La madrugada de un lunes cualquiera, tras recorrer los primeros cinco kilómetros de su rutina de ‘running’, a Rina León se le asoman varias ideas: desde los nuevos procesos de innovación que puede aplicar en su empresa Reyser Ingenieros, fundada en 1993, hasta los negocios que puede concretar junto a Sesga Contratistas, compañía que fundó en el 2000. “Hasta mi agenda se arregla en mi mente cuando estoy corriendo”, cuenta la empresaria. La Líder Empresarial del Cambio (LEC) 2026 conversó con El Comercio sobre la expansión de su negocio, que hoy cuenta con 700 trabajadores, y los planes que el consorcio Reyser-Sesga sostiene en adelante.
– Tras un recorte de personal en Trupal, donde usted trabajaba, decidió renunciar e invertir su liquidación para fundar Reyser Ingenieros. ¿Qué la motivó a emplear a su anterior equipo e ingresar al sector eléctrico?
Salimos de Trupal con la idea de atender servicios de mantenimiento de líneas de agua y vapor con Reyser Ingenieros, pero eran trabajos muy puntuales y yo cargaba con una planilla que no podía sostener. Entonces, con el objetivo de lograr mayor estabilidad para el equipo con el que empecé, empezamos a licitar otros trabajos: jalando de acá, jalando de allá, no estábamos tan organizados, pero tratábamos de buscar trabajos que nos permitieran mantener la planilla. Es así que entramos a trabajar con el municipio y con Sedalib, y empezamos a licitar con Hidrandina. Se trataba de trabajos más continuos que nos permitían solventar una planilla. Y ahí empezamos a especializarnos en los trabajos en el rubro eléctrico.
– El sector eléctrico es uno en el que el liderazgo sigue siendo predominantemente masculino. ¿Fue retador para usted en esa época?
Ha sido un poco más difícil de enfrentarlo porque como mujer te piden no el doble, incluso el triple o el cuádruple de conocimiento; hace más de 33 años te exigían demostrar tu valía para ponerte al nivel de un varón de esa época. Creo que ahora, gracias a Dios, esto ha cambiado un poco.
En la fábrica Trupal —hace más de 34 años— fui la única ingeniera en el área de mantenimiento y en toda la fábrica. Para mí siempre ha sido un gran reto trabajar en estos rubros, aunque siempre he tenido mucha aceptación como jefa, porque siempre he visto a los trabajadores como profesionales y como personas. Siempre digo que la empresa tiene que crecer, pero debe hacerlo de la mano de su trabajador. Siempre le pongo corazón a eso. Tengo personal que me acompaña desde que empezó la empresa y nuestros servicios pertenecen a un rubro muy informal, donde ganar una licitación puede implicar que muchas veces se deba sacrificar el costo laboral. Eso no sucede con nosotros. Nunca sacrificamos nada de lo que signifique pagos al personal o regímenes laborales; nada. Siempre estamos, al contrario, capacitándolos. Tenemos línea de carrera, personal que empezó con nosotros siendo técnicos y que ahora son ingenieros, gerentes y jefes de área, quienes nos han abierto nuevos mercados y se han hecho cargo de los nuevos puntos de trabajo que hemos implementado. Esa es una gran satisfacción.
– Con el consorcio de sus empresas —Reyser y Sesga Contratistas— en el 2016 enfrentó un escenario adverso, con la pérdida de diversas licitaciones. ¿Qué ocurrió y cómo superó este momento?
Ese año se unificaron licitaciones y entraron a licitar empresas transnacionales que tenían todas sus certificaciones. Se necesitaban cartas fianza muy altas. Empezamos a migrar a otros servicios más especializados con procedimientos, porque eran servicios de mayor riesgo, que requerían mayor maquinaria e inversión. Apostamos por acercarnos a los bancos, hipotecar nuestras propiedades para adquirir maquinarias, obtener equipos más especializados y certificar a nuestro personal. Nos preparamos para enfrentar un nuevo rubro y lo hicimos con bastante éxito, ingresando a todo lo que es el mantenimiento de líneas de media y baja tensión, y de alumbrado público. Llegamos así a muchos sectores, iluminando pueblos en la sierra liberteña, llevando luz a grandes caseríos y formalizando a muchos proveedores de la zona. Este nuevo servicio nos generó mucha satisfacción. Ahí fue donde decidimos concretar nuestras certificaciones ISO de calidad y seguridad.
– Usted también ha revelado que en el 2019 el error de un socio suyo llevó a Reyser a una sanción, afectando también su reputación. ¿Cómo pudo lidiar con esta situación?
