El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este miércoles que el objetivo de la Administración de Donald Trump tras la captura de Nicolás Maduro es lograr una “Venezuela amigable, estable, próspera y democrática”, en la que se celebren “elecciones libres y justas”.
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“Este mecanismo a corto plazo estabiliza el país y asegura que los ingresos del petróleo sancionado beneficien al pueblo venezolano, no al sistema anterior”, explicó.
La segunda fase, según el secretario de Estado, apunta a la recuperación económica y a la normalización de la industria petrolera, que posee las mayores reservas del mundo, promoviendo “ventas sin corrupción y sin favoritismos”.
En ese sentido, Rubio aplaudió que el Parlamento venezolano eliminara recientemente muchas de las restricciones sobre hidrocarburos para empresas privadas.
También recalcó la necesidad de abrir espacios políticos a la oposición, recordando que aún hay cerca de 2.000 presos políticos en el país.
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Sobre este punto, reconoció que las liberaciones se están produciendo más lentamente de lo deseado, pero aseguró que “se están liberando”.
Preguntado sobre si está al tanto que la agencia antidrogas investiga a Delcy Rodríguez por su presunta relación con el narcotráfico, Rubio respondió que a diferencia de Maduro, la presidenta interina no está está imputada ante la Justicia estadounidense.
En un discurso escrito enviado al Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio amenazó con el “uso de la fuerza” si el nuevo Gobierno de Delcy Rodríguez no coopera plenamente con la Administración de Trump.
Su comparecencia ante la Cámara Alta se produce el mismo día en el que Rubio tiene previsto recibir en el Departamento de Estado a la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien hace dos semanas se reunió con Trump y le obsequió su medalla del Premio Nobel de la Paz.













