Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Las sirenas continuan marcando el ritmo de vida en todo el territorio ucraniano. No obstante, en esta última semana las calles de varias ciudades, incluido la capital Kiev, no se llenaron de ciudadanos para denunciar una nueva ofensiva rusa ni para exigir más soporte militar de parte de Occidente. Miles de personas salieron a protestar contra una decisión política tomada por el presidente Volodimir Zelenski: la salida de Mijailo Federov, considerado uno de los principales impulsores de la renovada estrategia militar basada en drones.
Las sirenas continuan marcando el ritmo de vida en todo el territorio ucraniano. No obstante, en esta última semana las calles de varias ciudades, incluido la capital Kiev, no se llenaron de ciudadanos para denunciar una nueva ofensiva rusa ni para exigir más soporte militar de parte de Occidente. Miles de personas salieron a protestar contra una decisión política tomada por el presidente Volodimir Zelenski: la salida de Mijailo Federov, considerado uno de los principales impulsores de la renovada estrategia militar basada en drones.
Las manifestaciones, protagonizadas principalmente por jóvenes, abrieron un inusual frente político para el mandatario ucraniano. En un país que lleva más de cuatro años resistiendo a la invasión de Rusia, este último episodio ha puesto sobre la mesa una interrogante que hasta hace poco parecía impensable: ¿puede una crisis política interna debilitar el liderazgo de Zelenski en plena guerra con Moscú?
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El exministro ucraniano Mijailo Fedorov (sentado, izq.) y el ministro de Defensa alemán Boris Pistorius (sentado, der.) firman un acuerdo en la Cancillería de Berlín el 14 de abril de 2026, ante la mirada del presidente Volodimir Zelenski y el canciller Friedrich Merz (de pie). (X / @FedorovMykhailo)
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Aunque el nuevo gabinete ya fue aprobado por el Parlamento de Ucrania, con el nombramiento del Yevgueni Jmara —extitular del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU)— como ministro interno de Defensa, el malestar no ha desaparecido. Los manifestantes sostienen que la salida de Fedorov tras seis meses al mando del Ministerio de Defensa representa un retroceso para una estrategia que permitió a Kiev compensar la superioridad militar rusa mediante el desarrollo masivo de drones de ataque y reconocimiento. El Gobierno Ucraniano, en cambio, argumenta que la decisión respondió a diferencias con el alto mando militar y a la necesidad de preservar la cohesión en la conducción de la guerra.
El internacionalista Francisco Belaunde Matossian considera que reducir el episodio a una pugna personal entre Zelenski y Fedorov sería un error. A su juicio, detrás de esta crisis existe un conflicto mucho más profundo. “Zelenski dice que decidió prescindir de Fedorov porque tenía conflictos con el alto mando del Ejército. Esa es la razón que finalmente dio para apartarlo”, explica. Sin embargo, añade que ese argumento deja al descubierto un choque entre dos generaciones militares que hoy conviven dentro de las Fuerzas Armadas ucranianas.
Una guerra entre dos generaciones
“Ucrania fue parte de la Unión Soviética y muchos de sus antiguos militares conservan esa cultura. Es una cultura bastante rígida, donde se privilegia totalmente la jerarquía”, señala Francisco Belaunde Matossian. “En cambio, Fedorov es una persona joven, moderna, que privilegia justamente la guerra con drones. Ahí evidentemente hay un conflicto”, añade.
Para el analista internacional, esa diferencia explica buena parte del malestar que hoy se observa en las calles. No se trata de una protesta contra la resistencia frente a Rusia ni de un cuestionamiento al esfuerzo militar del país. Lo que está en discusión es el modelo con el que Ucrania pretende seguir librando la guerra contra una potencia mundial y exigen la renuncia del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Oleksandr Syrskyi.
“Las protestas no critican al Ejército como institución, pero sí están pidiendo que renuncie el jefe del Ejército y piden el retorno de Fedorov. Obviamente los jóvenes están del lado de Fedorov”, afirma.
Esta fotografía tomada y publicada por el Servicio de Prensa Presidencial de Ucrania el 30 de noviembre de 2023 muestra al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y al coronel general Oleksandr Syrskyi (der) visitando un puesto de mando. (AFP).
/ HANDOUT
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No es casual que precisamente los sectores más jóvenes sean quienes lideran las manifestaciones. Durante los últimos años, la utilización de drones de largo alcance se convirtió en una de las herramientas más eficaces para compensar la inferioridad numérica y material frente a Rusia. Esa innovación terminó asociándose con una nueva generación de dirigentes y técnicos, representada por Fedorov, el arquitecto de la revolución de los vehículos aéreos no tripulados.
