes de colocar a los internos en sus celdas, y recorrió gran parte del penal, ya que su pabellón está ubicado al otro extremo del lugar por donde escapó.
El sujeto logró burlar hasta tres barreras de seguridad antes de salir a la calle, incluidos dos paredes de contención y la zona conocida como ‘tierra de nadie’, pese a la presencia de personal penitenciario ubicado en torreones y al nivel superficie.
En el video grabado por una vecina se ve que el preso trepa una pared de más de seis metros, que tenía en su parte superior una alambrada con púas, y se desliza por una de las columnas. Sin embargo, esto no impide que el sujeto salte a la calle. Incluso, en medio de su escape, vigilantes del INPE hicieron disparos, con armas conocidas como ‘cazapatos’, para detenerlo e hicieron sonar sus silbatos. Un detalle que habría ayudado en su fuga es que parte del alambrado está cubierto de una tela de color verde, lo que impidió que resulte herido con las púas.
La aparatosa caída desde una altura aproximada de dos metros dejó tendido al reo. No obstante, inmediatamente se levanta y comienza a correr por una de las calles que conecta con el cerro y el perímetro del centro penitenciario. Lo que llamó la atención es que en plena huida lanzara la frase: “Fuerza aleluya, Cristo vive”.
Tras ello, agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) del INPE salieron del penal y ejecutaron un operativo de búsqueda, con apoyo de la Policía y el serenazgo de San Juan de Lurigancho, por los exteriores de las casas de los asentamientos humanos Mirador de Huanta, Santa Fe y Juana Alarco de Dammert, así como por los jirones Cusco y Junín, la calle Lima y por las avenidas Santa Rosa y El Sol.
Algunas versiones indicaron que otro reo también habría intentado fugar junto a Javier Sebastián, pero fue alcanzado por vigías del INPE.
Por su parte, Juan Alcántara Medrano, viceministro de Justicia, indicó que los agentes penitenciarios a cargo de la vigilancia del penal señalaron que se percataron de la fuga del reo, pero que no intervinieron debido a que el sujeto tenía un arma blanca de un gran tamaño y temieron por su integridad física, ya que no portaban armas de fuego. Confirmó que el penal de Lurigancho alberga actualmente a 10 mil reos y que se registra la fuga de un preso en dicho penitenciario después de 8 años, ya que la última vez fue en el 2017.

Una hoja de papel que podría ayudar a determinar los contactos del reo
Una hoja de papel podría ayudar a esclarecer la fuga de John Kennedy Javier Sebastián. En el contenido de la hoja se hallan números telefónicos, pero en su mayoría contienen el código telefónico 0424, que permite la comunicación con los usuarios de una empresa de telefonía móvil de Venezuela.
En la lista de contactos escritos en el papel figuran, al parecer, sus familiares más cercanos, así como su abogado, un integrante de la Defensa Pública y un psicólogo del pabellón 10 del penal, donde precisamente establa recluido Javier Sebastián.
La hoja fue hallada por los vecinos que habitan en los alrededores del penal de Lurigancho. Todo apunta a que el papel se le cayó al sujeto en su huida y que su contenido le iba a servir para contactarse con sus familiares tras su fuga.
Pronunciamiento del INPE
El INPE señaló, a través de un comunicado, que informó a la Policía sobre la fuga del preso John Kennedy Javier Sebastián para su búsqueda y captura, y que comunicó del hecho al Ministerio Público a fin de que investigue y determine las responsabilidades. Además, indicó que dispuso que la Oficina de Asuntos Internos efectúe las indagaciones para aplicar las sanciones administrativas disciplinarias.
También señaló que se ordenó la remoción del director del penal de Lurigancho, el relevo del personal de seguridad involucrado y el reforzamiento de la seguridad interna y externa del penal.
La posibilidad de fuga del penal de Lurigancho “es alta”, asegura exjefe del INPE
Leonardo Caparrós, exjefe del INPE, indicó que el problema más evidente en el penal del Lurigancho es el hacinamiento, ya que alberga a 10 mil reos, pero solo tiene capacidad para 3.200 presos. A esto se suma que solo 100 agentes penitenciarios por tuno vigilan a toda esa población carcelaria.
Por ello, indicó que la posibilidad de fuga del penal de Lurigancho “es alta” debido a los pocos recursos logísticos, personales y de infraestructura que tiene. Además, cuestionó que no exista un plan de contingencia en caso se fugue un interno.
“Tienes un problema de hacinamiento, mala infraestructura, poco personal, pocas herramientas tecnológicas para prevenir, a eso añádele que, una vez que eso se produce (la fuga), no hay aparentemente coordinación con la Policía para acciones inmediatas o rápidas o planes cerco que te permitan con cierta facilidad, una vez identificada la fuga, actuar”, manifestó.
Ante ese escenario, advirtió que podrían ocurrir más fugas en los penales, pues pidió en tomar en cuenta que la criminalidad ha cambiado su manera de actuar. “Los niveles de violencia y de enfrentamiento a la autoridad son mayores que antes. Antes no teníamos una granada en la puerta del penal”, añadió.




