El secretario para las Relaciones de la Santa Sede con los Estados, el arzobispo británico Paul Richard Gallagher, se encuentra de visita esta semana en Rusia para iniciar un diálogo de cara al fin de la guerra de Ucrania.
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La estadía del religioso católico en Rusia también incluyó este martes 25 una reunión con Antonio de Volokolamsk, presidente del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú.
El calendario del emisario de la Santa Sede también contempla el diálogo de Gallagher este miércoles 26 con Yuri Ushakov, asesor del presidente de Rusia para política exterior, y un encuentro con la comunidad católica local al día siguiente. El retorno del arzobispo a Roma está programado para el viernes 28.
Paul Richard Gallagher nació en Liverpool (Reino Unido) en 1954 y tiene una larga trayectoria como diplomático de la Iglesia Católica, siendo reconocido por haber laborado en regiones de gran conflictividad.
Monseñor Gallagher fue ordenado sacerdote en 1977 y estudió en la Pontificia Academia Eclesiástica de Roma, obteniendo un doctorado en derecho canónico, componente fundamental para su ingreso al servicio diplomático de la Santa Sede en 1984.
Sus labores lo llevaron a países como Tanzania, Uruguay y Filipinas, siendo nombrado consejero de primera clase en 1997 cuando trabajaba en la nunciatura de Burundi.
Posteriormente, el sacerdote fue convocado por el papa Juan Pablo II, quien en agosto del 2000 lo nombró enviado especial del Vaticano en la sede del Consejo Europeo en Estrasburgo (Francia). Cuatro años más tarde el religioso fue consagrado arzobispo titular de Hodlem y partió nuevamente hacia Burundi, donde fue nuncio apostólico hasta el 2009.

El jefe de la diplomacia del Vaticano, Paul Richard Gallagher. Foto: EFE/EPA/RAMIL SITDIKOV/REUTERS
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Este último rol fue particularmente complejo, pues Gallagher llegó al pequeño país africano tras la muerte violenta de su predecesor, Michael Courtney, quien fue víctima de un ataque armado durante la guerra civil que padeció Burundi hasta el 2005.
El paso de Gallagher por dicho territorio fue relevante debido a que fue mediador entre las partes del conflicto burundés y tuvo entre sus episodios más comentados internacionalmente el ataque con una granada que sufrió su residencia en Buyumbura en abril del 2008. Para fortuna del nuncio, no se reportaron pérdidas humanas o daños materiales mayores, debido a que él y otros funcionarios católicos no se encontraban en el edificio.
Se cree que se trató de un incidente colateral del ataque que las por entonces rebeldes de Fuerzas de Liberación Nacional emprendieron contra el Palacio Presidencial burundés. No obstante, el hecho de que al citado grupo se le atribuyera implicación en el asesinato de Michael Courtney generó un halo de sospecha.
En el periodo posterior, Gallagher ocupó otras nunciaturas en Guatemala y Australia, pero sería llamado nuevamente a la Santa Sede, esta vez por el papa Francisco, quien en noviembre del 2014 lo nombró secretario de la Iglesia para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado vaticana. Las reformas que llegaron con la constitución apostólica “Praedicate evangelium” convirtieron finalmente su cargo en el de máximo responsable de la diplomacia de la Santa Sede.
El arzobispo Gallagher es conocido por compartir la postura de los pontificados de Francisco y León XIV alrededor de la llamada “neutralidad activa”, que en palabras del mismo prelado busca “afrontar las crisis inmediatas” con “una visión a largo plazo”. Desde la postura del “ministro de Exteriores de la Iglesia, su institución tiene una responsabilidad de involucrarse de forma directa en la mediación diplomática dando siempre el primer paso.
Además de su inglés materno, el jefe de la diplomacia católica habla de forma sumamente fluida el italiano y también es competente en lenguas como el español y el francés.
A lo largo de su carrera eclesiástica, Gallagher ha mediado en el conflicto palestino–israelí y tras la escalada violenta posterior a los atentados de octubre del 2023 ha intervenido en la liberación de rehenes junto a la entrega de ayuda humanitaria en Gaza.
Las labores del arzobispo también han abarcado el diálogo entre el régimen chavista de Venezuela y la oposición, con especial énfasis en la protección de los derechos humanos de manifestantes y presos políticos. Asimismo, el prelado también ha gestionado la acogida de los religiosos católicos expulsados de Nicaragua por Daniel Ortega, incluyendo a Waldemar Sommertag, nuncio de la Iglesia en la nación centroamericana.
La actual guerra de Rusia y Ucrania ha sido otra parte relevante de las ocupaciones del secretario de la Santa Sede, pues ha tenido contacto con ambos bandos del conflicto.
Gallagher realizó una visita oficial a Kiev en mayo del 2022, poco después del inicio de las hostilidades, reuniéndose con Dmitro Kuleba, ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania.
El último viaje del arzobispo a dicho país se produjo durante julio de este año, cuando llegó a suelo ucraniano como enviado del papa para una cita con el presidente Volodímir Zelenski y el canciller Andrii Sybiha. El gobierno ucraniano ha manifestado su intención de recibir al papa León XIV.
El diplomático del Vaticano había visitado Moscú a fines del 2021, meses antes de que estallara la guerra, para un diálogo con Serguéi Lavrov y Mijaíl Mishustin, presidente del gobierno ruso. El último antecedente de la actual estadía de Gallagher en Rusia fue una llamada telefónica con Lavrov en abril del 2025, en la que la conversación se centró en la labor humanitaria en medio de la conflagración.
La visita del arzobispo católico a Moscú se produce poco después de que el ministro de Relaciones Exteriores ruso afirmara ante la prensa local que su gobierno no estaba dispuesto a iniciar negociaciones con los países occidentales, acusando a Ucrania y sus aliados de ser “instrumentalizados e incitados contra Rusia”.
El alcance del diálogo actual genera interrogantes, debido a que Lavrov había señalado en marzo del 2023 que “sería un tanto inapropiado” que los países ortodoxos como Rusia y Ucrania “utilizaran una plataforma católica para examinar las causas del conflicto”. Por contrapartida, el tono actual del gobierno ruso parece discursivamente más positivo alrededor de la mediación de la Santa Sede.
Maria Zajárova, portavoz del ministerio de Exteriores de Rusia, apuntó que la reunión entre Gallagher y Lavrov se centró en un “intercambio de opiniones sobre el estado actual” de la guerra y también abordó “las perspectivas de colaboración” entre el estado ruso y el Vaticano.
El gobierno ruso aclaró que no se ha previsto una reunión de Gallagher con Vladimir Putin, líder del país.

