martes, agosto 18

Los primeros 100 días de un gobierno suelen estar cargados de expectativas. Para los inversionistas, este periodo es más útil cuando se analiza desde las señales que anticipan la dirección económica y la capacidad de ejecución de una nueva administración.

Los primeros 100 días de un gobierno suelen estar cargados de expectativas. Para los inversionistas, este periodo es más útil cuando se analiza desde las señales que anticipan la dirección económica y la capacidad de ejecución de una nueva administración.

Buena parte del optimismo ya está incorporado. Según el SAE de Apoyo Consultoría, la confianza empresarial está en su máximo de casi 15 años, y la mayoría de los indicadores que expuso el BCR en julio se ubicaron en tramo optimista. La BVL acumula cerca de 28% de rentabilidad en el año, y el tipo de cambio ha bajado sostenidamente en los últimos meses.

Cien días no son suficientes para evaluar los resultados de un gobierno, pero sí para empezar a distinguir entre anuncios y capacidad de implementación. Para quienes toman decisiones de inversión, hay algunas señales relevantes. La primera es la consistencia del equipo económico y de sus primeras medidas: es positiva la continuidad de Julio Velarde en el BCR y la designación de directores con perfil técnico, en línea con la del Ministro de Economía. La segunda es la disciplina fiscal, fundamental para preservar la confianza y la estabilidad macroeconómica. La tercera es la relación entre Ejecutivo y Legislativo: en un escenario político fragmentado, la gobernabilidad dependerá de la capacidad para manejar las diferencias institucionalmente y evitar que la confrontación paralice decisiones relevantes.

A ello se suma una cuarta variable: la predictibilidad. La inversión necesita reglas de juego claras, estabilidad regulatoria y condiciones que permitan planificar a mediano y largo plazo.

No obstante, la capacidad de ejecución, de destrabar inversiones y ejecutar recursos de manera eficiente serán las pruebas más importantes de los primeros meses de gobierno. El fenómeno de El Niño operará aquí como examen anticipado: exigirá gasto extraordinario y revelará qué tan rápido puede moverse el aparato estatal.

Estas señales importan porque la coyuntura política forma parte cada vez más de las decisiones patrimoniales. Nuestro estudio “Pulso del Inversionista de Alto Patrimonio Latam” muestra que el 86% de los inversionistas peruanos señala que el contexto político y económico está hoy más presente en sus conversaciones sobre inversión, y que el 57% ya realizó ajustes en su portafolio durante los últimos seis meses. Sin embargo, el 71% mantiene una visión optimista o cautelosamente optimista hacia adelante.

Ese contraste deja una señal interesante: mayor atención a la coyuntura no significa mayor pesimismo. El inversionista puede incorporar las nuevas señales políticas a su análisis sin convertirlas en decisiones extremas.

Los primeros 100 días no deberían llevarnos a buscar certezas inmediatas. Deberían servir para actualizar escenarios, revisar riesgos y evaluar si las primeras decisiones del gobierno modifican los fundamentos sobre los cuales construimos nuestras estrategias. En inversiones, más importante que reaccionar ante cada noticia es saber identificar qué señales realmente pueden cambiar el rumbo de largo plazo.

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