El Callao esperó 19 años para volver a vivir una tarde así. El último recuerdo de Sport Boys venciendo a Sporting Cristal comenzaba a quedar demasiado lejos, convertido casi en una historia que se contaba de generación en generación. Hasta que Hernán Da Campo apareció en los descuentos del primer tiempo (45’+1’), sacó un derechazo desde fuera del área y provocó que el Miguel Grau explotara.
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Y quizá esa sea la mejor manera de entenderlo. Durante 90 minutos fueron rivales. Cuando terminó el partido, volvieron a ser los amigos de siempre.
Da Campo ya había marcado antes. Pero probablemente ninguno de sus goles tenga el significado del que consiguió ante Cristal.
La jugada nació después de una pelota que terminó en los pies de Cueva. El ‘Aladino’ retrocedió el balón y Da Campo apareció para rematar de primera desde fuera del área. La pelota viajó hacia un rincón imposible para Diego Enríquez y el Miguel Grau se convirtió en un solo grito.
Después llegó la resistencia. Sport Boys tuvo que defender su ventaja durante todo el segundo tiempo y lo hizo con una entrega que terminó explicando la emoción posterior. Entre los que más sintieron el triunfo estuvo Carlos Zambrano. El defensor no pudo contener las lágrimas.

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“El Callao se merecía algo así. Fuimos justos ganadores. Es inevitable no ilusionarse con un campeonato”, declaró después. Quizá lloró porque entendió lo que significaba. Porque no era una victoria más. Era romper una espera de casi dos décadas y hacerlo justamente ante uno de los grandes del fútbol peruano.
El resultado tampoco aparece de la nada. Sport Boys lleva varias fechas convirtiendo el Miguel Grau en un punto de encuentro para el Callao. La gente volvió a sentirse representada por su equipo y el equipo empezó a responderle.
Carlos Desio ha construido un conjunto intenso, competitivo y con jugadores capaces de interpretar diferentes momentos del partido. Ante Cristal no necesitó tener la pelota durante largos períodos: necesitó saber sufrir. Y hace unas fechas le sacó un empate a Alianza Lima, el campeón del Torneo Apertura.
Las estadísticas muestran un partido equilibrado en posesión —58% para Boys y 42% para Cristal—, pero los rosados consiguieron algo todavía más importante: limitar las ocasiones del rival. Sporting Cristal terminó sin remates a puerta, mientras Boys tuvo dos. Y cuando hubo que resistir, apareció una defensa liderada por Zambrano y Hansell Riojas.
Con este triunfo, Sport Boys alcanzó los 14 puntos y se instaló en el tercer lugar del Clausura, apenas dos unidades por debajo de Universitario y Deportivo Garcilaso. De pronto, la tabla empieza a hacer que el sueño parezca menos descabellado.
Boys ya tiene cuatro triunfos en el torneo. Y cada victoria en el Miguel Grau parece alimentar la siguiente. La hinchada llena el estadio, los jugadores responden y el equipo empieza a caminar por un camino que hace algunos meses parecía reservado para otros.
Todavía falta muchísimo. Un campeonato no se gana después de siete fechas y el calendario pondrá al Boys frente a desafíos todavía mayores. Pero hay algo que sí cambió. El Callao volvió a creer.

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Y quizá por eso Zambrano lloró. Porque durante años el hincha rosado tuvo que conformarse con recordar lo que alguna vez fue. Hoy puede empezar a imaginar lo que podría volver a ser. Después de 19 años, Sport Boys volvió a ganarle a Cristal. Y esta vez, en el Callao, nadie quiere despertar del sueño.
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