Haakon Magnus, hijo menor del fallecido Harald V de Noruega y nuevo rey noruego al ser primero en la línea sucesoria, ha sido un príncipe que, como su progenitor, rompió moldes al casarse con una plebeya y madre soltera: Mette-Marit.
Haakon Magnus, hijo menor del fallecido Harald V de Noruega y nuevo rey noruego al ser primero en la línea sucesoria, ha sido un príncipe que, como su progenitor, rompió moldes al casarse con una plebeya y madre soltera: Mette-Marit.
Licenciado en Ciencias Políticas por la prestigiosa Universidad estadounidense de Berkeley, Haakon, de 53 años, llegó este viernes automáticamente al trono que ocupó su padre, un monarca muy popular entre los noruegos y que supo adaptar la Casa Real al siglo XXI.
Como su padre, quien mantuvo una relación con una plebeya, Sonia Haraldsen, con la que se casó en 1968 y a la que hizo reina en 1991 cuando se convirtió en monarca, Haakon ocupa el trono como rey casado con una mujer que no salió de la aristocracia.
Su enlace con Mette-Marit, del que acaban de cumplirse 25 años, también encarnó los cambios que viven las viejas monarquías europeas, pues la pareja de príncipes se enfrentó a los recelos que suscitó su relación con una mujer que confesó públicamente haber vivido una juventud “bastante salvaje”.
Como heredero, con tal de vivir con su novia, Haakon llegó a abandonar el Palacio Real, construcción decimonónica en el que ahora será la máxima autoridad.
Haakon forma parte desde los 18 años del Consejo de Estado de Noruega, institución que presidió por primera vez en 1992, cuando el rey representaba a su país en la Exposición Universal de Sevilla.
En 1997, conoció a Mette-Marit durante un concierto en Kristiansand localidad de su amada, aunque no fue hasta su reencuentro dos años después cuando formalizaron la relación.
La nueva princesa heredera Ingrid Alexandra de Noruega y el príncipe Haakon, el nuevo rey Haakon VIII, asisten a una reunión extraordinaria del gabinete en el Palacio Real de Oslo, Noruega, el 28 de agosto de 2026. Foto: EFE/EPA/Heiko Junge / POOL NORWAY
Haakon confirmó el 1 de diciembre de 2000 en una rueda de prensa su compromiso con Mette-Marit, con quien ya vivía en un ático en Oslo, en medio de la fuerte polémica en torno a la idoneidad de su novia como futura reina del país.
El príncipe defendió entonces a capa y espada el noviazgo e incluso manifestó que Marius, nacido de la relación de su prometida con Morten Borg (un condenado por tráfico de drogas), era para él como un hijo, aunque afirmó que no lo adoptaría.
“La monarquía debería manifestarse y seguir el ritmo de su tiempo”, defendió entonces el ahora rey de Noruega.
Sus nupcias con Mette-Marit implicaron, según sus propias palabras, una “presión” que él calificó de “positiva” porque dio a la pareja “mayor seguridad”.
Con esa confianza en su familia afrontó Haakon los debates sobre su vida de pareja y, ya casado como príncipe heredero, plantó cara a los reveses sufridos por la Casa Real de Noruega, golpeada recientemente, entre otras cosas, por motivos de salud, dado el delicado estado de su padre y el de Mette-Marit, sometida este año a un trasplante de pulmón.
Haakon y Mette-Marit también han tenido que enfrentarse este año a las nuevas revelaciones sobre la relación de amistad que ella mantuvo con el pederasta convicto estadounidense Jeffrey Epstein, y al juicio por violación a Marius.
Ese hijo de Mette-Marit está en prisión domiciliaria tras ser condenado el pasado 15 de junio a cuatro años de cárcel por dos casos de violación y por maltrato a una de sus exnovias, entre otros delitos.
Los líderes europeos y de la OTAN comenzaron a llegar este lunes 18 de agosto a la Casa Blanca para un encuentro sin precedentes recientes con el presidente de EE.UU., Donald Trump, y mostrar su apoyo al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, que mantiene hoy también una importante reunión con el mandatario estadounidense para tratar de avanzar hacia un acuerdo de paz con Rusia. (EFE)