El procedimiento acelerado de refinanciación concursal (PARC) fue creado en tiempos de pandemia y concebido como un mecanismo abreviado de refinanciación de deudas. Su finalidad era clara y acotada: contar con un procedimiento rápido, virtual y que permitiera la aprobación de un plan de refinanciación empresarial (PRE) en una sola junta de acreedores. Con la aprobación o desaprobación del PRE culminaba el procedimiento y la empresa salía de Indecopi. Se estimaba que un PARC podía durar un plazo de seis meses si se cumplían todas sus premisas. Es decir, era una herramienta moderna y con una mirada hacia uno de los procesos de reestructuración más exitosos a nivel mundial: el Chapter 11.
La vigencia del PARC fue muy corta debido a la preferencia de las empresas en crisis, en el contexto de la pandemia, de acogerse a los préstamos Reactiva; sin embargo, la existencia del PARC no estaba pensada únicamente para este contexto, sino también para atender la urgente necesidad de contar en nuestro sistema peruano con un esquema que permitiera reestructurar empresas o refinanciar deudas de manera ágil evitando las dilaciones que genera nuestra regulación concursal tradicional.
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Hoy, nuestra normativa no contempla adecuadamente escenarios en los que se promueva velocidad, flexibilidad y herramientas modernas de reestructuración.
Debemos acercarnos más, con las diferencias propias de cada sistema, a un modelo como el Chapter 11. Necesitamos procedimientos con sistemas digitales actualizados, en los que el reconocimiento de los créditos se realice de forma muy ágil y en plazos muy cortos y, entre varios otros, en los que las juntas de acreedores puedan contar con sistemas virtuales de registro e incluso de votación remota.
Debemos dejar de estar atrapados en procedimientos concebidos para otro tiempo, cuando la experiencia comparada ya ha probado que las reestructuraciones pueden ser una solución, e incluso una decisión estratégica, y no un problema.
El PARC dejó una lección valiosa: sí es posible contar con un procedimiento rápido, ágil y virtual para abordar crisis empresariales. El PARC ya no existe, pero debería renacer. No como un parche excepcional, sino como una reforma que modernice nuestro sistema concursal y nos permita, más pronto que tarde, contar con procedimientos verdaderamente eficientes para reestructurar y refinanciar empresas en un entorno cada vez más dinámico y exigente.




