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Calcular el periodo de ovulación, tomarse la temperatura a diario y observar las secreciones vaginales son algunos de los métodos anticonceptivos naturales que atraen a mujeres que quieren “liberarse” de las hormonas, pero requieren un protocolo estricto para ser eficaces.
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En veinte años, el uso de la píldora se desplomó en Francia entre las mujeres de 18 a 49 años, pasando de más del 50% en 2005 al 26,8% en 2023, según la encuesta del Inserm.
Cécile Thomé, socióloga e investigadora del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), también menciona una tendencia más amplia hacia el auge del bienestar y el desarrollo personal, respaldada por la promesa de “controlar el propio cuerpo y alcanzar un mejor conocimiento de sí mismo”.
“Tenía ganas de recuperar mi cuerpo en su estado natural, para comprobar que todo funciona bien”, explica Elodie Monnier Legrand, empresaria de 30 años.
Tras diez años tomando la píldora anticonceptiva, se hizo con un anillo conectado de más de 200 euros para controlar su temperatura y se suscribió a una aplicación que supuestamente identifica su periodo fértil.
Pero al cabo de un año y medio, Elodie se queda embarazada dos veces seguidas. Tras pasar por dos abortos, lamenta la falta de fiabilidad de este método que “podría haber ofrecido una alternativa muy interesante”.
Aunque funcionan para algunas mujeres, estos métodos naturales tienen sus limitaciones y solo deberían ser considerados por aquellas “que aceptan el riesgo de embarazo”, según el Inserm.
Estas prácticas no son eficaces para las mujeres con ciclos irregulares, es decir, “una de cada cinco mujeres” según el doctor Robin, mientras que hay muchos factores que pueden alterar el análisis de la temperatura o del moco cervical: infecciones, micosis, medicamentos (antihistamínicos, paracetamol…) o cambios en los horarios de trabajo.

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Al combinar varios métodos, la sintotermia presenta una tasa de eficacia mayor que otros y puede ser adecuada para “muchas mujeres” si están “bien informadas”, insiste la ginecóloga Danielle Hassoun.
En Francia, algunos profesionales de la salud, en particular las comadronas (matronas), ofrecen sesiones de formación a sus pacientes.
Pero es tal la demanda que han surgido otras opciones para aprender más de estos métodos anticonceptivos naturales. Laurène Sindicic, abogada de profesión, se formó en sintotermia y creó en 2020 la plataforma educativa “Emancipées” (“Emancipadas”).
En ella ofrece cursos compuestos por clases teóricas y prácticas “fundamentales, ya que el 100% de las mujeres cometen errores en su primer ciclo”, explica, y vende un seguimiento de tres ciclos por cerca de 400 euros (470 dólares).
“No me habría lanzado sola”, indica Juliette, de 28 años, que siguió una formación con su comadrona a principios de 2025 y ahora cuenta con un seguimiento regular.
“Requiere constancia, pero me va muy bien”, dice, asegurando que no ha tenido “ningún susto” hasta la fecha.














