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Rubén Blades (Ciudad de Panamá, 1948) recorre su repertorio como si caminara por las calles. El peligroso Pedro Navaja, el melancólico Pablo Pueblo y un señor que va dejando una vibrante estela de perfume a su paso son algunos de los personajes que el compositor panameño ha creado para contar historias. Sus canciones son cuentos breves y exploran la crudeza de la realidad de América Latina, aunque podría tratarse de cualquier parte del mundo. Con más de 50 años de carrera es una de las figuras más importantes de la música en español. Su poesía se baila y también invita a reflexionar.
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― ¿Qué lugar cree que tienen las canciones que cuentan historias en esta época marcada por la inmediatez y el Internet?
Siguen teniendo el lugar de siempre. La gente nunca se va a cansar de escuchar y compartir experiencias ajenas, ni de aprender de ellas. Una buena historia ha entretenido a las audiencias desde el inicio de la humanidad. “La Ilíada”, considerada una obra literaria inmortal, no nació como un libro. Nació como una canción. El antecedente de la música popular viene de centurias atrás. Eso no desaparecerá mientras existan los seres humanos. Siempre habrá la necesidad de contar historias.
― ¿Cree que el arte todavía tiene la capacidad de enseñar a contemplar la vida?
Absolutamente. La pintura, la literatura y todas las formas de arte conforman una expresión que a su vez es conocimiento. La necesidad de aprender no tiene fecha de expiración, así que eso va a continuar siempre. Somos estudiantes eternos. Siempre aprendiendo y desaprendiendo. También deberían existir escuelas para desaprender, no solo para aprender.

(Foto: Federico Galbraith)
/ FGALBRAITH
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― “Fotografías” es el título del disco, de una canción y de la gira. ¿Se encuentra en una etapa de mirar el pasado?
Soy muy consciente de que tengo más pasado que futuro. Cuando cumpla 80 años yo espero dedicar mi atención a otras cosas. Yo no sé cuánto tiempo más tengo. Nadie sabe cuánto tiempo más tiene. En mi caso, yo sé que hay cosas que quiero hacer e intentar. En esta gira las canciones son como imágenes que representan todo lo interno, espiritual e intelectual de lo que he escrito durante más de cincuenta años de trabajo.
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― ¿Qué imágenes de su carrera aparecen primero cuando mira el pasado?
Lo primero es el absurdo de que yo terminé siendo músico y actor. Mi plan era ser abogado. Yo no estudié música. Recuerdo que llegué a Nueva York desde Florida con una maleta llena de comida en lata que me dio mi madre.
― ¿Qué concierto considera que cambió su carrera para siempre?
La primera presentación que tuve en Nueva York fue muy importante en mi carrera. Ese primer trabajo fue en el Madison Square Garden con Ray Barretto y su orquesta en 1974. Tito Gómez y yo éramos los cantantes de la banda. En una canción repetí la primera estrofa dos veces porque no me acordé de la segunda.
― ¿Cómo se sintió al cantar en un recinto tan emblemático?
Me sentí como un gladiador entrando al Coliseo romano. Fue tremendo. Qué increíble recuerdo. Eran como 19 mil o 20 mil personas en el Madison Square Garden. Ese concierto fue inolvidable.
― ¿Cuál considera que es su mayor logro como artista?
El mayor logro de mi carrera es haber podido sostenerme durante todos estos años. Cuando empezaba, mi papá me dijo: “Mira, Rubén, el éxito es difícil, pero no es imposible”. El hecho de que yo esté hablando con usted, que tenga salud y que cuente con el apoyo de tanta gente para seguir trabajando en lo que me gusta, todo eso lo considero un logro extraordinario. Lo agradezco mucho.
(Foto: Luis Carlos García)
/ Omar Charcousse
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― ¿Cuándo descubrió que quería ser compositor?
Desde los 15 o 16 años tuve la claridad de escribir. Siempre me interesó lo que pasaba a mi alrededor. Eso me llevó a desarrollar una carrera como compositor que ha perdurado hasta el presente.
