
De adolescente, Rodrigo Sánchez Patiño solía ir después del colegio a la Casa Dasso en Barranco, donde se grababan las telenovelas más populares de los años 90. Alegre y entusiasta, se mezclaba entre el equipo de producción, con la esperanza de ver a sus ídolos y conseguir un autógrafo. Admiraba a figuras como Gabriel Calvo, Pablo Saldarriaga y Julián Legaspi, sin imaginar que, años después, compartiría escenario con ellos. Lo que comenzó como una ilusión juvenil se convirtió en una carrera sólida y versátil en cine, teatro y televisión. Hoy, consagrado como actor, se enfrenta a un nuevo reto: interpretar al villano Bastian en ”Eres mi sangre“, la esperada producción de Del Barrio.
“Mi primo trabajaba en Iguana como asistente de sonido y me animaba a ir. Me decía que, si me veía, me pasaría la voz. Yo iba por los autógrafos. Un día me contó que abrirían un casting. Hice la prueba y terminé como extra en ‘Torbellino’. Ahí conocí a los directores Coqui Tapia y Toño Vega, con quienes entablé una gran relación. Poco a poco me fui sintiendo más cómodo y me dieron más oportunidades”, recuerda el actor con emoción.
Sánchez Patiño tenía solo 14 años cuando ingresó a “Torbellino”, la telenovela de Luis Llosa. No tenía diálogo, solo aparecía en algunas escenas saltando y sonriendo. “Para mí era todo, estaba feliz. Hubiera trabajado incluso sin que me pagaran”, recuerda. Poco después llegó la secuela, “Boulevard Torbellino“, y con ella, nuevas oportunidades para el él. “Hoy, cuando grabo con extras, me gusta conversar con ellos porque me identifico. Sé lo que significa empezar desde ahí, y es un trabajo que admiro mucho”, confiesa.

Y aunque el escenario le generaba algo de nervios, el arte corría por sus venas. Su madre, la recordada Mirtha Patiño, además de ser profesora de educación inicial, tenía una fuerte presencia en televisión. Condujo el histórico programa infantil “Chiquiticosas”. Lo que le permitió a Rodrigo vivir de cerca ese mundo desde niño.

A los 16 años tuvo su propio programa infantil, “Mi amigo Rodrigo”, en Canal A, y al mismo tiempo actuaba en “María Emilia, querida” (1999), una de las producciones más importantes de América Televisión.
Pero fue en el cine donde Sánchez Patiño encontró un desafío mayor. Su debut llegó con “Bala perdida” (2001), dirigida por Aldo Salvini, una película intensa que abordaba el abandono, la drogadicción y la violencia. “Inicialmente iba a interpretar otro papel, pero al final me dieron el rol principal. Se grabó en Cusco y fue una experiencia increíble. Viajar por trabajo es lo que más disfruto”, confiesa. Desde entonces a integrado películas como “Loco cielo de Abril”, “Django: En el nombre del hijo”, “La bronca”, “La erección de Toribio Bardelli”, entre otros. En setiembre u octubre de este año, vuelve a la gran pantalla con “Chavín de Huántar, el rescate del siglo”, película escrita y dirigida por Diego León.

Hoy, consolidado en televisión, cine y teatro, se encuentra al frente de “Los hombres no lloran”, un show musical que empezó como una apuesta para dos funciones en la Peña Del Carajo y se convirtió en una temporada de seis meses con funciones agotadas. “Nos lanzamos con miedo, pero el público nos respaldó. La gente vuelve, lleva a sus hijos, se ha convertido en una experiencia familiar”, destaca sobre el show nominado a los Premios Luces en la categoría a Mejor espectáculo musical.
Con una carrera en constante evolución, Rodrigo Sánchez Patiño sigue demostrando que su amor por la actuación es inquebrantable. Ahora, se prepara para un nuevo reto en la telenovela “Eres mi sangre”.
“Mi personaje es el antagónico. Es uno de los dos hijos de una familia bastante rica. Su hermana es Catalina (Jimena Lindo). De joven era bohemio, divertido, y cuando su padre fallece se hace cargo de la empresa familiar. A medida que pasa el tiempo empieza a hacer maldades: Desde tratar de quitarle el hijo a su hermana, entre otros temas ilegales. Es una historia fuerte”, subraya.

Además…
“Eres mi sangre” se estrena el 1 de abril, a las 9:40 p.m., vía América TV.