La detención de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos generó un impacto inmediato en la agenda internacional y abrió un escenario de incertidumbre en Venezuela, con efectos que también alcanzan al deporte. Las imágenes del dictador venezolano bajo custodia marcaron un punto de quiebre en el país caribeño, donde las competencias deportivas comenzaron a resentirse casi de inmediato.
LEE: Messi y Cristiano, el último baile: sus extraordinarios números en 2025 y sus desafíos en 2026 a la altura de sus legendarias carreras
La primera señal se dio en el béisbol profesional, cuya liga había sido suspendida de manera indefinida, aunque recientemente comunicaron que se volverá a jugar desde el 7 de enero. A partir de ello surgió una inquietud inevitable: qué ocurrirá con los clubes venezolanos que deben disputar la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Si bien la liga local se encuentra actualmente en receso, el contexto político hace poco probable que la actividad se reanude el 30 de enero, como estaba previsto.
En el plano internacional, Venezuela cuenta con representantes en ambos torneos continentales. Universidad Central, Deportivo La Guaira, Carabobo y Deportivo Táchira participan en la Libertadores, mientras que Puerto Cabello, Monagas, Caracas y Metropolitanos lo hacen en la Sudamericana. En principio, no se contempla una exclusión de los clubes por parte de la Conmebol, aunque sí cobra fuerza la posibilidad de que deban disputar sus partidos como locales fuera del país.
El primer equipo venezolano en entrar en competencia será Deportivo Táchira, que enfrentará a The Strongest en la Fase 1 de la Libertadores. El partido de vuelta está programado para el 10 de febrero en territorio venezolano, aunque no se descarta un cambio de sede si la situación política y social no ofrece garantías. Luego será el turno de Carabobo, que jugará la Fase 2 entre el 17 y el 26 de febrero, mientras que los equipos de la Sudamericana debutarán a inicios de marzo. En contraste, La Guaira y Universidad Central, que comenzarán desde la fase de grupos en abril, aparecen como los que tienen mayores opciones de mantener su localía.
Hasta antes de la captura de Maduro, la Conmebol había respetado la condición de local de los clubes venezolanos, pese a las dificultades logísticas que enfrentaban los equipos visitantes. Sin embargo, el cambio abrupto del escenario podría obligar al organismo a tomar decisiones distintas para asegurar el normal desarrollo de los partidos.
No sería una medida inédita. En 2021, la Conmebol retiró la localía a clubes colombianos debido al estallido social y la violencia registrada en ese país. En aquella ocasión, equipos como Independiente Santa Fe, Atlético Nacional y La Equidad debieron jugar en Paraguay. Con ese antecedente cercano, y aunque aún es prematuro adelantar definiciones, no se descarta que los clubes venezolanos atraviesen una situación similar en las próximas semanas.














