Venezuela empieza este sábado 1 de agosto un proceso de diálogo entre el gobierno chavista y parte de la oposición para una posible transición gubernamental tras la captura de Nicolás Maduro. Las negociaciones no contarán, por el momento, con la presencia de María Corina Machado, así que el gobierno de Estados Unidos ha apostado por Dinorah Figuera como interlocutora en el proceso.
Figuera ha admitido haber tenido algunas “diferencias” en el pasado con la ganadora del Premio Nobel de la Paz, pero ambas han tenido un acercamiento y su elección cuenta con el aval de Machado y otros sectores opositores debido a que la exparlamentaria es una figura con cierto respaldo institucional al haber sido presidenta de la Asamblea Nacional electa en el 2015, la última que fue reconocida formalmente por la comunidad internacional.
Figuera regresó a su país tras permanecer ocho años exiliada en España y al llegar a Venezuela en junio declaró que estaba “asumiendo una invitación del Departamento de Estado” de EE.UU.
Poco después de su retorno, se reunió con Jorge Rodríguez, presidente del Congreso venezolano y hermano de la mandataria encargada Delcy Rodríguez, con quien acordó la creación de una mesa de trabajo para negociar un traspaso democrático del poder.
La destrucción ocasionada por los terremotos de fines de junio llevó a que esas conversaciones quedaran en pausa hasta hace poco y que ahora tendrán a Figuera como principal portavoz de la Plataforma Unitaria, que congrega a la oposición en Venezuela.
Dinorah Figuera nació en el estado venezolano de Aragua en 1961 y se formó como médica pediatra en la Universidad Central de Venezuela. La excongresista inició su camino en la política como dirigente estudiantil y tras varios cargos municipales menores fue elegida concejal metropolitana de Caracas entre los años 2000 y 2004.
Para el período 2010-2015 fue elegida diputada nacional por el distrito capitalino y llegó a presidir la Comisión Permanente de Familia.
Tras su reelección legislativa con Primero Justicia fue designada presidenta de la Asamblea Nacional. Por ese entonces la oposición todavía tenía una presencia parlamentaria relevante, con la que buscó prolongar el período legislativo acusando al gobierno de Nicolás Maduro de reelegirse en un proceso fraudulento.
El convulso contexto posterior a las elecciones parlamentarias del 2015 dio mayor notoriedad a Figuera como personalidad de oposición, al ser una de las líderes de las protestas del 2017 y también en las manifestaciones del año siguiente. En el 2018 ocurrió la muerte del activista Fernando Albán tras caer de un piso alto del edificio del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y la diputada fue una de las principales denunciantes del caso.
Ante el incremento de la presión judicial del gobierno y luego de denunciar persecución por parte de la inteligencia bolivariana, Figuera optó por refugiarse en la Embajada de Francia en Caracas y ese mismo año partió a España, país que le otorgó asilo político.
A pesar de su condición de exiliada, la mayoría parlamentaria opositora la escogió para presidir la cuarta legislatura parlamentaria en enero del 2023, reemplazando la figura de “gobierno interino” que había encabezado nominalmente el presidente encargado Juan Guaidó.
Desde la ciudad española de Valencia, la parlamentaria juró como parte de una junta directiva en la que la acompañaban Marianela Fernández y Auristela Vásquez, quienes también se habían refugiado en el extranjero.
Por entonces, el régimen venezolano emitió órdenes fiscales de detención contra Figuera por cargos de traición a la patria y usurpación de funciones, entre otros.
Figuera ha asegurado que trabajaba cuidando adultos mayores cuando fue citada en abril por Michael Kozak, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de EE.UU., para un encuentro preliminar sobre el futuro de su país. Luego de esa reunión en Washington, el gobierno estadounidense reconoció institucionalmente el cargo de la parlamentaria venezolana como cabeza de la Asamblea Nacional.
Dinorah Figuera llegó a Venezuela el 18 de junio y se reunió inmediatamente con John Barrett, encargado de negocios de EE.UU. en el país sudamericano.
Inmediatamente después, la líder opositora conversó con Jorge Rodríguez en el Palacio Federal Legislativo y fue en esta reunión en la que se acordó la implementación de una mesa de negociación. La Embajada de Estados Unidos en Caracas declaró “acoger con beneplácito” dicho encuentro, aclarando que este tuvo como objetivo “discutir una agenda que servirá como una hoja de ruta para un diálogo político sobre una transición democrática” en la nación llanera.
Fotografía de archivo en la que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez (i), habla con la exdiputada Dinorah Figuera durante una reunión, en Caracas (Venezuela). Foto: EFE/ Ronald Peña R




