El Kremlin no confirmó hoy que Rusia haya aceptado la tregua energética en Ucrania anunciada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, tras el acuerdo de suministro de diésel alcanzado entre Moscú y Washington.
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Trump anunció este domingo que Rusia y Ucrania habían acordado suspender los ataques contra sus respectivas infraestructuras energéticas. “Con efecto inmediato, se establece un alto el fuego en materia energética en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes han dado su consentimiento. ¡No lo infrinjan!”, escribió Trump en un breve mensaje en su red social Truth Social.
Mientras el Kremlin no confirmó ninguna tregua, Zelensky se mostró “sorprendido”, aunque añadió que la noticia sería buena si Rusia cumpliera su parte y dijo haber impartido las órdenes correspondientes al ejército.
En cambio, poco después denunció un nuevo ataque ruso contra una central eléctrica en la región de Járkov y dos instalaciones energéticas más durante la pasada madrugada. “Está claro que Putin no lee las redes sociales”, dijo.
Trump anunció la tregua después de pedirle en varias ocasiones -según Axios- a Zelensky que cesara los ataques contra las refinerías rusas, aduciendo que también dañaban a los consumidores estadounidenses.
Zelensky propuso a la Casa Blanca una tregua energética y, con respecto al llamamiento de que convoque elecciones, exigió un alto el fuego de 60 días, petición que Moscú ha rechazado en varias ocasiones en el pasado.
Según los expertos ucranianos, Trump quiere utilizar al líder ucraniano como “chivo expiatorio” de cara a las elecciones del 3 de noviembre, aunque son muchos los analistas, incluido los rusos, que consideran que el auténtico causante del alza de los precios del combustible a nivel mundial es la guerra en Irán y los problemas en el estrecho de Ormuz causados por la fallida operación militar estadounidense.
A su vez, expertos rusos consideran que el acuerdo de suministro de diésel ruso anunciado el viernes por Trump tras una conversación telefónica con Putin, en realidad, sólo beneficia política y económicamente a Moscú, ya que es una gota en el océano de las necesidades de los estadounidenses y también tendrá un impacto menor en los mercados internacionales.

