Romeo tiene veinte años y ya carga con una vida entera. Una hija pequeña, trabajos inciertos, un barrio que no promete demasiado. Juli -nombre contemporáneo para Julieta-, en cambio, mira hacia otro horizonte: estudiar en Cambridge, escapar del destino que parece escrito para quienes nacen en su misma calle. Se conocen, se enamoran. Y de pronto el problema aparece: el amor. Así empieza “Romeo y Juli”, la obra del dramaturgo galés Gary Owen que llega al Teatro Británico bajo la dirección de Mikhail Page.
Romeo tiene veinte años y ya carga con una vida entera. Una hija pequeña, trabajos inciertos, un barrio que no promete demasiado. Juli -nombre contemporáneo para Julieta-, en cambio, mira hacia otro horizonte: estudiar en Cambridge, escapar del destino que parece escrito para quienes nacen en su misma calle. Se conocen, se enamoran. Y de pronto el problema aparece: el amor. Así empieza “Romeo y Juli”, la obra del dramaturgo galés Gary Owen que llega al Teatro Británico bajo la dirección de Mikhail Page.
La historia comienza lejos de los balcones de Verona. Aquí no hay jardines renacentistas ni promesas eternas bajo la luna. Aquí dos jóvenes de un barrio obrero se descubren enamorados mientras el mundo —ese mundo de expectativas, responsabilidades y desigualdades— ya parece haber decidido por ellos. La tragedia no ocurre en palacios ni entre familias enemigas. Ocurre en algo más cotidiano y más difícil de enfrentar: el lugar que te tocó en el mundo.
El elenco integrado por Érika Villalobos, Miguel Iza y Denise Arregui, junto a Merly Morello y Diego Pérez, da vida a una historia donde el romance se cruza con las diferencias de clase. (Foto: Luis López)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La obra, escrita por el dramaturgo galés Gary Owen y dirigida por Mikhail Page, traslada el mito de Romeo y Julieta a una realidad contemporánea marcada por la precariedad, las aspiraciones personales y la presión del entorno. Sobre el escenario del Teatro Británico, el relato sigue a estos dos jóvenes que se encuentran cuando sus vidas ya avanzan en direcciones distintas: Romeo intenta sostener su vida como padre soltero de una niña, mientras Juli concentra todas sus fuerzas en obtener una beca que le permita estudiar astronomía en Cambridge.
En escena, el romance avanza entre dudas, decisiones y un futuro que pesa demasiado pronto sobre los personajes. El elenco —Diego Pérez, Merly Morello, Érika Villalobos, Miguel Iza y Denise Arregui— sostiene esta historia de amor áspera y contemporánea, donde la emoción no está en los juramentos eternos, sino en las pequeñas elecciones que pueden cambiarlo todo: quedarse o irse, formar una familia o perseguir un sueño, apostar por el amor o por el futuro.
Para Mikhail Page, el conflicto de la obra no tiene que ver con la muerte de los amantes —como en el clásico de William Shakespeare— sino con algo más reconocible: las diferencias que el mundo impone antes de que uno siquiera pueda decidir. “Es una utopía pensar que el amor siempre alcanza. Cuando tienes que cambiar pañales, buscar trabajo o alimentar a tus hijos es difícil pensar en el amor de manera ideal”, menciona Page.
“La tragedia puede ser nacer en una clase social que no te permite avanzar”, explica el director. En la versión de Owen, Juli tiene la posibilidad de convertirse en académica si logra estudiar en Cambridge. Romeo, en cambio, es un joven sin estudios que ya es padre y que vive en un entorno donde cada día es una negociación con la realidad.

Presentada en el Teatro Británico, la obra propone una lectura actual del clásico: dos jóvenes enamorados que deben decidir entre quedarse juntos o perseguir el futuro que cada uno imagina. (Foto: Teatro Británico)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Ambos crecieron cerca, pero pertenecen a universos distintos. Y esa distancia —más que cualquier prohibición familiar— es la que pone a prueba la relación. ¿Seguir un sueño o quedarse con quien se ama? ¿Irse o quedarse? ¿Cuánto puede resistir el amor cuando el futuro empuja hacia otro lado?
Ahí está la pregunta incómoda que deja la obra. Porque “Romeo y Juli” no habla solo de Cardiff, la ciudad donde se sitúa la historia original. Habla también de cualquier ciudad —incluida Lima— donde el distrito, el apellido o el colegio al que fuiste siguen marcando hasta dónde uno puede avanzar y cuánto puede realmente el amor contra todo eso, concluye el director.




