Tiene el escudo patrio tatuado en el pecho y su onomástico coincide con el día de la independencia del Perú. Con 30 años y una titularidad absoluta en el Al Wasl de la liga de Emiratos Árabes, un torneo con rigor similar o mayor al de Israel o Croacia; Renato Tapia no podrá celebrar sus 11 años en la selección peruana formando parte de la primera convocatoria de Mano Menezes. ¿Cómo se sustenta su no aparición en el primer llamado del brasileño y qué tan viable es su retorno en un futuro inmediato en la selección peruana?
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Dejar fuera de la selección a un Renato Tapia apto para ser llamado siempre será cuestionable.
“Siempre he tenido una relación muy buena con él. Más allá de tener una buena relación, una gran admiración por la calidad de jugador que es y por toda la entrega que siempre ha tenido por su selección”, aseguró el presidente de la Federación Peruana de Fútbol, Agustín Lozano, tras la presentación de la camiseta alterna de la Bicolor, al ser consultado por la ausencia de Tapia en la reciente convocatoria.
¿Y entonces? “Hoy no está. El técnico tendrá sus razones, nunca participo de las convocatorias que le corresponde al comando técnico. Siempre he sido muy respetuoso, toda la vida. Y esto lo pueden consultar a todos los comandos técnicos que han pasado por la selección, pero siempre hay una buena relación con él y con todos los jugadores”, añadió.
Mano Menezes, por lo pronto, deslindó la obligación de tener que responder con una salida diplomática: “de los no convocados no voy a hablar”. El brasileño evadió así el tema sin más complicaciones.
Quizá, el caso Tapia pudo haber sido una excepción teniendo en cuenta los antecedentes y la difícil relación expuesta entre jugador y federación en los últimos meses.
Tal vez no dejar espacio a la duda hubiese sido más apropiado en un arranque de proceso en el que se necesita evidencias sanas de que la selección empieza desde cero con todo el recurso humano posible disponible.

Renato Tapia: «Las demás selecciones deben tener miedo de que les toque Perú»
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Por presente y estadísticas, Tapia es un jugador convocable. No hay excusa ubicable desde los futbolístico. Sin embargo, es difícil saber si fue el propio jugador quien ha decidido distanciarse de la Bicolor o el olvido progresivo viene desde la FPF.
Lo que sí queda claro es que la comunicación entre Tapia y la federación no es frecuente ni prolongada desde su negativa a participar en la Copa América 2024. Su último partido, sin embargo, fue en septiembre del 2025 por las Eliminatorias.
“No voy a soportar que se manipule mi nombre por intereses personales”, dijo Tapia en una entrevista de enero pasado, donde fue incisivo sobre los problemas dentro de la federación y el rol de los jugadores.
El Twitter (ahora X) fue por donde Tapia se pronunció a fines del año pasado. Primero con un letal “Oh sorpresa, levante la mano el que no se lo esperaba”, cuando Manuel Barreto fue nombrado técnico interino de la selección tras la salida de Óscar Ibáñez, y luego con una guerra mediática que enfrentó al mediocampista con Christian Cueva (que fue fichado por Juan Pablo II, el club cuyo dueño es Agustín Lozano).
Resulta poco creíble que un desentendido entre la FPF y un jugador influya en su no convocatoria. Menos aún si el técnico es Mano Menezes, un profesional de larga trayectoria y conocido profesionalismo. ¿Cómo se justifica entonces la ausencia de Tapia?
Peor aún, ¿dónde se consigue un mundialista con más de 100 partidos para una posición en la que no hay opciones de la misma talla? Lo cierto es que en Videna, desde que Mano se instaló en sus oficinas, el nombre de Renato Tapia forma parte del universo de jugadores disponibles y a seguir.
Según pudo conocer este Diario, la intención es buscar un acercamiento progresivo con el mediocampista y encontrar el momento idóneo para su retorno, uno que se proyecta sea dentro del próximo año. Existe una certeza de que Tapia es un jugador importante dentro del ecosistema bicolor, como líder fuera de la cancha y por su jerarquía dentro del campo.
El mismo concepto persigue a otros jugadores ausentes en la primera lista. Hoy el mensaje es de recambio progresivo y búsqueda de nuevas alternativas en todos los puestos, más allá de jugares gravitantes como Pedro Gallese, indiscutible en el arco.
Tapia cumplirá 31 años en julio de este año y, para el inicio de las Eliminatorias a fines del 2027, llegará con 32 años cumplidos. Es en ese enfoque en el que causa sorpresa la convocatoria de Yoshimar Yotún, por ejemplo, que en dos semanas cumplirá 36 años y llegará a las Eliminatorias con 38, o posiblemente el retiro le llegue primero.
Lo cierto es que también depende del jugador. Tapia, un líder innato, debe dar señales de querer volver y tener disposición de diálogo evidente. Con tres eliminatorias como experiencia y una trayectoria de primer mundo, puede ser -por fin- el caudillo que tanto necesita esta selección, hoy en el sótano de Sudamérica.
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