Fue un exceso de confianza, pero que nos sirvió para reformular todos nuestros controles, modificamos toda nuestra matriz de riesgos y encaminarnos hacia la diversificación de rubros y con mayor cercanía a nuestra empresa aliada, que es Sesga Contratistas. Me costó asumir mi error, pero creo que de los errores se aprende y eso es lo que nos impulsa.
– ¿Qué fue lo más importante que sacó de esta situación?
Nos abrió puertas para mirar a clientes particulares. Ya no podíamos licitar con el Estado, pero a través de Sesga Contratistas empezamos a licitar con privados. Salimos de nuestra zona de confort y empezamos a hacer obras privadas que hasta ahora estamos ejecutando.
¿Qué tan útiles han sido las certificaciones que han concretado para su negocio?
Nos ayudaron a estandarizar nuestros procesos y, al hacerlo, pudimos llegar a nuevas zonas. Entramos a Huaraz, Cajamarca y Chiclayo. Y este año ya estamos consolidando nuestro plan estratégico tras haber ganado contratos ambiciosos en Piura, ingresando a este nuevo departamento.
– ¿A dónde más apunta su plan estratégico? ¿Qué otras regiones se vienen para sus operaciones?
Ya estamos posicionados desde este año con tres contratos muy importantes en Piura. Estamos también licitando en Tumbes, tenemos la posibilidad de llegar a esa región y más adelante vamos hacia el sur. Nuestro plan estratégico —que es nuestra guia— es empezar a expandirnos al sur del país. Pero dentro de lo que tenemos planificado también está integrarnos verticalmente con la comercialización de nuestros productos: implementos de seguridad, equipos de protección y equipos de medición.
– ¿Podría impactar el Fenómeno El Niño en sus operaciones al norte del país, especialmente en las instalaciones y trabajos de alumbrado que realizan?
Para nosotros este evento implica provisionarnos de mayores recursos y de una mejor logística, para cubrir todas las emergencias que puedan suceder en este período. Nuestra demanda de trabajos se incrementa en estos momentos, porque tenemos que atender todas las emergencias eléctricas que se puedan dar en todas las zonas. Estamos preparados para eso. En Piura, a raíz de las lluvias hemos iniciado con las inspecciones antes de lo acordado en los contratos; gracias a la estandarización de nuestros procesos y según lo solicitado por nuestros clientes.
– Más allá de su rol como empresaria, con anterioridad ha resaltado lo importante que es para usted su vida familiar y sus actividades más allá de la oficina. ¿Cómo concilia su vida personal con su negocio? ¿Ha sido retador concretarlo?
La empresa es gran parte de mi ser y de mi vida. Desde que la empresa nació, pasé por todas las funciones: logística, administración, transportes, recursos humanos; yo cargaba los papeles y pagaba las cuentas. Ver cómo creció la empresa, que ahora tiene sus áreas delimitadas, es, para mí, una gran satisfacción. Pero también hay momentos en los que uno necesita recargarse de energías y para mí el running es mi recarga. Salir a las cinco de la mañana a correr me recarga, hace que fluyan mis ideas; hasta mi agenda se arregla en mi mente cuando estoy corriendo. Es una forma muy grata de conectar el deporte y trabajo para mí.
– Imagino que es necesario también para encontrar un equilibrio.
Exacto. Corro por lo menos cuatro veces a la semana. Para mí es básico: ponerme las zapatillas y salir a correr es muy importante en mi día, y también es donde las ideas se concretan. Llego a casa y tomo nota de todas las ideas que en ese momento he podido tener, o de soluciones que he podido lograr en esos momentos en que me pongo a correr unos 10, 15 o 20 km.
También he corrido media maratón. Tuve la suerte de participar como atleta máster en Chile y quedé en tercer puesto. He tenido varias medallas; a pesar de mis casi 64 años, sigo compitiendo.
– Usted también surfea.
También. En el mar encuentro mi tranquilidad, mi paz, mi conexión. Esas dos cosas son muy importantes para mí.
– En los próximos cinco años, ¿dónde ve usted a su compañía? ¿Apunta a un crecimiento más agresivo, o incluso a llegar más allá del sur del país?
De acá a cinco años nosotros debemos estar posicionados en todo el sur del país y también comercializando nuestros productos. Para toda la parte eléctrica, ya estamos implementando la importación y comercialización de equipos de protección y seguridad como parta de una integración vertical con nuestra área de comercialización. Así es como nos vemos: posicionados totalmente en el norte, en el sur y con nuestra área de comercialización.




