Crecieron en Europa, pero mantuvieron su origen en el corazón. “Para mí el país siempre fue muy prójimo porque cuando pasaba por la puerta de nuestra casa, estaba en Perú. Afuera era Bélgica, pero dentro se hablaba castellano”, contó a El Comercio David Méndez Yépez (37), músico, que junto a su hermana mayor Marisel (41), médica, empezaron un proyecto en conjunto el 2021: narrar la historia de su familia y una migración que iba a ser temporal, pero que resultó permanente. Su caso es el de miles de hogares que tuvieron que abandonar el país en los años 80, en los 90. “Recordar, c’est vivre à Nouveau” (“Recordar es volver a vivir”) condensa esta experiencia.
“Mi objetivo inicial era crear [algo sobre] mi propia relación con el país. Inicialmente pensaba hacer una obra mucho más documental, menos íntima, más fría”, cuenta el músico, que al momento de la escritura no solo transfería sus propias experiencias. “Oye, esos son mis recuerdos”, le dijo Marisel, quien terminó sumándose al equipo donde también estuvo Ilyas Mettioui, artista belga que además de coescribir dirigió la versión original en francés; la adaptación y dirección en Perú fue hecha por el cineasta Josué Méndez (“Días de Santiago”), primo de los autores.
Marisel nació en Perú y migró con su familia; David sí nació en Bélgica. En la obra hablan de ser demasiado belgas para ser peruanos y demasiado peruanos para ser belgas, limbo que conocen los hijos de migrantes sea de un país a otro o del campo a la ciudad. De hecho la obra, que se estrenó originalmente en 2025 en la Casa Yuyachkani de Lima, ha tenido una gira este 2026 por Cusco y Piura antes de aterrizar en el FAE Lima; la próxima semana estará en Ayacucho.
MIRA TAMBIÉN: El teatro no tiene edad: adultos mayores de la Casa Tovar regresan al escenario con nueva temporada
“Para nosotros era muy importante salir de Lima porque nuestros papás también vienen de fuera. Vimos un público muy abierto, muy espontáneo también. Personas que nos compartían lo que habían vivido, lo que están viviendo”, dijo Marisel. “De alguna forma nos dimos cuenta que éramos provincianos del extranjero, provincianos de afuera, así nos llamaron en Piura. En realidad lo que más me emociona es cuando la gente nos dice que contamos la historia de ellos y tratamos de hacerlo con mucha sencillez y humildad porque no hemos crecido acá”, añadió David.
Es una obra que se enfoca la familia, en los padres Isabel y Víctor, que dejaron el Perú para estudiar y, con lo aprendido, hacer algo por la ciudadanía. También es sobre la tía de ambos, Adelaida Méndez, profesora el colegio Sophianum encarcelada injustamente por terrorismo. Cinco años y medio después de su arresto fue absuelta, pero debió refugiarse en Bélgica, con su familia ya emigrada. Los hermanos toman esta historia, que los marcó, y la integran a la narrativa.
“Recordar…” también funciona como una interpelación a la izquierda desde la izquierda; hay preguntas que atacan las bases ideológicas hechas a un padre que, interpretado solo en voz por Alfonso Santistevan, responde cuando quiere. “El punto de nuestra obra, y creo que del teatro de la memoria en general, es hacer un gesto político en el presente. Hacer preguntas, pero sin ninguna nostalgia del pasado. La memoria es tratar de atravesar el fuego de nuevo. Y de volver a preguntar”, dijo David. “Yo cada noche que me paro [en el escenario], espero una respuesta de mi padre. Todavía no la recibo.”













