MIRA: Carrillo supercampeón, la dupla Sonne-Grimaldo que ilusiona y la apuesta de Felipe Chávez: así les fue a los peruanos en el exterior
La noticia sorprendió a todos, menos a la ‘U’: Real Betis de España decidió llevárselo para reforzar a su equipo Juvenil A. Faltan algunas formalidades documentarias, las firmas que siempre llegan después de las decisiones, pero el nombre del defensa ya está inscrito en la página web de la Real Federación Andaluza de Fútbol.
El Betis sigue a Guzmán hace más de un año, desde que lo recibió en una pasantía en 2024 junto a Etienne Beuzeville, ambos de canteranos cremas. Volvió a Lima con algo más que experiencia: con la certeza íntima de que podía competir. Y quienes lo observan desde cerca coinciden.
“Rafael ha tenido actuaciones en los amistosos el año pasado con Fabián Bustos”, recuerda el periodista Carlos Arrunátegui, quien sigue a la institución en todas sus divisiones. No es común que un jugador de 16 años roce el primer equipo tan pronto; que lo haga un zaguero -posición donde la experiencia prima- es un gesto de validación aún mayor.
Sebastián Reátegui, una de las voces más atentas al trabajo en menores de la ‘U’, lo ve con claridad metodológica: “Yo le daría minutos a Rafael Guzmán para empezar a rodarlo antes de los 20 y llegue con 50 partidos a esa edad”. La frase es casi un plan de desarrollo, un manifiesto de urgencia sobre lo que históricamente faltó en el fútbol peruano: competencia real a edades tempranas.
El testimonio más intrigante, sin embargo, lo dio Williams Riveros, un jugador que conoce el oficio del defensor por dentro, que sabe dónde mirar cuando evalúa a un colega. “Uno de los chicos que me sorprendió más fue Rafael Guzmán. Es altísimo, es un chico increíble”. Un elogio así, de un central experimentado hacia un juvenil, no se regala. Se gana. Y, en el caso de Guzmán, se ganó en entrenamientos donde no hay cámaras ni aplausos, solo el rigor de la competencia. Y más en un plantel tricampeón.
Pero el traspaso de Guzmán no ocurre en un vacío. Es parte de una corriente que, en los últimos años, ha llevado a varios Sub20 peruanos a partir temprano. A veces con continuidad, a veces con interrupciones, pero todos dibujando un mapa distinto para el futbolista local.
En 2023, Anderson Villacorta salió a Mineros de Zacatecas (México), donde todavía se mantiene. Diether Vásquez hizo el mismo camino, aunque su recorrido lo ha devuelto a la César Vallejo, un club que intenta recuperar su mejor versión. En 2025, el zaguero Gabriel Soto llegó al Santa Clara de Portugal, un país que entiende como pocos el arte de pulir y vender talentos. Juan Pablo Goicochea aterrizó en Platense en 2024 y hoy juega en Defensor Sporting de Uruguay, donde la exigencia competitiva es tan áspera como formativa. Sebastien Pineau dejó el país rumbo a Austin FC en 2023; hoy intenta recomponer su trayectoria en Cajamarca FC.
| Año | Jugador – edad actual | Club antes de emigrar | Club al que emigró |
|---|---|---|---|
| 2023 | Anderson Villacorta – 20 años Diether Vásquez – 22 años |
UCV | Mineros de Zacatecas (México) |
| 2023 | Sebastian Pineau – 23 años | Alianza | Austin FC (Estados Unidos) |
| 2024 | Juan Pablo Goicochea – 21 años | Alianza | Santa Clara (Portugal) |
| 2025 | Víctor Guzmán – 19 años | Alianza | Sporting (Portugal) |
| 2025 | Gabriel Soto – 19 años | Cristal | Santa Clara (Portugal) |
| 2025 | Vasco Soyer – 19 años | Alianza | Gil Vicente (Portugal) |
Y entre todos ellos aparece un caso paradigmático: Víctor Guzmán en Sporting Club de Portugal. Delantero, de metro 90 de estatura, no solo busca consolidarse en el club que vio nacer a Cristiano Ronaldo, sino que quiere brillar en el Viejo Continente.
El nombre de Rafael Guzmán, ahora, se suma a esa lista. Pero con un matiz que lo distingue: su edad y altura. Y ese ecosistema de tres cuerpos técnicos que, sin consultarse entre sí, decidieron que valía la pena integrarlo, cuidarlo y lanzarlo. No todos los juveniles reciben esa constancia de miradas. Guzmán sí. Y la consecuencia natural era esta: un salto a España antes de los 17.
Rafael Guzmán, uno de los proyectos más firmes que dejó la cantera crema en esta década, ya empezó a caminar por ese futuro. Y los clubes, que no hablan de ilusiones sino de proyecciones, lo saben.
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