El auge global de los minerales críticos y tierras raras ha transformado la agenda internacional. Diversas industrias dependen de estos recursos, cuya producción está concentrada en pocos países y genera desafíos por diversificar las cadenas de suministro basados en la seguridad jurídica y respeto de compromisos internacionales. Mientras potencias como China, Estados Unidos y la Unión Europea forjan alianzas estratégicas con países de la región, se incrementa la competencia por acceso a estas materias primas esenciales.
El Perú, con su enorme potencial geológico, enfrenta un gran reto: cómo traducir las oportunidades minerales en desarrollo sostenible y bienestar. Esto exige acelerar la exploración y puesta en valor de proyectos mineros, además de asegurar un entorno de seguridad jurídica y estabilidad que ofrezca confianza a la inversión privada. Sin embargo, la falta de consensos claros sobre el rumbo del sector frena la competitividad nacional frente a países vecinos más ágiles en atraer capital y tecnología. Así, propuestas legislativas sin un entendimiento completo del sector minero, ni un análisis técnico con una visión de largo plazo, no contribuyen a consolidar la actividad ni a desarrollarla adecuadamente.
Newsletter exclusivo para suscriptores
A esta compleja coyuntura se suma la discusión en el Congreso sobre la formalización de la minería artesanal y pequeña minería. La informalidad no solo priva al Estado de recursos, sino que también expone a las comunidades a riesgos ambientales y sociales, así como a afectaciones de derechos humanos. Formalizar la actividad minera en el país es vital para asegurar trazabilidad y sostenibilidad, así como para dotar de legitimidad a los actores del sector y fortalecer la posición peruana en negociaciones internacionales.
En esencia, necesitamos preservar lo que nos está funcionando bien y definir qué rol queremos tener en el contexto mundial. Esto implica superar grandes retos: consolidar internamente un marco que dé soporte a la minería formal y sostenible –grande, mediana y pequeña–, y fortalecer la presencia del país en las alianzas globales sobre minerales estratégicos.
Solo así el Perú podrá posicionarse como actor clave, garantizar inversiones, generar empleo y compartir los beneficios de su riqueza, promoviendo bienestar social y avance tecnológico para todos los peruanos.