No obstante, Belaunde también introduce un matiz importante. Considera que el ahora exministro pudo haber asumido un protagonismo excesivo dentro del aparato estatal. “Es una persona muy joven que va con la pierna en alto y quiere renovar todo. A veces puedes generar demasiada disrupción en la conducción de la guerra. Tiene que haber una misma línea entre todos los que participan en la conducción del conflicto”, sostiene.
Incluso, el especialista cree que algunas de sus declaraciones públicas pudieron generar tensiones adicionales. “He visto que incluso ya está anunciando que algo va a pasar. Eso no le corresponde anunciarlo. Hay una especie de exceso de protagonismo”, añade.
Entre la unidad y el costo político
La controversia también ha colocado a Volodimir Zelenski frente a uno de los mayores desafíos políticos desde el inicio de la invasión rusa, el pasado 24 de febrero. Aunque el Parlamento dio rápidamente el visto bueno al nuevo gabinete, las protestas evidencian que el presidente ucraniano enfrenta crecientes presiones dentro de la propia sociedad ucraniana.
De acuerdo a Francisco Belaunde Matossian, este no es un episodio aislado. “Ya ocurrió cuando el Parlamento aprobó medidas que debilitaban la autonomía de los organismos anticorrupción. Hubo protestas muy fuertes y tanto el Parlamento como Zelenski terminaron retrocediendo. Ucrania sigue siendo un país democrático y cuando la calle se calienta, el Gobierno tiene que rectificar”, manifiesta.
Un manifestante sostiene una computadora portátil que muestra la imagen del exministro de Defensa de Ucrania, Mijailo Fedorov, durante una protesta contra la decisión del presidente ucraniano Volodimir Zelenski de destituirlo, en Kiev. (Roman Pilipey / AFP)
/ ROMAN PILIPEY
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Esa capacidad de corregir decisiones podría volver a ponerse a prueba. Según explica el internacionalista, Zelenski tendría sobre la mesa distintas alternativas para reducir la tensión, desde otorgarle un nuevo cargo a Fedorov hasta modificar la estructura del alto mando militar.
Sin embargo, cualquier decisión tendrá un costo político. “Sí, de alguna manera lo debilita. Lo debilita sobre todo ante los jóvenes. Pero sigue siendo muy popular y ha demostrado capacidad de rectificación cuando la presión aumenta”, afirma Belaunde.
El analista, no obstante, descarta que el presidente ucraniano enfrente un cuestionamiento generalizado. “Los manifestantes no se van contra él. No directamente. Lo que le están diciendo es que tiene que mantener la casa en orden sin perder aquello que ha hecho fuerte a Ucrania durante la guerra”, revela.
Moscú y las señales de desgaste
Paradójicamente, la crisis política en Ucrania coincide con algunas señales de desgaste dentro de Rusia. En los últimos días se conocieron sondeos que muestran una ligera caída en la popularidad de Vladimir Putin, un dato poco habitual en un sistema altamente controlado por el Kremlin.
Francisco Belaunde Matossian considera que los ataques ucranianos con drones empiezan a tener efectos que la población rusa ya puede percibir. “Si la gente empieza a tener problemas para conseguir gasolina o siente que las cosas no funcionan como dice el Gobierno, entonces entiende que hay un problema. Ucrania está paralizando poco a poco a Rusia y Putin no tiene manera de impedirlo. Lo único que puede hacer es bombardear Ucrania”, asegura.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, asiste a una reunión con el jefe de la República de Sakha (Yakutia) en Moscú, el 14 de julio de 2026. (Gavriil Grigorov / POOL / AFP)
/ GAVRIIL GRIGOROV
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Aunque una caída no representa una amenaza inmediata para el mandatario ruso, el especialista cree que sí puede convertirse en una señal de alerta dentro del propio círculo de poder. “Si ve que el porcentaje baja demasiado, eso lo va a preocupar. Eventualmente podría ponerlo en una mala posición frente a su propio entorno, frente a los oligarcas y a quienes sostienen el régimen”, explica.
De acuerdo al Fondo de Opinión Pública (FOM), la aprobación de la gestión de Vladimir Putin ha caído un 5% en solo una semana. Este es un desplome sin precedentes desde el comienzo de la invasión a Ucrania, conocida en el país como operación militar especial.
El indicador se encuentra actualmente en el 66%, cuando en febrero del 2022, en el inicio de la guerra, era del 64%. Un dato no menor es que los últimos cuatro años y medio de guerra, la aprobación del mandatario ruso rondó el 80%. Cabe destacar que el Kremlin no vivía una situación igual desde que Putin decidiera aprobar las reformas de pensiones a escondidas, coincidiendo con la inauguración del Mundial organizado en este país en el 2018.