― “Amor y control” es una de las canciones más pedidas de su repertorio.
Esa canción se convirtió en un argumento universal para enfrentar el dolor que provoca una dificultad en cualquier familia, en cualquier parte del mundo.
― La estructura narrativa de la canción es interesante porque muestra dos historias que se cruzan por un instante.
Si analizas “Amor y control”, notas que pasa de ser una visita a mi mamá, que está muriendo de cáncer, a convertirse en una reflexión que hago sobre el dolor de otra familia. Se trata de dos dolores similares, pero que parten de motivos distintos. Finalmente, la otra familia se convierte en la protagonista de la canción.
― ¿Cree que sus propias canciones le han ayudado a comprender un poco más la vida?
Claro que sí. Lo que uno escribe es reflejo de lo que se siente. Componer canciones me hace sentir útil. También escucho a otras personas y me identifico con lo que sienten y viven. Eso me hace solidario y una mejor persona.
― ¿Qué siente cuando escucha el disco “Siembra”?
Willie Colón fue un excelente productor musical. Yo no escucho mucho mis discos, pero cuando escucho “Siembra” siento que sobresale la calidad de la producción de Willie. Eso hace que perdure hasta la actualidad. Por otro lado, esas canciones me hacen recordar mis inicios como escritor en el género de la salsa. Tuvimos muchas dificultades cuando presentamos ese disco porque la industria de aquel momento consideraba que las canciones eran muy largas.
― ¿Cuál fue la reacción del público ante ese álbum cuando salió al mercado?
Las canciones no fueron éxitos de inmediato. La gente escuchó “Siembra” por su propia cuenta. Fue voluntad propia del público. Poco a poco, el disco se convirtió en una especie de ola que fue llegando a varios países.
(Foto: Luis Carlos García)
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― ¿Cómo recuerda las giras con Willie Colón en las épocas de juventud?
Nosotros trabajamos inicialmente como dos hermanos. La relación fue buena porque se basaba en el amor por la música. Yo recuerdo esa época con mucho cariño. Las diferencias las tuvimos mucho tiempo después.
― En aquella época armaron una orquesta de músicos muy importantes para dar conciertos.
Así es. Willie Colón, Leopoldo Pineda, José Rodríguez y Lewis Kahn tocaron los trombones. Joe Torres estuvo en el piano, Milton Cardona en las congas y José Mangual Jr. en el bongó. También participaron otros músicos muy buenos.
― Hay un video memorable en el que interpreta “Todos vuelven” con el cantante peruano Lorenzo ‘Lencho’ Pedraza.
Yo lo conocí en mi primer viaje al Perú. ‘Lencho’ me llevó a peñas de música peruana. Por tal motivo se incorporó el cajón peruano en la canción “¿De qué?”, del disco “Canciones del solar de los aburridos”, grabado junto a Willie Colón y publicado en 1981. ‘Lencho’ me enseñó mucho. Era una persona muy amable, muy dulce y un músico tremendo.
― ¿Cómo conoció “Todos vuelven”, del compositor peruano César Miró?
Yo escuché “Todos vuelven” por un cubano llamado Virgilio Marti. Él llevó la canción a la segunda película que grabé, titulada “Crossover Dreams”. Virgilio hacía el papel de un director de orquesta. En la película, yo trabajaba en esa misma agrupación. Él me cantó “Todos vuelven”.
― ¿Y qué le motivó a grabarla?
Grabé “Todos vuelven” para mi disco “Buscando América” porque me pareció una canción extraordinaria desde la primera vez que la escuché. Tiene una letra muy bonita y especial.
― Otra canción peruana que ha cantado es “La flor de la canela” de Chabuca Granda.
Con esa canción participé en el disco “A Chabuca”. Conozco “La flor de la canela” desde que era niño en Panamá. Para mí es un honor que me hayan escogido para cantar un tema tan icónico y querido en el Perú.
― En 1988 publicó su disco de rock en inglés “Nothing but the Truth” con las colaboraciones de Sting, Elvis Costello y Lou Reed. ¿Cómo fue esa experiencia?
