martes, enero 20

MIRA: Universitario vs Melgar: cuándo jugarán, horarios y canales que TV para ver partido amistoso

A los 22 años, Silveira Do Santos firmó un contrato por dos temporadas con Universitario, con opción de una más. Desde su entorno explicaron a este Diario que no fue una decisión tomada a la ligera. “Estuvimos en conversaciones con algunos clubes de Europa y Brasil. Pero nos gustó mucho el proyecto que presentó Universitario”, revelaron. La frase resume una idea que en Ate se ha vuelto recurrente: hoy la ‘U’ no solo seduce por su historia, sino por su planificación deportiva y su ambición continental.

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Silveira es, en esencia, un futbolista ofensivo de múltiples lecturas. Puede jugar como mediocampista creativo, como volante interior o recostarse por cualquiera de las bandas. En el esquema de Rabanal aparece como una alternativa directa para Andy Polo y José Carabalí por los extremos, pero también como una variante interna para competir con Jairo Concha o Martín Pérez Guedes. Polifuncionalidad pura, una palabra que hoy pesa tanto como talento en los proyectos de largo plazo.

Su llegada, además, tiene un componente simbólico. Miguel Silveira se convertirá en el jugador brasileño número 14 en la historia de Universitario de Deportes. El último antecedente fue Dalton Moreira en 2014, con un paso breve de ocho partidos. Antes estuvieron Ronaille Calheira, campeón en 2009, y Eduardo Esidio, tricampeón entre 1998 y 2000, nombres que aún resuenan con fuerza en la memoria colectiva del hincha crema. Brasil, en Universitario, siempre fue sinónimo de expectativa.

La gran apuesta

Pero Silveira no es un brasileño más. Su historia está marcada por un ascenso vertiginoso y un recorrido lleno de curvas inesperadas. Según el diario AS, en una nota publicada en marzo del 2020, Miguel Silveira fue formado en Fluminense y llegó a ser seleccionado brasileño Sub 17. Debutó en el primer equipo del ‘Flu’ con apenas 16 años, una edad en la que pocos pisan el fútbol profesional y menos aún en un club de esa magnitud.

En ese mismo año, Arsenal y Tottenham pusieron los ojos en él. El mercado lo tasaba entonces en 3.5 millones de euros (según Transfermarkt), una cifra que hablaba del enorme potencial que veían los ojeadores europeos. No era casualidad. Nike ya lo había fichado en su nómina de jugadores cuando tenía apenas 10 años, anticipando un futuro que parecía escrito para la élite.

Sin embargo, el fútbol también es un territorio donde las promesas se enfrentan a realidades complejas. La carrera de Silveira dio un giro brusco por problemas legales con Fluminense, denunciado por el jugador por salarios impagos. El conflicto terminó con su salida rumbo al Red Bull Bragantino por 2 millones de euros, según Transfermarkt. A partir de ahí, el camino dejó de ser lineal.

Luego vendría el FK Sochi de Rusia y, más tarde, el Albirex Niigata de Japón. En el fútbol nipón, la última temporada fue especialmente dura: su equipo perdió la categoría y Silveira apenas disputó 10 partidos. Poco brillo estadístico, muchas preguntas abiertas. Y, al mismo tiempo, la sensación de que su carrera necesitaba un punto de inflexión.

Miguel Silveira llegó a tener un valor de mercado de 3.5 millones de euros. (Foto: Universitario)

Universitario aparece, entonces, como ese escenario de reconstrucción. Un club que hoy entiende mejor los tiempos del futbolista, que apuesta por procesos y no solo por urgencias. Barco y su equipo técnico analizaron su contexto, su edad, su recorrido y, sobre todo, su margen de crecimiento. Rabanal dio el visto bueno convencido de que el entorno y la competencia interna pueden devolverle continuidad y confianza.

Para la ‘U’, Silveira no es solo una ficha más en la rotación. Es una inversión deportiva con mirada a la Liga 1 y a la Copa Libertadores, donde la intensidad, la técnica y la capacidad de adaptarse a distintos roles marcan la diferencia. A los 22 años, todavía está a tiempo de reescribir su historia y dejar atrás la etiqueta de promesa interrumpida.

El desafío no será menor. Llegará a un plantel campeón, con nombres consolidados y una hinchada que exige rendimiento inmediato. Pero también encontrará un equipo con identidad, un cuerpo técnico que prioriza el trabajo diario y una institución que hoy ofrece estabilidad. En ese equilibrio entre pasado y futuro se explica su fichaje.

Miguel Silveira aterriza en Ate con más preguntas que certezas, pero con una convicción clara: Universitario le ofreció algo que no encontró en otros mercados. Un proyecto. Y en el fútbol moderno, esa palabra puede valer tanto como cualquier cifra millonaria.

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