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La escena es conocida, pero no por eso resuelta: una guitarra como parte de una orquesta. Un instrumento históricamente íntimo que, sin embargo, debe abrirse paso entre decenas de músicos. Ese será el reto que asuma el guitarrista español Rafael Aguirre en su debut en el Teatro Municipal de Lima el próximo 22 de abril, cuando interprete el célebre “Concierto de Aranjuez”.
La escena es conocida, pero no por eso resuelta: una guitarra como parte de una orquesta. Un instrumento históricamente íntimo que, sin embargo, debe abrirse paso entre decenas de músicos. Ese será el reto que asuma el guitarrista español Rafael Aguirre en su debut en el Teatro Municipal de Lima el próximo 22 de abril, cuando interprete el célebre “Concierto de Aranjuez”.
Desde que la obra de Joaquín Rodrigo, estrenada en 1939, redefinió el lugar de la guitarra en el repertorio sinfónico, el rol del instrumento de cuerdas se convirtió en un asunto de habilidad del guitarrista. No solo porque su volumen es menor, sino porque carga con el estigma de ser un instrumento que no encaja en ese formato. “Es una cuestión del carácter que le imprimas al sonido de la guitarra”, explica Aguirre, quien, a partir de su interpretación de las piezas de Rodrigo, fue consiguiendo reconocimiento internacional.

El guitarrista español Rafael Aguirre llega a Lima tras una carrera internacional que lo ha llevado a tocar en más de 40 países y escenarios como el Carnegie Hall. (Foto: Liz Isles)
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El guitarrista llega a Lima en un momento de consolidación. Con presentaciones en salas como el Carnegie Hall y una carrera que abarca más de 40 países, su lectura del “Aranjuez” se apoya tanto en la tradición española como en una sensibilidad contemporánea. “Intento imprimir un carácter inspirándome en grandes pianistas, violinistas o cantantes de ópera”, señala, trasladando al instrumento una expresividad que va más allá de sus límites acústicos.
En ese proceso, la tecnología juega un rol silencioso pero decisivo. “Hoy se puede crear la ilusión de que la guitarra se escuche perfectamente junto a una orquesta”, afirma. La microfonía, inexistente en la época del estreno de la obra, permite ahora sostener ese delicado equilibrio sin sacrificar la esencia del instrumento. “Una batalla ganada por la guitarra”, agrega el artista.
Rafael Aguirre interpreta el “Concierto de Aranjuez”, obra clave de Joaquín Rodrigo que redefinió el lugar de la guitarra en el repertorio sinfónico. (Foto: Difusión)
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Para sostener su propuesta, detrás hay una vida marcada por la disciplina y la construcción de una voz propia. Para Aguirre, esa identidad artística no aparece de forma súbita ni repentina. “La voz propia está dentro de uno desde que nace, pero se desarrolla con el trabajo diario y la escucha; de lo contrario, no vas a resaltar”, sostiene.
El guitarrista recurre a una imagen ajena a la música para explicar su proceso: la pintura. Como Pierre-Auguste Renoir, que observaba durante horas antes de dar una pincelada, el intérprete entiende su trabajo como un ejercicio de paciencia. De ahí que compare ambos oficios y lo defina como “un ejercicio de atención sostenida”.
Con una técnica consolidada y una búsqueda expresiva constante, Rafael Aguirre plantea una guitarra que prioriza el carácter sobre el volumen. (Foto: Difusión)
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La práctica cotidiana, sin embargo, no es solo mental. “Hay una parte muy muscular que hay que preparar”, explica. Cada jornada comienza con un acercamiento progresivo, donde las primeras notas distan mucho del resultado final. “No suena igual al inicio del día que después de varias horas de estudio”, admite, subrayando el carácter físico del aprendizaje.
Pero alcanzar ese nivel implica una exigencia constante. “No es un trabajo, es algo más. Si quieres ser bueno debes tener cierto grado de obsesión”, reconoce. La comparación con el alto rendimiento deportivo no es casual: entrenar, viajar, repetir. “Siempre estamos buscando cómo mejorar; esto te consume en tu vida personal, en tus relaciones. Siempre piensas en crear”, añade.
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Cuando finalmente aparece físicamente la guitarra, en un ensayo o sobre el escenario, todo se alinea. “Es una sensación de libertad, como si estuvieras volando. Y aunque no siempre se repite, es suficiente para justificar el esfuerzo—describe el artista—. Como decía Paco de Lucía, ‘no hay droga que se le compare’». Por eso Rafael sueña con guitarras y se despierta, cada día, para volver a tocarlas.
Sobre el concierto de
Rafael Aguirre
Fecha: martes 22 de abril
Hora: 8:00 p.m.,
Lugar: Teatro Municipal de Lima – Jr. Ica 377, Centro Histórico de Lima
Entradas: A la venta en Ticketmaster. Suscriptores Club El Comercio tiene 9 % de descuento.