En realidad, yo siempre asumí que a ellos les interesaba colaborar con escritores. Esa fue siempre mi impresión. Y no solo hemos colaborado como escritores, sino que además somos amigos. Lamentablemente, Lou Reed hace varios años se mudó “al otro barrio”, como le llamo yo a la muerte. Vi a Sting hace unas semanas. Presentó el musical “The Last Ship” en la Metropolitan Opera, aquí en Nueva York. Me llamó y me invitó al estreno. Fui y después de la obra conversamos.
― ¿Fue sencillo trabajar con ellos?
No hay diferencia entre músicos. No importa la diferencia de idiomas. Los espíritus son iguales. El amor por la música es el mismo. Las posibilidades de colaboración son infinitas.
― ¿Pensó en llamar a más artistas para el disco “Nothing but the Truth”?
Me reuní con Bob Dylan, pero nunca terminamos de escribir la canción. La empezamos y acabamos hablando de otras cosas.
― ¿Tiene algún proyecto futuro con Sting?
Quedamos en que íbamos a escribir algo juntos. Sting me dio una canción titulada “I Can’t Say” para “Nothing but the Truth”, precisamente porque no pudimos reunirnos para escribir juntos en aquel momento. Con Lou Reed sí compuse y con Elvis Costello también. Ahora Sting y yo hemos quedado en escribir algo juntos en el futuro.
1
“Siembra” (1978)
Willie Colón & Rubén Blades
Versos de alta inspiración, trombones audaces, un elegante piano y unos genuinos toques de percusión destacan en esta contundente grabación. Contiene canciones clásicas como “Pedro Navaja”, “Plástico” y “Dime”.
2
“Buscando América” (1984)
Rubén Blades y Seis del Solar
Este álbum presentó un sonido innovador que sigue siendo apreciado hasta la actualidad. Resalta la versión en salsa del vals “Todos vuelven” del peruano César Miró. También incluye “Decisiones” y “Desapariciones”.
3
“Mundo” (2002)
Rubén Blades
Una fina excursión por diferentes estilos musicales y formas de instrumentación. Menciona al santo peruano San Martín de Porres en la canción “Bochinches” y saluda al Callao en “Estampa”. Contiene la salsa “Sebastián”.
Para ver en pantalla
Rubén Blades en las ficciones
Rubén Blades tiene un importante trabajo realizado en cine y TV. Estos son tres títulos destacados:
Fear the Walking Dead
Un ‘spin-off’ de “The Walking Dead”. Blades interpreta a Daniel Salazar, un sobreviviente que afronta con mucha valentía cada día del apocalipsis zombi. Su personaje es uno de los más reconocidos por los seguidores de la serie.
Campeón Gabacho
Película del mexicano Jonás Cuarón que cuenta la historia de un boxeador. Fue estrenada en marzo, en el festival South by Southwest. El personaje de Blades alienta al protagonista Liborio a luchar y no rendirse en la búsqueda de sus objetivos.
Yo no me llamo Rubén Blades
Documental biográfico dirigido por Abner Benaim, estrenado en 2018. Rubén Blades reflexiona sobre su carrera artística, desde sus inicios hasta su consolidación. Las imágenes también muestran su vida en Nueva York.
Además…
Se despide de las giras
Mediante un texto publicado el pasado 7 de febrero en su blog Apuntes desde la Esquina, el artista panameño dio a conocer su intención de alejarse de las giras. “El 2027 sería mi último año activo en giras con la banda de Roberto Delgado, aunque es posible que continuemos grabando juntos. Anhelo estar de regreso y de manera más permanente en Panamá, a más tardar en 2028”, indicó.
Rubén Blades se presentará el 20 de agosto en el Arena 1 de Lima como parte de su gira Fotografías Tour. Acompañado por la Roberto Delgado Big Band, cantará los temas más importantes de su repertorio, entre ellos “Pedro Navaja”, uno de los grandes clásicos de la música latina.




